Pablo Bogado, peluquero: «Secar con aire frío el cabello con frizz ayuda a fijar el peinado y a mantener la superficie más alineada»
El aire frío no elimina por sí solo el encrespamiento
El cabello con frizz puede reaccionar especialmente mal al exceso de calor y a una manipulación intensa
Una gran parte de expertos estilistas aconsejan secar y acabar la puesta a punto del cabello tras el lavado con aire frío
El cabello con frizz puede reaccionar especialmente mal al exceso de calor y a una manipulación intensa después del lavado. Por eso, cambiar la temperatura del secador puede convertirse en un gesto capaz de mejorar el acabado. El aire frío no elimina por sí solo el encrespamiento, pero reduce la exposición térmica. En cabellos ondulados, rizados, secos o sensibilizados, esta opción resulta interesante cuando se busca controlar el aspecto esponjado sin someter la fibra a temperaturas elevadas.
El frizz aparece cuando la fibra capilar pierde humedad, está dañada o recibe condiciones ambientales que favorecen que las fibras se separen. Aunque la hidratación y la técnica de secado son importantes, no existe un único método capaz de resolverlo en todos los cabellos. La American Academy of Dermatology recomienda limitar el calor y utilizar temperaturas bajas o medias cuando se emplea un secador. Cleveland Clinic señala que utilizar aire frío o una temperatura baja ayuda a reducir el riesgo de daño. La ventaja está en incorporar el aire frío como parte de una rutina cuidadosa, no en considerarlo un tratamiento milagroso.
Por qué secar el cabello con aire frío puede reducir el frizz
Una gran parte de expertos estilistas aconsejan secar y acabar la puesta a punto del cabello tras el lavado con aire frío. Por ejemplo, el peluquero Pablo Bogado que destaca que no es tan bueno aplicar calor, hay que saber dirigirlo y terminar correctamente el secado. Y eso pasa por el aire frío.

Al no aportar calor intenso, evita sumar una fuente de daño. Esto resulta relevante porque un cabello debilitado puede romperse con mayor facilidad y adquirir una apariencia más encrespada. La AAD explica que el cabello dañado puede verse frágil, encrespado y apagado, y aconseja reducir la frecuencia del secado con aire caliente.
La técnica importa tanto como la temperatura. Después de la ducha, conviene retirar el exceso de agua sin frotar. En lugar de retorcer el pelo con una toalla, es preferible envolverlo suavemente y presionar para absorber la humedad.
Cuando esté húmedo, se puede utilizar el secador. Mantenerlo a cierta distancia y dirigir el aire siguiendo la caída del cabello ayuda a evitar movimientos desordenados.
Mejor aire frío que calor excesivo contra el frizz
El aire caliente puede acelerar el proceso, pero utilizarlo a temperaturas elevadas o durante demasiado tiempo aumenta la exposición térmica. El NHS recomienda emplear la menor temperatura posible cuando se usa un secador, porque el calor puede debilitar el cabello y hacerlo más propenso a romperse.
El aire frío permite continuar trabajando la forma sin añadir calor intenso. No significa que el pelo quede necesariamente más hidratado, y sin frizz, sino que se reduce una agresión que puede empeorar su aspecto con el uso repetido.
Un aliado para cabellos rizados
En las melenas rizadas y onduladas, el secado puede influir en la definición. Manipular demasiado el cabello mientras se seca puede separar los mechones y aumentar visualmente el frizz. Una alternativa consiste en utilizar un difusor con temperatura baja o fría y poca potencia, evitando tocar continuamente los rizos. Así se favorece la definición.

El secador no debería ser el único elemento de la rutina. Un acondicionador adecuado y, cuando sea necesario, un producto sin aclarado puede facilitar el desenredado y mejorar la sensación de suavidad. Los acondicionadores sin aclarado pueden ayudar a reducir el frizz y facilitar el peinado.
El aire frío no hace milagros
Ahora bien, hay que señalar que el aire frío no repara una fibra capilar dañada ni elimina definitivamente el frizz. Su principal ventaja es que permite terminar el secado y trabajar la forma reduciendo la exposición a temperaturas elevadas.
Para controlar el frizz, la estrategia más completa combina varios gestos: acondicionar correctamente, retirar el agua sin fricción, utilizar protección térmica cuando corresponda y escoger temperaturas bajas o aire frío.
Se recomienda el aire frío o una temperatura baja cuando hay que acelerar el secado y recuerda que el cabello mojado es más frágil. La idea es reducir el calor sin renunciar al control del peinado en casa habitual. Por tanto, cambiar el secador caliente por aire frío puede ser un pequeño ajuste. Más que buscar un acabado perfecto en un solo gesto, se trata de reducir el daño acumulado y favorecer que el cabello conserve una apariencia suave, ordenada y natural.
Cuando el cabello ya está casi seco, un último paso con aire frío puede ayudar a fijar la forma conseguida durante el secado y evitar seguir exponiendo la fibra a temperaturas altas. Conviene mantener el movimiento del secador y no concentrar el aire en una sola zona durante demasiado tiempo.