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CAMBIO DE ESTACIÓN

Los errores que cometes con tu rutina facial en otoño y que pueden estar dañando tu piel

  • Lucía Lera
  • Periodista especializada en viajes, belleza y estilo de vida. Al terminar la carrera entendí que quería convertir mi vocación en mi forma de vida, y desde entonces el periodismo se ha convertido en el lugar desde el que contar historias, descubrir lugares y conectar con personas. A lo largo de este camino he colaborado con distintas cabeceras, confirmando en cada artículo que elegí la profesión adecuada.

El otoño no sólo trae paisajes encantadores, escapadas a la montaña y festejos aterradores. También trae cambios, más allá del armario: en el neceser. El cambio de tiempo conlleva nuevos retos para la piel y una nueva reformulación de la rutina cosmética para poder hacer frente a esta nueva etapa. Entre introducir activos a lo loco, dejarnos llevar por trends de redes sociales y seguir con los pasos que hacíamos en verano, hay muchos errores que cometes al intentar dar forma a este nuevo cambio de estación. Sin saberlo, puedes estar convirtiendo a tu rutina facial en el peor enemigo de tu piel. 

Elegir mal la fuente de información

Retinal, PDRN, NAD+, guaiazuleno… muchos de estos ingredientes seguramente te resulten extrañamente familiares, y es que todos los has escuchado mencionar en el mismo sitio: las redes sociales. Envueltos en trend virales y promovidos por packagings con estéticas llamativas y cuidadas, muchos de estos ingredientes pasan a formar parte de nuestra rutina diaria sin habernos hecho antes una única pregunta: ¿para qué sirven?

Cansadas de escuchar que cada persona y cada piel es un mundo, los ingredientes deben pensarse precisamente para tratar las necesidades de cada uno. Es decir, que lo que va bien a una persona, incluso a una mayoría, puede no irte bien a ti. ¡Ojo! No hay que desacreditar los beneficios implícitos de cada uno de estos ingredientes, sólo que hay que saber si son buenos para tu piel.

(Foto: Pexels)

Para ello lo que debes hacer es ir a tu dermatólogo y hacerte, antes de nada, un estudio de la piel. Es recomendable acudir cada cambio de estación ya que puede que, por motivos hormonales o por cualquier causa externa, las necesidades de tu piel cambien y requieran de ciertos ingredientes extras para hacer frente a la llegada del frío. Aprovecha incluso la visita para informarte sobre los productos que has descubierto por redes sociales y ver, con supervisión de profesionales, si realmente este ingrediente es apto para tu rostro.

Identificar correctamente el problema

En la razón de ser de la rutina facial encontramos que la selección de ingredientes que elegimos busca reforzar la piel para hacer frente al daño de los agentes externos a los que se enfrenta. Claro que esto cambia. Por ende, no es lo mismo el daño que un sol con gran carga de rayos UVA te haga en verano que el que te haga el frío y el sol. Para conseguir que tu rutina sea efectiva, un primer paso es saber a qué se enfrenta y así reforzarla contra ese daño.

(Foto: Pexels)

La Dra. Lara Victoria, especialista en Medicina Estética Regenerativa & Longevidad, apunta a que el otoño «es un buen momento para observar cómo está realmente nuestra piel y adaptar la rutina a sus nuevas necesidades. No se trata de cambiar todos los productos de golpe, sino de recuperar el equilibrio y preparar la piel para los meses más fríos».

Hacer un cóctel de activos

Otro punto que subraya la doctora Lara Victoria es que «no hay que confundir el otoño con barra libre de activos. Si la piel está sensibilizada, irritada o presenta una barrera alterada, aumentar de golpe la exfoliación o introducir varios activos puede ser contraproducente». La introducción en la piel de activos debe ser pausada y equilibrada, al igual que la propia transición del verano al otoño.

Además, esta forma de incluir los activos y las rutinas lentamente muchas veces va dentro de la propia formulación. Ocurre con los retinoides o los ácidos glicólico o láctico que, salvo formulaciones determinadas o salvo que tu piel esté acostumbrada a ellos, lo más recomendable suele ser introducir un periodo de adaptación, ya que, de ese modo, evitarás reacciones adversas. Aunque, como todo, siempre pregunta al médico. A este hecho, Mireia Fernández, directora dermocosmética de Perricone MD, lo denomina «ruido cosmético: una rutina con tantos mensajes que resulta difícil saber cuál está funcionando y cuál está irritando».

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En caso de querer empezar con activos más agresivos, lo recomendable es comenzar con aquellos que dispongan de una acción calmante complementaria y que no tengan una gran carga de ácidos glicólico y salicílico. Basiko Fluido Renovador, de CosmeClinik, es uno de ellos, ya que su fórmula combina ácido glicólico al 7 % y ácido salicílico al 1 %, junto con activos reguladores, calmantes y reparadores, en una textura de gel fresco, oil-free y de rápida absorción.

Seleccionar bien los pasos de tu rutina

Para evitar lo anterior, lo importante es saber cómo hacer una selección correcta en la rutina, tanto de pasos como de ingredientes. En esta línea, Raquel González, cosmetóloga y creadora de Byoode, apunta que «no se trata únicamente del número de productos. Una rutina de cuatro pasos puede estar mucho más saturada de activos que otra de siete si reúne exfoliantes, retinoides y fórmulas intensivas en cada uno de ellos».

Por eso, la Dra. García Briz, especialista en Dermatología Médico-Quirúrgica y Medicina Estética de IMR, establece que la base de la rutina facial «debería ser una limpieza suave, sin productos excesivamente detergentes, una hidratación adecuada y fotoprotección durante el día».

(Foto: Pexels)

Fíjate en la fórmula del limpiador si tu piel tiene necesidades especiales

La limpieza es el primer paso y, como el resto de la rutina, necesita satisfacer las necesidades de tu piel. Por eso, no es lo mismo el limpiador que vas a usar para una piel grasa que para una seca. En caso de tener una piel grasa, Raquel González apunta a que lo indicado es apostar por limpiadores que incorporen hidroxiácidos, «activos que ayudan a desprender las células acumuladas y a evitar que el sebo quede atrapado en el poro». Su recomendación: la combinación de PreCleanse, de Dermalogica (aceite limpiador), con Super Green Poem de Byoode (limpiador en gel).

Ocurre en estos momentos de transición que la piel tiende a sensibilizarse. En este paso, la limpieza es fundamental para limpiar la dermis sin dañar su superficie. Irene Serrano, directora dermocosmética de Dermalogica, recomienda limpiadores espumosos, sin perfume y con ingredientes como glicerina, betaína o ceramidas, que ayuden a conservar la hidratación, que, además de limpiar, protegen. Recomienda para ello el Hypoallergenic Clean Correction Gentle Cleanser, de Perricone MD.

(Foto: Pexels)

Y la fotoprotección…

La fotoprotección no es algo estacional. Frente a la dicha popular de que solo se debe utilizar protector solar en verano, la ciencia y la salud de tu piel han evidenciado que este paso debe formar parte, de forma sistemática, de tu rutina facial. Como ahora la vuelta a la rutina y la necesidad de simplificar la rutina son una realidad, una versión de los fotoprotectores que puedes utilizar es aquella que lleva color.

De esta forma consigues cuidar la piel y conseguir un efecto de buena cara al instante. Y lo bueno es que hay fórmulas de sobra para conseguir adaptar tu piel a este cambio. Si quieres fotoprotector en polvo, ISDIN Fotoprotector Compact Light ofrece una cobertura natural de larga duración y dispone de un SPF 50, además de estar disponible en tres tonalidades. Para el formato en cream, una de nuestras favoritas es la CC Crème de Erborian, disponible en seis tonos para adaptarse a tu piel al máximo y, encima, con un SFP 30.

(Foto: Pexels)