Los gases diésel son más peligrosos que los de la gasolina
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El atroz experimento realizado en Alemania basado en exponer a chimpancés y humanos a respirar enormes emisiones de motores diésel ha encendido la llama de un gas que puede generar enormes problemas de salud. Miles de científicos y asociaciones de todo el mundo han condenado una prueba que trataba de demostrar que dichas emisiones no eran tan dañinas como se creía en un principio. Sin embargo, lo son aún más. Por eso desde Okdiario Ciencia queremos mostrarte los verdaderos riesgos de exponerse a las emisiones de diésel.
Los males del diésel

El diésel puede definirse como un hidrocarburo que produce la emisión de gases de efecto invernadero altamente perjudiciales para los seres humanos. Los motores que utilizan este tipo de combustible generan dióxido de carbono (CO2), oxígeno, nitrógeno, vapor de agua monóxido de carbono (CO), dióxido de azufre y óxidos de nitrógeno (NOx). Sin olvidarnos de los hidrocarburos y los gases derivados. Sin embargo, el principal rasgo de los que se tacha habitualmente como «gases más limpios» es que son capaces de producir partículas en un porcentaje veinte veces superior al de los motores de gasolina.
Desde la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer consideran que las emisiones y humos provocados por el diésel se definen con un nivel 1 de peligrosidad. Es decir, unos gases cargados de partículas cancerígenas que pueden ser altamente perjudiciales para la salud de todo ser vivo que se exponga a ellos. Asimismo, este tipo de emisiones también pueden producir enfermedades realmente graves en las mucosas de las vías respiratorias y los ojos. Sin olvidarnos de numerosas afecciones cardiovasculares que suelen surgir a partir de la inhalación de este tipo de gases.
La conclusión que puede sacarse de estos numerosos estudios es muy clara: las emisiones producidas por los motores diésel son altamente perjudiciales para los seres humanos. No hace falta realizar más pruebas atroces como la producida en Alemania, la senda a seguir son, sin duda, los combustibles ecológicos.