La cápsula del futuro que puede evitar los gases intestinales
Los expertos no dan crédito: encuentran en mitad del desierto de Atacama una montaña de 60.000 toneladas de ropa procedente de Europa que se puede ver desde el espacio
En 1984, la NASA envió 12,5 millones de semillas de tomate al espacio; en 1990 tuvieron que ser traídas de vuelta a la Tierra y se plantaron en 40.000 escuelas de 40 países
Hundieron un barco de 499 toneladas en el océano para crear un arrecife artificial que sirviera de refugio a la fauna marina
Estamos acostumbrados a ver en las películas de ciencia ficción como el típico científico loco se introduce en una nave, que posteriormente disminuye con su nuevo invento, para adentrarse en las entrañas del paciente que se atreva pasar por ese experimento. Pues bien, un grupo de investigadores australianos ha creado una cápsula muy similar que es capaz de determinar cuales son las causas de esos gases que tanto te molestan. El único cambio es que una expedición humana no puede adentrarse en su interior pero… ¿Para qué arriesgarse si podemos utilizar la tecnología?
La cápsula anti-gases

Todo el mundo ha tenido gases en alguna ocasión, sin embargo, existen personas que padecen este tipo de reacciones biológicas de forma crónica. Una afección realmente seria que produce altas dosis de molestias en todo momento. Eso sí, una enfermedad curable que puede depender de factores como indigestión, alergias alimenticias o reacciones impropias de nuestro cuerpo. Saber la causa exacta que provoca los gases intestinales es fundamental para que los médicos actúen de una forma u otra, por eso desde las universidades de RMIT y de Monash (Australia) han decidido crear un curioso invento para que el proceso concluya lo más rápido posible. Se trata de una diminuta cápsula de 22 milímetros de largo y 9 de ancho que puede determinar al instante cual es el problema que causa los gases. Increíble ¿verdad?

Cabe destacar que este novedoso invento incorpora, entre otras cosas, un sensor de temperatura, antenas, transmisor de radiofrecuencia, baterías y hasta un pequeño ordenador desde el que enviar todos los datos que va obteniendo. Si hablamos de tareas y resultados, esta pequeña cápsula tiene tres funciones fundamentales: medir las cantidades de oxígeno, hidrógeno y dióxido de carbono, conocer la actividad de los microbios intestinales y controlar la fermentación de los alimentos. A partir de estos sencillos datos, los profesionales pueden detectar cuales son los inconvenientes que generan los gases para poder actuar de la forma más rápida y eficaz. Un verdadero hito para el mundo de la medicina.