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La AEMET da la razón a la NASA: pide que nos preparemos para dejar de vivir en estas ciudades en 30 años

No es una advertencia nueva, pero sí es cada vez más urgente. La Agencia Estatal de Meteorología ha respaldado las previsiones que la NASA lleva tiempo publicando sobre el futuro de determinadas zonas del planeta: en las próximas tres décadas, algunas ciudades y regiones del mundo podrían volverse inhabitables por el calor. Y España, como parte de la cuenca mediterránea, no está al margen de ese escenario.

Las intensas olas de calor registradas durante los últimos veranos no son anomalías aisladas. Son, según ambas instituciones científicas, una muestra anticipada de lo que está por venir si no se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero de forma drástica y sostenida.

Lo que dice la NASA

Los investigadores de la NASA han centrado parte de su análisis en un indicador concreto: la temperatura de bulbo húmedo, que combina el calor con la humedad y mide con más precisión el estrés térmico real al que se somete el cuerpo humano. Cuando esa temperatura supera los 35 grados Celsius de forma sostenida, el organismo humano no puede refrigerarse mediante la sudoración, lo que puede resultar mortal incluso para personas sanas en pocas horas.

Según los modelos climáticos de la agencia espacial estadounidense, determinadas regiones del planeta podrían superar ese umbral de forma regular antes de 2050. Las zonas más vulnerables en ese horizonte incluyen el sur de Asia, el Golfo Pérsico y el mar Rojo. Para 2070, el problema se extendería al este de China, partes del sudeste asiático y Brasil. Y Estados Unidos tampoco quedaría al margen: estados del Medio Oeste como Arkansas, Missouri e Iowa podrían alcanzar ese límite crítico en los próximos cincuenta años.

El escenario que afecta a España

El contexto global tiene una traducción directa para la Península Ibérica. Los expertos advierten de que, en un escenario pesimista en el que las emisiones sigan aumentando, para el año 2070 la superficie terrestre con temperaturas medias superiores a 29 grados podría pasar del 0,8% actual, concentrado principalmente en el Sáhara, al 19% del total. Eso afectaría a unos 3.500 millones de personas, aproximadamente un tercio de la población mundial.

En ese mismo escenario, las personas que viven en las zonas más afectadas del planeta podrían experimentar un aumento medio de temperatura de 7,5 grados centígrados respecto a los niveles preindustriales para 2070, más del doble del calentamiento global promedio previsto. Una cifra que transformaría de forma radical las condiciones de vida en amplias franjas del sur de Europa, incluida España.

Prepararse antes de que sea tarde

La AEMET coincide con la NASA en que este proceso no es reversible a corto plazo, pero sí puede ralentizarse si se actúa con decisión. Reducir las emisiones de gases es la única palanca real disponible para ganar tiempo. Mientras tanto, tanto las instituciones como los ciudadanos tendrán que empezar a incorporar en su planificación una realidad que hasta hace poco parecía lejana: que determinadas zonas donde hoy se vive con normalidad podrían dejar de ser habitables en cuestión de décadas.

Los sistemas de climatización pueden ofrecer un alivio temporal, pero los expertos advierten de que no son una solución estructural. El consumo energético que implican agrava a su vez el problema de fondo. La adaptación real, la que tendrá que producirse antes o después, pasa por repensar dónde y cómo se construyen las ciudades y, en los casos más extremos, hacia dónde se desplazarán las poblaciones cuando el calor haga inviable la permanencia.

Las nuevas generaciones serán las que vivan de forma más directa las consecuencias de las decisiones que se tomen, o no se tomen, en los próximos años.