¿Qué fue de ‘La fuerza del amor’?
Esta legislatura ha venido a rematar la deriva anunciada del sanchismo, que en primera instancia se resume en cuatro años sin aprobar presupuestos, que es la constatación del incumplimiento de un principio constitucional que se corresponde con la ausencia de la extrema izquierda; el PSOE hoy lo es, en asunto de respeto a exigencias constitucionales, pasándose esta tropa por el arco del triunfo el principio ético, ligado a hacer política en mayúsculas.
Esto ha provocado permanente decadencia de infraestructuras, por ausencia de mantenimiento. Dinero había, como lo prueba el hecho de que, en el 2025, tuvieron que devolverse a la Unión Europea 60.000 millones de euros, por no haber sido debidamente utilizados o simplemente, por ignorancia, lo que aún es peor. Todo ello mientras la recaudación por impuestos directos se ha convertido en un calvario para la ciudadanía. ¿Para robar? ¿Pagar favores para la permanencia en el poder, sin más? Desde 2023, éste ha sido el recorrido.
Recordemos que el Pacte de Progrés en Baleares, entre 2015 y 2023, es el modelo que le vendió Francina Armengol al «puto amo» Pedro Sánchez, el yerno de un proxeneta, como modelo ideal para gobernar España. Aquí, el electorado balear les tomó la medida expulsándoles de las instituciones y hasta hoy. Previsiblemente, también a partir de mayo del 2027. Es difícil imaginar que la candidata del PSIB-PSOE, Rosario Sánchez, pueda ser la alternativa a la presidenta Marga Prohens (PP). No hay calidad humana; es imposible verla para la reconquista del poder. Es un cero a la izquierda.
Fíjense en el detalle. Podemos, que tiene todos los boletos para desaparecer en el Congreso de los Diputados, elige como cabeza de lista en Baleares a Lucía Muñoz, la infumable niña progre de la flotilla de Gaza, pero si no es elegida, entonces en mayo de 2027 será candidata podemita a Cort. No hay fondo de catálogo que valga. Podemos es un partido muerto en Baleares.
Toda la miseria y la mierda vivida por los españoles los últimos ocho años es la copia fiel de lo que en Baleares tuvimos que soportar. El problema es que, en esta legislatura, España ha vivido una degradación inmensa que ha acabado por destapar la corrupción sistémica de los socialistas; también la degradación del prestigio de España a nivel mundial, incluyendo invasión de Ceuta, y sin intención alguna de defender nuestra integridad territorial.
Una legislatura, ésta, donde se han judicializado casos extremos de tanta peste socialista liderada por el «puto amo», el yerno de un proxeneta. En esas, llegaba la convocatoria del 29-N, a partir de una coartada perfecta, eso pensaban, pero que finalmente el tiro les salió por la culata, y si no, vayan a preguntarle a la defenestrada Montse Mínguez, portavoz del PSOE, que en buena medida fue la defenestración del PSOE al completo por tanta hipocresía en asuntos de vivienda, ellos mismos grandes tenedores.
Entonces los mil asesores de Moncloa decidieron que el antídoto para hacer posible la remontada era este eslogan: La fuerza del amor. Como verán, una llamada pueril para afianzar la fidelidad del voto cautivo de la extrema izquierda. Sabido es que hablamos de criaturas banales, que dependen del abrigo de papá partido, incapaces de pensar por sí mismas. Empezaron con las gilipolleces sexuales en programas televisivos afines, hablando de sexo oral, follar y otras inconsistencias, en lugar de preguntarse por qué estaba fallando alarmantemente la gestión con riesgo cierto de muerte.
Paralelamente, jamás faltaría el estribillo: ¡Que viene el fascismo! Joder.
En esas, llegó el grave accidente ferroviario de Urda con las 69 víctimas mortales que, de paso, recordaban las otras 46 víctimas de Adamuz. ¿Qué ocurrió entonces? Pues que La fuerza del amor se truncó en 115 víctimas mortales achacables al sanchismo sin lugar a dudas. Por su ineptitud y falta de empatía, que es todavía mucho más alarmante. Letal, en definitiva.
Ahora, lo que nos aguarda es lo que saldrá de la chistera del mago Sánchez, el yerno del proxeneta; un currículum inaudito para presidir el Gobierno de España. Hemos caído demasiado bajo, aunque a tiempo de salir adelante, y para ello hacer el uso correcto de nuestro voto, la virtud de la democracia.
En este sentido, conviene recordar que los escaños del Congreso y también del Senado se nutren de la voluntad de quienes vivimos en el conjunto de las comunidades autónomas. Aquí disponemos de ocho escaños y somos responsables de cómo los administramos. Hemos visto durante estos años cómo los votos baleares de izquierdas se han plegado a las miserias que se dictaban desde portavocías y sin discusión posible. Ni votos en conciencia que valgan. Toda la izquierda aplaudiendo el voto bolivariano.
Como electores baleares tenemos la responsabilidad de devolver dignidad a los escaños o aceptar la charada de La fuerza del amor. ¿Qué decidimos?