OkBaleares
BALEARES

Palma levanta un muro policial alrededor de Abascal: más de 100 policías y un perímetro de seguridad de 500 metros tras los últimos altercados

Más de un centenar de agentes de la Policía Nacional y la Policía Local de Palma participaron este sábado en el dispositivo de seguridad desplegado con motivo del mitin de Santiago Abascal en el Mirador de la Catedral de Palma. El operativo, que contó con un perímetro de seguridad de 500 metros a la redonda, tenía como objetivo prevenir posibles altercados y garantizar el desarrollo del acto en un contexto de tensión política, especialmente después de lo ocurrido el día anterior en Menorca.

La imagen de la jornada fue la de un auténtico blindaje policial en torno al líder de VOX, con agentes distribuidos por los puntos estratégicos del entorno, refuerzos de unidades especializadas y una vigilancia reforzada para evitar que las protestas contra el partido pudieran derivar en enfrentamientos. Finalmente, no se registraron incidentes destacables durante el mitin y la situación permaneció bajo control.

El despliegue contó con la participación de efectivos de distintas unidades policiales y fue supervisado sobre el terreno por el propio jefe superior de la Policía Nacional en Baleares, José Antonio Puebla, acompañado de varios comisarios. La presencia de los máximos responsables policiales evidenció la importancia concedida a la seguridad del acto y la necesidad de anticiparse a cualquier posible alteración del orden público.

Entre los efectivos movilizados se encontraban agentes de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR), a los que se sumaron furgones de la Unidad de Intervención Policial (UIP) llegados desde la Península. El refuerzo permitió disponer de una mayor capacidad de respuesta ante posibles incidentes y mantener vigiladas las inmediaciones del recinto durante el desarrollo del mitin.

El dispositivo se desplegó después de que se señalara la presencia de algunos radicales de izquierdas violentos en distintos puntos de Palma, entre ellos la plaza de España, donde permanecen instaladas varias tiendas de campaña desde hace semanas, y la zona de Honderos. La concentración de manifestantes fue irrisoria y no llegó a aproximarse al perímetro de seguridad establecido en torno al acto de Abascal.

La amplia presencia policial contribuyó a mantener separados los escenarios de protesta y el lugar de celebración del mitin. No se produjeron enfrentamientos destacables y los asistentes pudieron participar en el acto en un entorno marcado por la vigilancia y las medidas preventivas. El resultado contrastó con las preocupaciones que habían surgido tras los acontecimientos registrados en Menorca apenas 24 horas antes.

Lo sucedido en la isla menorquina había situado la seguridad de los actos de VOX en el centro de la polémica. Al finalizar el acto celebrado en Menorca, varios asistentes del partido se encontraron bloqueados por manifestantes en las inmediaciones del recinto, una situación que obligó a la Policía Nacional a intervenir para gestionar el escenario y facilitar que pudieran abandonar la zona con seguridad.

El episodio provocó una reacción inmediata por parte de representantes de VOX, que cuestionaron la actuación de las autoridades y denunciaron el clima de confrontación política que, a su juicio, rodea los actos del partido. La comparación entre lo ocurrido en Menorca y el dispositivo desplegado posteriormente en Palma ha alimentado las críticas sobre la planificación de la seguridad y la capacidad de respuesta ante las protestas.

El diputado nacional de VOX Jorge Campos denunció los hechos de Menorca a través de las redes sociales y dirigió sus críticas al Gobierno central. «Sánchez quiere violencia en las calles», afirmó, al tiempo que calificó a los delegados del Gobierno de «portavoces de los agresores».

Campos también responsabilizó políticamente al delegado del Gobierno en Baleares, Pere Joan Pons, por las posibles consecuencias de lo sucedido. Estas declaraciones forman parte de la respuesta política de VOX a los incidentes denunciados y no constituyen, por sí mismas, una acreditación de responsabilidades legales.

La sucesión de ambos acontecimientos ha puesto el foco sobre las diferencias entre los dispositivos de seguridad de Menorca y Palma. Mientras que en la primera isla fue necesaria una intervención policial para facilitar la salida de los asistentes, en la capital balear se desplegó un amplio operativo con refuerzos de la Península, unidades especializadas y supervisión directa de los mandos policiales. De hecho, el operativo fue muy similar al que se realiza cuando visita Palma la Familia Real. .