Jóvenes magrebíes desatan el pánico en un barrio de Palma tras una oleada de robos y okupaciones en viviendas
Los residentes de Es Pil.larí viven en alerta máxima y fotografían 'in fraganti' a un sospechoso saltando la valla de una casa
Alarma en la barriada palmesana de Es Pil.larí. Los vecinos han dado la voz de alarma a través de las redes sociales por la presencia de inmigrantes magrebíes violentos que se dedican a cometer robos y okupar viviendas privadas de manera impune.
El detonante de esta situación de alerta se remonta al pasado jueves, cuando se registró un primer episodio delictivo en la calle Montaña. Lejos de tratarse de un hecho aislado, las personas afectadas aseguran que los incidentes y asaltos se han ido repitiendo de manera continuada a lo largo de los días posteriores, extendiendo el temor por el resto del barrio.
Entre los episodios más destacados, una vecina logró sorprender in fraganti a uno de los sospechosos mientras intentaba asaltar una vivienda. La mujer reaccionó con rapidez y consiguió fotografiar al individuo en el preciso instante en que saltaba la valla del inmueble, aportando así una prueba visual de los intentos de usurpación que sufre la localidad.
Ante esta escalada de acontecimientos, el vecindario se mantiene en estado de máxima alerta. Se ha hecho un llamamiento generalizado a priorizar la seguridad privada y a extremar la vigilancia sobre los inmuebles, recordando a todos los residentes la importancia de ser minuciosos y no cometer despistes cotidianos, como dejar abiertas o desprotegidas las puertas y ventanas de los patios traseros.
Por su parte, la Asociación de Vecinos de Es Pil·larí ha decidido tomar cartas en el asunto para orientar a la población. Desde la entidad recomiendan canalizar formalmente cualquier incidente y acudir de inmediato a la Policía Nacional para interponer las denuncias correspondientes. Asimismo, insisten en la importancia de mantener la calma y evitar a toda costa los enfrentamientos directos con los presuntos delincuentes, advirtiendo de que encararlos por cuenta propia puede derivar en situaciones de mayor gravedad y desenlaces aún más lamentables.