La doble cara del PSOE: Armengol proclamaba en 2016 que en Baleares «no sobra ningún turista»
Con sus declaraciones se enfrentó a su conseller de Turismo, que ya pedía medidas para limitar la llegada de visitantes
Ese año Baleares sufría una grave sequía y la propia Armengol admitía en el Parlament que no podía garantizar el suministro
Tras sus declaraciones y sin medidas correctoras en 2016, Baleares vio incrementado el número de turistas un 10,81%

En junio de 2016, la socialista Francina Armengol llevaba un año como presidenta del Govern multipartito de Baleares. Su conseller de Turismo, el separatista Biel Barceló, ya advirtió públicamente de futuros problemas de saturación si no se limitaba de alguna manera la entrada de turistas en el archipiélago. Armengol se enfrentó a él y, en una entrevista publicada por el medio mallorcadiario, se mostró totalmente contraria a poner freno a la actividad turística: «No sobra ningún turista».
Su partido, el PSOE, lleva toda esta legislatura reclamando desde la oposición que la presidenta del Govern, Marga Prohens, provoque un decrecimiento de la actividad. Ahora sí sobran turistas cuando, desde el Govern de izquierdas, Armengol no tomó ninguna medida ante los avisos de lo que venía. No sólo eso: alentaba la llegada de aún más turistas con sus declaraciones públicas.
En 2016 se apuntaban ya síntomas de un crecimiento muy importante del número de turistas en las Islas y desde distintos puntos de observación se empezó a alertar de una posible saturación. El primero en hacerlo fue el propio conseller de Turismo nombrado por Francina Armengol. Biel Barceló, separatista del PSM.
El 6 de junio de ese año, Armengol desacreditó la opinión de su consejero para decir en la entrevista publicada por el medio citado: «Yo nunca he hablado de limitar turistas. Nuestra situación es la siguiente: vamos a crecer este año al 3,5% y este crecimiento aún no se convierte en bienestar para todo el mundo. Nosotros lo que queremos es alargar la temporada turística. No sobra ningún turista, pero queremos alargar la temporada para beneficiar la situación laboral de los trabajadores del sector. Además, tendremos una temporada récord, pero desgraciadamente es así por la situación que viven nuestros competidores turísticos, a los que yo también quisiera que les vayan bien las cosas».
Armengol apostaba así por la desestacionalización. Diez años después, la temporada turística en Baleares empieza en el mes de marzo y finaliza a primeros de noviembre, con muy buenas ocupaciones en ambos meses. Se cumple aquel deseo de Armengol que ahora tampoco gusta ni a ella misma ni a su partido, que ya ven «saturación» en Mallorca durante todo el año.
El «no sobra ningún turista» tenía otro elemento significativo a su alrededor. Armengol no sólo daba la bienvenida a la llegada de cada vez más turistas, sino que lo hacía en un 2016 con Baleares en una grave situación de sequía. Ella misma dijo días antes en el Parlament que quizás no podría garantizarse el suministro de agua ese verano. Aun así, puerta abierta a la llegada de cuantos más turistas, mejor.
Ese 2016, con las declaraciones de Armengol sobre la mesa, Baleares registró un aumento del 10,81% del número de turistas recibidos, alcanzando los 15.395.718. Nadie tomó ninguna de las medidas que los socialistas piden ahora que no gobiernan. Baleares ya roza los 20 millones de turistas.