PRIMERA LÍNEA

Para caretas, la tuya, Francina Armengol

Para caretas, la tuya, Francina Armengol

El pacto in extremis del PP y Vox para afrontar conjuntamente las candidaturas al Senado, con el claro objetivo de renovar la mayoría absoluta de la derecha y, a ser posible, alcanzar los tres quintos (161 escaños), ha puesto de los nervios a toda la extrema izquierda, PSOE incluido, desde que éste renunció, en 2004, a su naturaleza socialdemócrata. Los nervios de la extrema izquierda tienen que ver con su proyecto de presentar una candidatura única al Senado, al objeto de alcanzar, precisamente, esa mayoría de tres quintos. Su gozo, en un pozo.

Bueno, todo está por ver, y será el voto del 29-N el que decida a quién va a corresponder esa mayoría cualificada. ¿Derecha? ¿Extrema izquierda?

La mayoría cualificada, o, si lo prefieren, reforzada, pues ambos términos son correctos, tiene una enorme trascendencia después de la deriva autócrata durante los ocho años de sanchismo, marcados por la falta de principios éticos y el progresivo diseño de una estrategia para hacer de España un Estado bolivariano, a imagen y semejanza de los postulados del Grupo de Puebla. ¡Ay, Pedro Sánchez, se te ve el plumero de presidente de la Internacional Socialista!, cuyo objetivo prioritario no es otro que introducir en la Unión Europea el sello inconfundible de las repúblicas populistas de Hispanoamérica.

Francina Armengol, que sigue siendo la secretaria general del PSIB-PSOE a pesar de haber quemado su reputación en la hoguera del sectarismo más extremo, había hecho los deberes en Baleares, creando una candidatura en la que está reunido todo el Pacte de Progrés: PSIB, Més, Sumar y EU. Solo falta Unidas Podemos, que ha decidido ir por su cuenta. En esas estábamos cuando, solo ocho días después, se dio a conocer el pacto PP-Vox, que hace peligrar las posibilidades de la extrema izquierda de reunir la mayoría de los senadores por Baleares. Armengol se ha puesto hecha un manojo de nervios, trufados de histeria. Ha dicho Armengol que «se han quitado la careta» el PP y Vox, con «un PP entregado a la extrema derecha». ¡Otra vez con el puto relato!

Lo chocante es que ella misma reconoce que «la izquierda ha hecho la tarea que le corresponde: unirnos en el Senado para hacer posible tener una candidatura unitaria de izquierda». Candidatura unitaria, sí, pero de extrema izquierda, porque eso es lo que es. ¿Por qué le molestará, entonces, que la derecha haya hecho la tarea que le corresponde? Lo explica tocándonos los huevos con el «relato-dóberman» del PSOE, vigente desde 1996: «Enfrente tenemos una alternativa que también se ha quitado la careta y ya era hora».

Nótese el detalle. Armengol dice: «Se trata de elegir entre avanzar y seguir transformando o volver al pasado, a la involución que significa un Partido Popular entregado a la extrema derecha». Tiene gracia que esta persona, que ha demostrado ser —con creces— una presidenta indigna del Congreso de los Diputados, postrada a los pies del «puto amo», o sea, el yerno del proxeneta, venga ahora pretendiendo darnos lecciones de no se sabe exactamente qué.

La pregunta pertinente es esta: ¿por qué la derecha y la extrema izquierda han optado por presentar candidaturas unitarias al Senado? Curioso resulta el caso de la extrema izquierda, porque, durante esta legislatura, sus integrantes han ignorado olímpicamente la Cámara Alta por tener el PP mayoría absoluta. Mientras tanto, se han aprobado leyes que Armengol se ha guardado sine die en un cajón. ¿Por qué las prisas, entonces?

Muy sencillo. En diciembre del año pasado acabó el plazo para renovar a los cuatro magistrados del Tribunal Constitucional, que le corresponde elegir al Senado.

Si la extrema izquierda obtuviera la mayoría reforzada, podría elegir a magistrados afines y así completar un Senado bolivariano. Si lo hiciera la derecha, saldría Cándido Conde-Pumpido, al haber agotado su tiempo, pues ha sido, durante esta legislatura, el artífice de los mayores atropellos del sanchismo. Es más: en caso de repetirse las «declaraciones de independencia» antinatura en Cataluña, y puede que también en el País Vasco, el Senado es la cámara competente para aprobar la aplicación del artículo 155, a petición del Gobierno central, y proceder a la suspensión temporal de la autonomía en ambas regiones.

Debe añadirse que, si gobernara España la extrema izquierda, jamás pediría al Senado que aprobara la aplicación del artículo 155 de la Constitución, porque está en la idea de sumergirse en un esquizofrénico proceso de «descolonización». Pero, si la derecha ganara las elecciones y entrara en La Moncloa, y la extrema izquierda dispusiera de una mayoría reforzada en el Senado, esta jamás aprobaría la aplicación del artículo 155 de la Constitución. Esta es, a grandes rasgos, la pura realidad.

Esto no lo cuenta Armengol; en cambio, sí ha pesado en el acuerdo al que han llegado PP y Vox. En resumen, la motivación de ambos bloques se ha movido en dos planos distintos: PP y Vox lo hacen por España, mientras que la extrema izquierda, liderada por el PSOE, busca forzar un paso más en la construcción de una república plurinacional bolivariana.

Que quede claro. Así pues, mucho blablablá, aunque, para caretas, la tuya, Francina Armengol.

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