Andalucía
Arturo Pérez-Reverte

La rutina de Arturo Pérez-Reverte (74 años) en Sevilla: «Desayuno siempre en el bar Stratos, con churros de la calentería San Pablo. Pero a la hora del aperitivo sigo colgando el sombrero en Las Piletas»

Arturo Pérez-Reverte conoce bien Sevilla y, cuando regresa a la capital andaluza, mantiene algunas costumbres que parecen haberse convertido ya en parte de su rutina y de las que habló en redes y en concreto en su cuenta en X. Y no tienen que ver con restaurantes de moda ni con establecimientos recién inaugurados, sino que en realidad, el escritor prefiere volver a esos bares de siempre en los que todavía se desayuna sin prisas, se charla en la barra y el aperitivo continúa siendo casi un ritual.

El académico de la RAE contó desde  X cuáles son dos de esas paradas que no suele perdonarse cuando está en la ciudad. «Cuando estoy en Sevilla desayuno siempre en el bar Stratos, con churros de la calentería San Pablo. Pero a la hora del aperitivo sigo colgando el sombrero en Las Piletas», publicaba en uno de sus mensajes. Dos momentos diferentes del día y tres establecimientos muy conocidos que permiten seguir una pequeña ruta por una Sevilla bastante alejada de los locales pensados únicamente para el turista.

La rutina de Arturo Pérez-Reverte (74 años) en Sevilla

Como señala el propio Pérez-Reverte, cuando está en Sevilla su desayuno comienza  en la calentería San Pablo, uno de esos establecimientos que llevan décadas formando parte de la vida cotidiana del centro de Sevilla. Abrió en 1960 y desde entonces ha mantenido una especialidad muy concreta: los churros, que en Sevilla también se conocen popularmente como calentitos y que siguen siendo uno de los desayunos más tradicionales de la ciudad.

Se preparan al momento y pueden acompañarse de café, leche o chocolate, aunque en este caso Pérez-Reverte los compra en la calentería y los toma en el bar Stratos, situado muy cerca.

El bar Stratos y la percha reservada para el sombrero del escritor

El bar Stratos, en el número 24 de la calle Murillo, en pleno casco histórico de Sevilla, es un establecimiento que abrió en 1970 y combina el servicio de cafetería con una carta basada en platos y tapas de cocina tradicional. Como decimos, es aquí donde Pérez-Reverte acostumbra a sentarse para desayunar los churros que previamente ha comprado en San Pablo.

Stratos conserva buena parte del carácter de los bares sevillanos de toda la vida. Entre sus platos aparecen preparaciones como las espinacas con garbanzos, las croquetas, distintos guisos o las patatas con carne. Estas últimas ya recibieron anteriormente el elogio del propio escritor, que ha hablado en diferentes ocasiones del establecimiento a través de sus redes sociales. Su relación con el bar ha terminado incluso dejando una pequeña huella en el local. Los responsables de Stratos colocaron una percha reservada para el sombrero de Pérez-Reverte, acompañada de una placa con su nombre. El escritor compartió entonces la imagen y celebró tener ya un lugar concreto donde dejarlo durante sus visitas.

La escena encaja bastante bien con el carácter del establecimiento, que incluso juega con el humor en su propio lema, «Donde mejor se maltrata al cliente». Lejos de buscar una imagen sofisticada, el Stratos continúa funcionando como uno de esos bares de barrio situados, en este caso, en una de las zonas más transitadas del centro de Sevilla.