Los zurdos son los nuevos nazis
El Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán o NSDAP, de Hitler, no era solamente socialista y obrerista de nombre, sino que incorporaba estas ideas en los 25 puntos de su programa fundacional y muchas de ellas las implementó cuando se hizo con el poder. Además de ser tan antisemita como los zurdos actuales, el Partido Nazi se definía como anticapitalista y también estaba en contra del liberalismo y del conservadurismo de la época. Por ejemplo, los nazis de entonces proponían la nacionalización de los grandes conglomerados empresariales y la confiscación de sus beneficios, en los que debían participar los trabajadores, así como planteaban la abolición de los ingresos no derivados del trabajo y una amplia reforma agraria con confiscación de tierras sin compensación para su reparto entre los obreros, subordinando siempre los intereses privados al interés colectivo mediante la intervención de la economía, dirigiendo inversiones y fijando precios; medidas que podría firmar cualquier zurdo de ahora.
Hitler competía por el voto obrero con otros socialistas, como los socialdemócratas y los marxistas, presentándose como el verdadero representante de los trabajadores alemanes. La diferencia entre ellos estaba en su consideración nacionalista frente al internacionalismo de los otros socialistas y en que, mientras unos pretendían abolir la burguesía mediante la lucha de clases, los otros aspiraban a unir todas las clases en una comunidad nacional. Al igual que los zurdos actuales, los nazis de Hitler eran socialistas, antisemitas, violentos, autoritarios y estaban cargados de odio contra los que no compartían su ideología.
En todo el mundo estamos viendo cómo los zurdos se manifiestan siempre bajo la bandera antisemita actual, que es la de Palestina. Están a favor del holocausto de judíos perpetrado el 7 de octubre de 2023, cuando unos 6.000 palestinos entraron en Israel desde Gaza a sangre y fuego, degollando bebés, violando y torturando a niñas y mujeres y quemando vivos a ancianos. Con el respaldo de los zurdos, ese día asesinaron a 1.200 personas inocentes y se llevaron secuestrados 44 cadáveres y 207 personas con vida, de las que asesinaron a otras 41. Cuando, después de la masacre, volvieron a Gaza cargados de cadáveres y rehenes, fueron recibidos como héroes por una inmensa mayoría del resto de palestinos. Desde entonces, la bandera de Palestina con la que se manifiestan los zurdos es la bandera de Hamás y señala el antisemitismo de todos los que la enarbolan, que son los nuevos nazis.
Al igual que los zurdos actuales, los viejos nazis tampoco permitían que nadie les criticase y usaban la violencia para tapar las bocas que trataban de expresar ideas diferentes a las suyas. Hoy vemos cómo, por toda Europa, los zurdos se manifiestan violentamente ante la expectativa de que quienes no piensan como ellos les arrebaten en breve el poder que hasta hoy han tenido. La vivienda, la educación y la sanidad son solo la excusa; ni siquiera tratan de esconder ni disimular su verdadero objetivo, que no es otro que imponer su ideología zurda por la fuerza. Acuden a los mítines de otros partidos legales y democráticos para intentar evitar que se expresen con libertad. Invaden las universidades donde se van a dar conferencias en las que se exponen ideas distintas a las suyas para impedirlo violentamente. Igual que los viejos nazis hacían hogueras para presumir de cómo quemaban los libros que no les gustaban, los zurdos, los nuevos nazis, alardean de su intolerancia y su intransigencia.
Los viejos nazis y los zurdos, que son los nuevos, se han convertido en enemigos mortales pese a ser tan parecidos como los ultras de dos equipos de fútbol rivales, que se creen muy diferentes por los colores de su camiseta y se matan por ella, siendo idénticos: antisemitas, socialistas, estatistas, anticapitalistas, colectivistas, liberticidas, antidemocráticos, totalitarios, violentos, populistas y genocidas. Los zurdos son los nuevos nazis, por el bien de la democracia, habrá que combatir a estos como a aquellos.