Hay que votar PP o Vox
Ahora es el momento de votar al PP o a Vox, o a Vox o al PP. Que cada uno escoja su opción en función del programa que mejor se ajuste a su forma de pensar y a sus principios. Pero, por el bien de España, es necesario un cambio profundo que sólo estos dos partidos pueden llevar a cabo. Votar a otras opciones, que no dudo que puedan estar bien intencionadas, sólo beneficia a un Pedro Sánchez que va a intentar mantenerse en La Moncloa a cualquier precio, incluso dando foco mediático a formaciones muy alejadas de su propio ideario, pero que considera que pueden servirle para dividir el voto del centroderecha.
En un momento de emergencia nacional como el que vivimos, hay que concentrar los apoyos en aquellos partidos que serán capaces de afrontar los tremendos retos que nos esperan. Después de ocho años de desmontar las instituciones desde dentro y de colonizarlas para desnaturalizarlas, no podemos andarnos con medias tintas. Después de un Gobierno que ha puesto la maquinaria del Estado al servicio de sus principales aliados, entre ellos los separatistas y los populistas que cuestionan los fundamentos de la democracia liberal, no podemos ser tibios ni mirar hacia otro lado. Es el momento de tomar partido y actuar con determinación.
Después de un Gobierno que ha deteriorado nuestro prestigio internacional, que se ha convertido en el felpudo de Marruecos y que ha debilitado nuestras alianzas occidentales mientras estrechaba sus vínculos con China, no podemos tener dudas sobre la necesidad de un cambio de rumbo. Las únicas alternativas de Estado con posibilidades reales de reconstruir nuestra patria y recuperar el prestigio de unas instituciones carcomidas por el populismo de extrema izquierda y el separatismo son Vox y PP, o PP y Vox. Está claro que son dos partidos diferentes y que, cuando gobiernen juntos, es posible que tengan discrepancias. Es lógico que así sea, porque representan proyectos políticos distintos. Pero ambos tienen claro que, por encima de sus diferencias, está el interés de los españoles. Y ahora toca desalojar democráticamente al sanchismo del poder y reconstruir la nación. Ese es el objetivo prioritario.
El sanchismo no es solo un Pedro Sánchez soberbio que ha demostrado despreciar a una parte muy importante de los españoles. Es toda una arquitectura institucional puesta al servicio de quienes pretenden que España se convierta en una especie de confederación de pueblos ibéricos, debilitada y a merced de quienes cuestionan su unidad y su papel en Occidente. España no es un ente vacío que reúne a supuestas naciones oprimidas, sino una de las naciones más antiguas e importantes del mundo, con una historia, una cultura y unos valores que debemos preservar. España tiene que seguir siendo una nación unida, libre y respetada, capaz de defender sus intereses y de contribuir al futuro de las democracias occidentales.
Por eso hemos de votar a quienes creen en nuestro país, en su unidad y en la defensa de nuestros valores. Y, además, debemos hacerlo con sentido práctico: apoyando a las formaciones que tienen posibilidades reales de conseguir escaños para contribuir a formar una mayoría suficiente en el Congreso de los Diputados. Porque no basta con tener razón o con compartir determinados principios; también hay que traducirlos en representación parlamentaria y en capacidad de gobernar. Todo lo que no sea apoyar al PP o a Vox, en las actuales circunstancias, puede facilitar que el sanchismo siga en el poder, prolongando unas políticas que son perjudiciales para nuestro país y para nuestras libertades cívicas.
No es momento de dudar ni de mercadear con el voto. Tampoco de anteponer las diferencias entre quienes comparten el objetivo de propiciar un cambio político a la necesidad de hacerlo posible. Ha llegado la hora de la verdad. Los españoles que creemos en la democracia, en la libertad y en España como una nación de ciudadanos libres e iguales tenemos que movilizarnos y acudir a las urnas con la responsabilidad que exige este momento histórico. Les espero el 29 de noviembre en las urnas. Es el momento de sumar, de dejar a un lado los cálculos partidistas y de construir la mayoría necesaria para acabar con esta pesadilla hecha Gobierno Frankenstein. España necesita un cambio, y ese cambio empieza con el voto de cada uno de nosotros.