El disputado voto de los nietos

El disputado voto de los nietos
  • Graciano Palomo
  • Periodista y escritor con más de 40 años de experiencia. Especializado en la Transición y el centro derecha español. Fui jefe de Información Política en la agencia EFE. Escribo sobre política nacional

¿Cómo hay que interpretar el portazo del Tribunal Constitucional al inquietante Defensor del Pueblo, todavía presidido por Cándido Conde-Pumpido? Hay opiniones para todos los gustos.

Lo primero será concluir que esa figura importada del mundo nórdico es perfectamente suprimible y se ahorraría el contribuyente unos cuantos millones. No tiene ningún sentido porque ni se defiende al pueblo y, en cambio, sí permite que el gobierno de turno conceda una buena mamandurria a los amiguetes a costa del sufrido contribuyente. Aplicado lo anterior al bueno de Angel Gabilondo, parece claro que fue conminado por el Gobierno a presentar el recurso de la malnacida Ley de Nietos. Lo que hizo fue un bajonazo que ha sido respondido adecuadamente por el Tribunal Constitucional. 

Lo anterior podría ser irrelevante si el estado de la democracia fuera bueno y aceptable. El problema es que no es el caso. Sánchez y sus cuates están dispuesto a todo para no perder el poder. Tiene antecedentes muy feos y serios (tratar de robar elecciones internas y externas) como para no sospechar que en una hora como la actual y tan crucial para él no vaya a perpetrar cosas innombrables. Por de pronto, la cerrazón por implantar su putrefacta Ley de Nietos viene a confirmar que no es algo limpio para extender la democracia electoral. Ese erre que erre pone al descubierto que hay gato encerrado y que la oposición y la sociedad civil no se pueden quedar de brazos cruzados ante tamaño ataque a la limpieza electoral.

Habrá que recordar que si el debate sobre la limpieza en los comicios del 29-N es un tema de máxima prioridad informativa se debe no al Gobierno, al PSOE o a la izquierda en general, ni siquiera a los esfuerzos de los dos partidos en la oposición. No. Se debe a profesionales de la sociedad civil como Gabriel Araújo, Luis María Pardo (Iusticia Europea) y otros que desde hace tiempo vienen abriendo los ojos a las instituciones y a los ciudadanos. 

Ha quedado claro, asimismo, la intención del sanchismo de hacer trampas. El voto electoral es un derecho sagrado, sí, pero para aquellos que reúnen todas las condiciones que vienen exigidas por el mero sentido común. Sánchez pretende que voten los que no lo merecen… Y eso es una trampa, un engaño, un  fraude.

Ha metido a más de dos millones de nuevos nombres y apellidos en el próximo censo. E intentará incrustar más pese a los mandatos del Tribunal Supremo. De aquí al 29 de noviembre lo intentará de nuevo. No se puede perder la cara, ni el temor a que eso suceda.

Lo intentará seguro.  

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