Cuando un amigo se va
El conde Rudi era depositario de secretos de numerosos personajes, secretos que ni ellos mismos conocían
Del amor y de las rosas no han de quedar sino los nombres. El nombre es, en cierto sentido, las cosas mismas. Al redactar este artículo póstumo, me gustaría que la mejor parte de mis recuerdos sobre él residiera fuera de mí y no en las miserias y grandezas, que de todo hubo en la vida del amigo que se ha ido: Rudolf Graf von Schönburg, más conocido por el título que siempre llevó con orgullo: conde Rudi, católico ferviente, anfitrión infatigable y defensor de las buenas maneras, que ha fallecido en Marbella, adonde llegó el 28 de diciembre de 1956, contratado por quien entonces era el rey de la Costa del Sol, Alfonso de Hohenlohe. Ha muerto a la edad de 94 años, la misma que tengo yo. (¡Lagarto, lagarto!)
Era tan elegantemente educado y exquisito que, cuando apareció el topless que se estaba poniendo de moda, no permitió que se llevara en el Marbella Club, ese icónico hotel de la famosa costa. El esfuerzo de Alfonso y Rudolf, transformó la localidad en refugio predilecto de príncipes, artistas y grandes fortunas, al tiempo que en lo personal tenía un feliz hogar con la princesa María Luisa de Prusia, nieta del último kaiser y prima de la reina Sofía.
Confieso, con Stevenson, que mi memoria es magnífica para olvidar. Pero tantas cosas han pasado ante los ojos que, aunque muy lejos, algunos casos atrás flotan en mí. Yo creo en la perennidad de la memoria de los hombres, de las cosas, de los actos de los pueblos. Tanto como de la remisibilidad de las conductas, de los errores, de los pecados y de las negaciones de la justicia. De todo esto hay en el conde Rudi, el protagonista de mis recuerdos. Su imagen serena y tranquila fue una de las señas de identidad de su vida.
Cada hombre tiene secretos que ni ellos mismos conocen. Eso es lo inquietante. El conde Rudi era depositario de secretos de numerosos personajes, secretos que ni ellos mismos conocían. Como valía más por lo que callaba que por lo que pudiera contar, tal sucede a muchos de los grandes personajes que conozco, Rudi nunca, jamás, desveló secreto alguno de sus amigos y conocidos. Y tampoco, claro está, de sus importantes huéspedes que ocupaban las habitaciones del Marbella Club. Por ello, su recuerdo es agradable y le hace ser un personaje inolvidable. Otro conde, en este caso italiano, el conde Perlac, quien fuera director del emblemático hotel Don Pepe durante muchos años, también podría desvelarnos tantos y tantos secretos de lo acontecido en aquella Marbella sofisticada y única. Pero, como el desaparecido conde Rudi, a pesar de las ofertas que le han hecho para que escribiera sus memorias, jamás lo haría. Jamás lo hará.

Desahuciado a sus 85 años
Bernard d’Ormale, el empresario francés viudo de la famosa Brigitte Bardot, de 85 años, junto a la que convivió a lo largo de más de tres décadas en La Madrague, la conocida y lujosa mansión en Saint Tropez hasta que ésta falleció el 28 de diciembre de 2025, a los 91 años, ha sido destituido como presidente de la fundación benéfica de la actriz y después desahuciado del mencionado hogar porque, según consta, no existía permiso alguno para su permanencia.
El afectado ha tachado la decisión, con toda razón de «repugnante». Y lo que alega la fundación es que sólo están cumpliendo, estrictamente, la voluntad de la que fuera su esposa, que no quería que nadie quedara viviendo en La Madrague tras su fallecimiento, y parece ser que existe un acta notarial sobre su deseo. Lo que indudablemente es cierto no consta documento alguno para que su viudo siguiera en el hogar que compartieron durante más de 30 años. El ayuntamiento le ha cedido un modesto piso municipal, al que se ha referido el viudo como una «minúscula vivienda social para jubilados». Totalmente comprensible su postura, pero debería culpar a su propia esposa, que prefirió dejarlo todo a la fundación dedicada a la protección de animales salvajes y domésticos que a su marido, su compañero de vida durante 33 años.
CHSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS
- ¡Cómo no va a renunciar! De hacerlo, no sólo le costaría tiempo y dinero, sino que, además, jamás recobraría lo «invertido». ¡Santa Rita, Rita, Rita, lo que se da no se quita!
- Otra pareja que con más de 20 años juntos quiere volver a decirse «el sí quiero». Pero no se lo pierdan: esta sería la tercera vez que repetirían la feliz afirmación.
- Y vuelta a empezar. ¿Cuándo se sabrá la verdadera historia? ¿Cuándo se sabrá el porqué de tal infamia? ¿Por dinero? ¿Por desacreditarle? La verdad es que no lo entiendo. Hace bien en denunciarles para saber la verdad de todo ello.
- Va a resultar como lo del teléfono de Sánchez. ¿Qué tendrá Marruecos en su haber?
- La muchacha que ha tenido varios novios toreros no ha dejado en alguno buenos recuerdos. ¿Por qué será?
- Deberían ser un poco más creativos… los creativos, porque el anuncio de su próximo programa en Cuatro es tal cual al anuncio realizado por Trade Republic. Claro está, que uno es un actor americano, muy famoso y guapo, y el otro…
- Declara que, si deciden que continúe en el puesto otros cuatro años más, estaría dispuesto a asumirlo. No llego a entender la polémica y las disputas de algunos que no quieren que continúe. ¿Le gustaría a mi paisano tener su puesto? ¡Ay, si Cervantes levantara la cabeza!
- Cuando ves imágenes de ella, toda una madraza y con aspecto muy respetable, no puedo dejar de pensar en aquéllas de hace ya tanto tiempo. ¡Cómo los años nos cambian la vida!
- Harto estoy del topicazo «como una estudiante más». No lo es. Siempre su comportamiento será mirado con lupa, pero… son gajes del oficio. Es el peaje que hay que pagar.