Aluminio Cada lata cuenta

Los bañistas saben dar la lata: más del 90% de los viajeros en las playas las reciclan correctamente

El contenedor amarillo es el adecuado para depositar las latas de bebidas

El aluminio con el que se fabrican las latas es un material fácilmente reciclable

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Campaña de Cada Lata Cuenta. Imagen cedida por este programa ambiental.
Campaña de Cada Lata Cuenta. Imagen cedida por este programa ambiental.

La sociedad está cada vez más concienciada de la importancia de mantener nuestras playas limpias y libres de residuos. Esta es, al menos, la conclusión que podemos extraer del estudio realizado por Cada Lata Cuenta, programa europeo de educación ambiental en el que participan fabricantes, recicladores, marcas de bebida y administraciones públicas.

Para dicho estudio fueron realizados unos 5.300 sondeos en seis playas españolas. Los resultados indican que casi el 92% de los encuestados identifica correctamente el contenedor amarillo como el adecuado para depositar las latas de bebidas. Además, tres de cada cuatro personas afirman reciclar sus latas cuando están en la playa en todos los destinos analizados.

La organización también destaca que cerca de la mitad (48%) de las personas que participaron en el estudio señala la lata entre los envases que utiliza en estos espacios. Para el programa europeo, este dato refuerza la necesidad de poner el foco en el valor de un material fácilmente reciclable, como es el aluminio.

Ejemplo de economía circular

«Las propiedades de los metales hacen que las latas de bebidas sean infinitamente reciclables una y otra vez sin perder calidad, configurando un ejemplo perfecto de economía circular», explican desde Cada Lata Cuenta.

«Nuestra misión es inspirar a las personas para que reciclen sus latas de bebidas fuera del hogar. Para ello, facilitamos el uso de dispositivos que promueven la recogida selectiva de envases en grandes eventos, asegurando así que continúan el ciclo del reciclado», añade la campaña, cuyo objetivo es alcanzar el 100% de reciclado de latas en Europa.

Datos por playa

Si se desglosan los datos por cada una de las seis playas analizadas, Santa Cruz de Tenerife (96,1%) registra el mayor porcentaje de respuestas correctas, seguida de Las Palmas de Gran Canaria (91,8%), Málaga (91,6%), Cádiz (91,1%), La Coruña (90,8%) y Santander (89,1%)

En cuanto a las personas que afirman reciclar sus latas siempre o casi siempre cuando están en la playa, el porcentaje alcanza el 95,2% en La Coruña, el 84,5% en Santander y el 82% en Santa Cruz de Tenerife, mientras que en Cádiz se sitúa en el 79,7% y en Málaga en el 77%.

Acciones de sensibilización

Cada Lata Cuenta ha recabado estas respuestas durante sus acciones de sensibilización en las playas, que forman parte del trabajo que desarrolla junto a los ayuntamientos para fomentar el reciclaje de latas de bebidas fuera del hogar.

Sus equipos de educación ambiental han trabajado sobre el terreno para informar sobre el correcto reciclaje de las latas, facilitar la localización de los puntos de recogida y recordar la importancia de mantener los hábitos de separación también durante vacaciones y momentos de ocio.

«Ayudamos a los municipios a mejorar la calidad y cantidad de latas y envases en el contenedor amarillo. A través de campañas de educación ambiental como esta, reforzamos la prevención de residuos y la recogida selectiva de latas y envases, consolidando hábitos de cuidado del medioambiente entre la ciudadanía», resume el director de Cada Lata Cuenta en España y doctor en Ecología, Pablo García.

Trampas mortales

Una de las muchas razones por las que jamás debemos arrojar una lata al mar es porque suponen un claro peligro físico para los bañistas y la fauna marina. Y es que, a diferencia de otros residuos, las latas sufren un proceso de corrosión acelerado por la salinidad y el oleaje.

Al abrirse o fracturarse, estos envases metálicos generan bordes afilados de metal que provocan cortes graves tanto en las personas como en los mamíferos marinos, aves y peces que interactúan con ellas.

Además, las latas pueden convertirse en auténticas trampas mortales, sobre todo cuando pequeñas especies de peces, cefalópodos o crustáceos se introducen en las mismas en busca de refugio o restos de comida y quedan atrapadas en su interior, lo que les puede llevar a perecer en la arena o en el fondo marino.

Bacterias

Hay otro problema menos conocido que tiene que ver con las latas abandonadas en el mar. Al quedar expuesta al agua, la arena y la materia orgánica, su superficie puede ser colonizada por microorganismos y convertirse en un sustrato sobre el que se forman biopelículas, comunidades de bacterias y otros microorganismos adheridos a una superficie.

Un estudio publicado recientemente en Journal of Hazardous Materials analizó las comunidades microbianas presentes en distintos tipos de residuos recogidos en playas, principalmente desechos de plástico, aluminio y madera.

Patógenos

Los investigadores comprobaron que el material condicionaba la composición de estas comunidades bacterianas y detectaron en los residuos de aluminio géneros que incluyen especies potencialmente patógenas para seres humanos y organismos marinos como, por ejemplo, micobacterias, acinetobacterias, estafilococos y pseudoalteromonas.

Esto no significa que una lata abandonada en la arena vaya a convertirse automáticamente en un foco de infección, pero sí que los residuos de aluminio pueden servir como superficie de colonización de bacterias que podrían representar un peligro.

Por eso, la prevención vuelve a ser la medida más sencilla: ninguna lata debería acabar en el agua ni permanecer abandonada en la arena.