Los fabricantes chinos temen que un cambio de Gobierno congele las ayudas aprobadas por Sánchez para producir en España

  • Andrea Aguado
  • Redactora de economía y coordinadora de OKMOTOR. Amante de las cuatro ruedas y la industria. Antes en informativos de Radio Televisión Castilla y León.

La preocupación de la industria del automóvil por la continuidad de los planes tras las elecciones sigue creciendo y ahora son los fabricantes automovilísticos chinos los que temen que un eventual cambio de Gobierno, tras la celebración de las elecciones el próximo 29 de noviembre, reduzca los incentivos a las marcas procedentes de China. Una situación que llega tras la queja de los constructores europeos por los subsidios del Ejecutivo de Pedro Sánchez tanto a la producción como a la comercialización de firmas con sede en Pekín, en plena crisis de las automotrices en el Viejo Continente.

Así lo han expresado varias fuentes cercanas a la situación, en conversaciones con OKDIARIO, que han confirmado que en el sector hay miedo a un cambio de rumbo en las políticas de subsidios en España, tras las presiones de los fabricantes europeos en bloque, respaldados por Bruselas, con el objetivo de proteger la competitividad de la industria automovilística del continente frente al avance de China.

En concreto, el Gobierno de Pedro Sánchez anunció el pasado mes de diciembre que destinaría otros 580 millones de euros al Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica del Vehículo Eléctrico y Conectado (PERTE VEC) este año para impulsar la transformación de las fábricas y el desarrollo de nuevas instalaciones industriales, entre ellas plantas de baterías, para fomentar la implantación del coche eléctrico en España.

Fábricas en España

Entre los proyectos vinculados a fabricantes chinos figura el de Ebro y Chery, que operan en la antigua fábrica de Nissan en la Zona Franca de Barcelona. Ebro recibió 24,03 millones de euros del PERTE VEC II para adaptar la nave de pintura de la planta y, en marzo de 2025, obtuvo una asignación provisional de 25,15 millones de euros en el PERTE VEC III. Ambas partidas suman 49,18 millones de euros y están vinculadas al proyecto industrial de Ebro.

El proyecto de Santana en Linares (Jaén) también cuenta con participación china en su estructura industrial. Santana Factory, la sociedad encargada de la actividad de fabricación, recibió 1,14 millones de euros en incentivos regionales para su proyecto. Esta ayuda se suma a las concedidas a otros proyectos industriales vinculados a fabricantes asiáticos que han elegido España para desarrollar o ensamblar vehículos.

La incertidumbre sobre la continuidad de los incentivos cobra especial relevancia por el interés de varias compañías chinas en utilizar España como plataforma de entrada para abastecer al resto del mercado europeo. Así, los fabricantes asiáticos buscan ampliar su presencia industrial en Europa en un contexto marcado por la competencia internacional, los aranceles comunitarios a determinados vehículos eléctricos fabricados en China y la necesidad de las marcas de reducir costes logísticos en pleno aumento de los costes.

Ayudas a la compra de coches chinos

El Plan España Auto 2030 incluye, además de los incentivos industriales, otras medidas diferenciadas para incentivar la demanda del coche eléctrico en el mercado español: 400 millones de euros para ayudas directas a la compra de vehículos electrificados en 2026 y 300 millones para desplegar infraestructura de recarga en las denominadas zonas sombra.

Ayudas que también están en el punto de mira, tal y como ha avanzado este diario, ya que los fabricantes de coches europeos ven con preocupación que el Gobierno de Pedro Sánchez destine dinero público a incentivar la compra de vehículos enchufables y eléctricos importados de China. Una situación que llega en plena caída de la producción de las fábricas españolas, que afrontan una creciente presión competitiva derivada del aumento de los costes provocados por las tensiones geopolíticas, la caída de la demanda en los distintos mercados europeos y el desembarco de nuevas marcas chinas.

La discusión coincide, además, con las negociaciones en Bruselas para reforzar la producción europea y definir qué requisitos deberán cumplir los vehículos para beneficiarse de futuras medidas de apoyo industrial. Así como la limitación de las exportaciones de coches propulsados por motores híbridos procedentes de China.