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BMW i8 Protonic Red Edition: probamos el deportivo del futuro

BMW i8
Probamos el BMW i8, un deportivo con mayúsculas que encierra dentro de sí una tecnología más propia del futuro.
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Dedicándote al mundo de la prensa del motor, a veces tienes la oportunidad de compartir unos días con algunos de los coches más deseados del mundo. Con ellos se produce un efecto curioso para quienes no estamos acostumbrados a movernos cada día en ellos. Nos referimos a ser el centro de atención, algo que particularmente me resulta divertido en un primer momento pero que luego pasa a ser algo agobiante. Pues bien, el BMW i8 del que vamos a hablar hoy ha dejado a la altura del betún al resto de ‘miuras’ que he tenido entre mis manos.

No ha habido coche que haya despertado más expectación que éste entre la gente con la que me he cruzado durante los días que hemos convivido. Y eso que solamente lo han visto por fuera. Si llegan a tener la oportunidad de comprobar todas sus virtudes habrían llegado a la misma conclusión que yo. Estamos ante el deportivo del futuro, en todos los sentidos. Vamos a comprobar por qué detenidamente.

Diseño

BMW i8
Las formas de la zaga, al igual que las del resto del coche, son el resultado de un cuidado estudio aerodinámico.

A las espectaculares formas que ya de por sí tiene el BMW i8, se ha juntado que la unidad de pruebas que he tenido conmigo era la Protonic Red Edition, una edición especial limitada que tiene en el color rojo de su carrocería un punto extra de reclamo. Este contrasta con los elementos en color Frozen Grey metalizado, además de que unas llantas de 20 pulgadas que equipan neumáticos 215/45 R20 delante y 245/40 R20 detrás.

Más allá de esto, enseguida nos damos cuenta de que el i8 es un impresionante ejercicio aerodinámico, que anuncia un coeficiente de resistencia de 0,26. Llama especialmente la atención la forma que presenta entre la luna posterior y las ópticas de esta zona, con una hendidura muy pronunciada donde se canaliza el aire de forma perfecta. En resumen, estamos ante 4,69 metros de lo más trabajados en este sentido.

Pero es que además también hay que destacar los materiales en los que está fabricado el coche. Solamente hay que abrir una de las puertas -luego vamos con ellas- para darte cuenta de lo poco que pesa. Esto es posible gracias a la novedosa arquitectura de fibras compuestas en fibra de carbono mezclada con otros elementos que la firma teutona ha llamado LifeDrive. La optimización realizada en este sentido nos da un deportivo de poco más de 1.500 kilogramos, una cifra espectacular teniendo en cuenta todo el conglomerado mecánico que luego pasaremos a comentar. Y todo ello sin restar un ápice de rigidez, punto vital en un deportivo por muy híbrido que sea.

Otro de los puntos clave de este BMW i8 es su centro de gravedad, extremadamente bajo, lo que unido a una relación de peso prácticamente de 50/50 deriva en un comportamiento dinámico que sorprende desde el primer momento.

BMW i8
El sistema de apertura de puertas del BMW i8 es tan llamativo y espectacular como poco práctico.

Nombraba antes de pasada las puertas del i8. Son tan espectaculares como el resto del vehículo, con un sistema de apertura estilo alas de gaviota que no presenta ningún problema ergonómico -en algunos modelos que lo llevan, no debes olvidarte de coger la puerta antes de sentarte, ya que de lo contrario no alcanzarás-, ¿El problema? Su practicidad. Aparcar en batería se convertirá en un ejercicio de paciencia y maña, pues además de tener que encontrar una plaza más o menos amplia, tendremos que calcular cómo meter el coche en ella para poder salir y entrar sin problemas. Como anécdota, contaros que en un parking del centro de Madrid ¡tuve que bajar hasta la quinta planta para encontrar una plaza que me permitiese salir del vehículo!

Interior

BMW i8
El interior del BMW i8 es menos futurista que su aspecto exterior.

El interior del BMW i8 sorprende por ser bastante parecido al de otros modelos de alta gama de la marca. Quizás el espectacular aspecto exterior del coche te hace esperar otra cosa, lo que no quiere decir que merezca pega alguna, más allá de la dificultad que supone entrar y salir del coche. El asiento es tan bajo que hay un ‘escalón’ hasta posarnos en él. La táctica para introducirnos sin problemas es la siguiente: nos sentamos sobre el borde de la puerta para dejarnos caer sobre el asiento, procediendo después a introducir las dos piernas a la vez. Para salir, lo mismo, las dos piernas hacia fuera y posteriormente nos impulsamos. Quizás haya otras formas, pero ésta que os cuento me pareció la más eficaz.

Entrando en detalle, esta edición especial del BMW i8 cuenta con ciertos detalles exclusivos, como la identificación ‘Protonic Red Edition‘ que se aprecia en los listones embellecedores de las puertas o la tapicería de los asientos con dobles costuras de color rojo, misma tonalidad que encontramos en los guarnecidos de las puertas y de las partes laterales posteriores del habitáculo. Además, el acabado de carbono presente en la consola central y el tablero de instrumentos realza la deportividad del modelo. Otro de los puntos a destacar es la palanca selectora de la caja de cambios, que cuenta con aplicaciones de cerámica de color negro, así como los cinturones de seguridad de color gris y las alfombrillas especiales con bordes de piel y contrastantes costuras de color rojo.

En cuanto a la vida a bordo, nos encontramos con un puesto de conducción tan deportivo como futurista. De hecho, la cantidad de datos a los que podemos acceder desde él tanto en el cuadro de mandos como en la pantalla de la consola central es abrumadora. De hecho, el primero cambia de color en función del modo de conducción seleccionado, siendo el más llamativo, por motivos obvios, el Sport, de color rojo.

Me sorprendió además el nivel de confort que ofrecen los asientos, que permiten completar kilómetros sin cansarte a pesar de ser muy deportivos. No se puede decir lo mismo de las dos plazas traseras, en las que te juegas la amistad de la gente que te rodea si les haces viajar más de 15 o 20 minutos en ellas. No obstante, nada que objetar, ya que el que se compra este coche, no lo hace para transportar a toda la familia. De hecho, sería imposible, pues estamos hablando de un maletero de apenas 154 litros, en el que apenas entrarán un par de maletas de las más pequeñas.

Motor y consumo

BMW i8
El conglomerado mecánico que impulsa el BMW i8 asegura una potencia máxima de 362 CV.

Si espectacular es todo lo que te hemos contado hasta ahora del BMW i8, qué decir del motor. O los motores, mejor dicho, porque estamos hablando de un híbrido enchufable donde la parte térmica y la eléctrica trabajan de la mano para ofrecer eficiencia y deportividad a partes iguales. En total estamos hablando de un máximo de 362 CV que ofrecen fuertes emociones, pero que conviene desgranar al detalle para entender bien cómo funciona este prodigio de la tecnología.

El sistema híbrido enchufable del BMW i8 está compuesto por un motor térmico de tres cilindros, 1,5 litros y 231 CV y uno eléctrico de 131 CV. El primero, con 320 Nm, actúa sobre el tren trasero, mientras que el segundo, con 250 Nm extra, lo hace sobre el delantero. Cuando ambos funcionan a pleno rendimiento, estamos hablando de un vehículo capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 4,5 segundos, mientras que la velocidad punta está limitada a 250 km/h. Ésta se puede alcanzar aunque solamente funcione el motor térmico, mientras que con el eléctrico podemos circular independientemente hasta 120 km/h durante un máximo de 35 km.

Esto permite a BMW homologar un consumo de combustible de apenas 2,1 l/100 km, aunque en el día a día esto cambia. Y lo hace en función del uso que quieras darle al coche. En mi caso, tengo que reconocer que me divertí bastante con él -a buen entendedor…-, y el consumo quedó fijado en 8,7 l/100 km. ¿Qué súper deportivo logra eso?

Otra de las dudas que quedó resuelta durante estos días fue si el BMW i8 emocionaba. Llamadme arcaico, pero por mucha tecnología que lleve el coche y muchas prestaciones que asegure, si no suena como debe al pisar el acelerador, a mí no se me ponen los pelos de punta. Y más cuando ves sobre el papel que te mueve un ‘simple tricilíndrico’. Pues nada más lejos de la realidad.

No sé cómo lo han hecho, pero en BMW lo han logrado. Cuando vamos en el modo más deportivo de todos, el coche suena lo suficiente como para que no te olvides ni por un momento que llevas entre manos algo gordo. Eso sí, los germanos han recurrido a un amplificador del sonido en el habitáculo a través del sistema de audio -que para nada queda artificial, por cierto-, con lo que desde dentro parecerá que vamos ‘dando la nota’ más de lo que es en realidad.

BMW i8
Las prestaciones del BMW i8 no tienen nada que envidiar a las de muchos de los súper deportivos del momento.

Para acabar con este apartado, vamos a contestar una de las dudas clave que he visto que tiene la gente con este vehículo y, por tanto, con otros híbridos enchufables. ¿Tengo que recargar el coche en casa para que funcione el sistema eléctrico? Es de suponer que si te gastas más de 140.000 euros en un vehículo, debes tener una casa que te permita enchufarlo tranquilamente. Si no, debes saber que en el modo de conducción Sport se activa la regeneración de energía a través de las frenadas y las deceleraciones, con lo que las baterías se van alimentando por sí solas.

Hice la prueba de descargarlo casi del todo, y en cuestión de media hora conduciendo así ya tenía una gran cantidad de carga disponible para ser utilizada. Si prefieres enchufarlo, has de saber que el tiempo de carga varía dependiendo del sistema elegido. El más interesante es el i Wallbox Pro de la firma teutona, con el que se consigue el 80% de la capacidad en menos de dos horas.

Hemos hablado en varias ocasiones de los modos de conducción disponibles. Además del Sport, que es el que asegura las máximas prestaciones -también a nivel de chasis con el Dynamic Damper Control, que favorece el dinamismo- al utilizar tanto el motor eléctrico como el térmico para aportar prestaciones, tenemos el Eco Pro y el Confort. El primero de ellos favorece por encima de todo la eficiencia, reduciendo en la medida de lo posible la energía eléctrica de sistemas como el climatizador. El segundo, por su parte, actúa de forma automática variando el reparto de responsabilidades en función de nuestras demandas. La autonomía del vehículo totalmente cargado y con el depósito de carburante lleno puede llegar a ser de 500 kilómetros.

Asociada al motor, por cierto, encontramos una caja de cambios automática de 6 velocidades, que funciona perfectamente en cada momento. Incluso si decidimos accionarla a través de las levas situadas tras el volante, obtendremos unas sensaciones de lo más deportivas, gracias a la velocidad y precisión que ofrece el sistema.

Comportamiento

BMW i8
El modo de conducción Sport, bien visible desde un cuadro de mandos que se vuelve rojo, es el que saca lo mejor del BMW i8 a nivel dinámico.

Otra de las grandes dudas que tenía a nivel personal con el BMW i8 era la de su comportamiento. ¿Es tan radical como aparenta? No. ¿Se comporta como un deportivo? Sí. Es decir, no esperemos los niveles de radicalidad de los súper deportivos que todos tenemos en mente, pero sí un comportamiento lo suficientemente especial como para que no se nos olvide en ningún momento que llevamos entre nuestras manos uno de los coches más rápidos del mundo.

Estamos hablando de un coche con una suspensión bastante dura, por tanto, especialmente cuando activamos el modo Sport que tantas alegrías nos puede dar. Pero no nos engañemos, si apostamos por el BMW i8 debemos tener claro el tipo de vehículo que es. Nunca se le puede achacar a un deportivo que es incómodo. Es parte de su gracia. Incluso aunque su parte eléctrica le haga además ser muy competitivo en el ámbito urbano, donde además su agilidad es un punto a favor.

El principal punto positivo del i8 llega cuando hay curvas. Es una auténtica delicia comprobar la precisión con la que se mueve. Allí donde apuntas con el volante es donde vas a ir. Ni más ni menos. Hace gala además de un comportamiento totalmente neutro si afrontamos los virajes a la velocidad que debemos. Para ello, tenemos un freno tan poderoso como eficaz, que suma un tacto deportivo que en mi caso es muy de agradecer. Siempre me dieron más confianza los sistemas que ofrecen resistencia desde que rozamos el pedal para posteriormente ir graduando nosotros con nuestro buen hacer.

Equipamiento

BMW i8
Nada más abrir la puerta, nos damos cuenta de que estamos ante una edición especial del BMW i8.

El BMW i8 presenta tres niveles de equipamiento diferentes, llamados Neso, Carpo y Halo. Se diferencian entre ellos principalmente por los materiales de la tapicería y algunos detalles estéticos. Aparte quedan versiones como la que hemos probado nosotros, la Protonic Red, que irá llegando en más colores. En todo caso podremos disponer de los sistemas ‘Driving Assistant’, entre los que encontramos el reconocimiento de señales de tráfico, el asistente de luz de carretera, la función de frenado automático en ciudad o las cámaras de visión exterior. Y todo ello sin olvidarnos del Head-Up Display o del sistema de sonido Harman Kardon.

Otro de los puntos que destaca en el BMW i8 es el de la iluminación, que de serie llega con unos diodos que son más que suficientes para alumbrar cuando la luz escasea. Como opción podemos apostar por la tecnología láser, un sistema tan espectacularmente eficaz como, de momento, caro. Aunque, ¿qué son algo más de 11.000 euros para quién pueda comprar esta joya de la tecnología?

Ficha técnica

Ficha técnica
Motor
Situación Trasero transversal
Nº Cilindros 3
Tipo de combustible Gasolina
Compresión 9,5 a 1
Potencia (CV/rpm.) 231 (362 con la parte eléctrica)
Par máximo (Nm/rpm.) 320 (570 con la parte eléctrica)
Transmisión
Tipo Automática
Cambio 6 velocidades
Bastidor
Suspensión delantera Paralelogramo deformable / Resorte helicoidal
Suspensión trasera Paralelogramo deformable / Resorte helicoidal
Frenos
Delanteros Disco ventilado (340)
Traseros Disco ventilado (340)
Dirección Cremallera eléctrica
Diámetro de giro (m.) 12,3 (entre paredes)
Número de vueltas de volante
Neumáticos 215/45 R20 delante y 245/40 R20 detrás
Llantas 20 pulgadas
CARROCERÍA
Nº de plazas 4
Peso en vacío (kilos) 1560
Depósito de combustible (litros) 42
Largo (mm.) 4689
Ancho (mm.) 1942
Alto (mm.) 1293
Vía delantera (mm.) 1644
Vía trasera (mm.) 1721
Distancia entre ejes 2800
Capacidad del maletero (litros) 154
Prestaciones
Velocidad máxima (km/h.) 250
Aceleración de 0 a 100 Km/h. (seg.) 4,4
Consumos
Urbano (litros/100 km)
Extraurbano (litros/100 km)
Mixto (litros/100 km) 2,1

Conclusión

BMW i8
El precio de partida del BMW i8 supera los 140.000 euros, ayudas aparte.

El que compre el BMW i8 debe tener muy presente lo que adquiere. No es un súper deportivo al uso, sino un prodigio tecnológico que además ofrece unas sensaciones muy dinámicas. Y sí, además nos permitirá presumir de tener en nuestro garaje un producto adelantado a su tiempo, en todos los sentidos. Su única gran pega es que la cuenta corriente de la mayoría de los que estáis leyendo esto no os va a dar como para comprarlo, pues parte de 141.850 euros, ayudas aparte. Si no os afecta esto, ni lo dudéis. Eso sí, ¡debéis estar preparados para ser el centro de atención allá por donde paséis!

Lo mejor

  • Diseño
  • Tecnología
  • Relación prestaciones/consumo

Lo peor

  • Acceso al habitáculo
  • Capacidad del maletero
  • Interior no tan futurista como el exterior

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