En verano, hidratarse se convierte en una de las principales recomendaciones para prevenir los efectos del calor. Sin embargo, muchas personas creen que cuanta más agua beban, más y mejor estarán protegidas frente a las altas temperaturas. Aunque mantenerse hidratado es esencial para el correcto funcionamiento del organismo, consumir agua en exceso también puede tener consecuencias para la salud. Los especialistas recuerdan que la clave está en encontrar un equilibrio, adaptando la cantidad de líquidos a las necesidades de cada persona, su actividad física y las condiciones ambientales en las que se encuentre.
Las elevadas temperaturas favorecen la pérdida de agua a través del sudor, la respiración y la orina, por lo que resulta lógico aumentar la ingesta de líquidos durante los meses más calurosos. No obstante, beber grandes cantidades de agua sin necesidad o hacerlo en un periodo muy corto puede alterar el equilibrio de sales y minerales del organismo. Esta situación, conocida como hiponatremia o intoxicación por agua, puede provocar desde molestias leves hasta complicaciones potencialmente graves. Los expertos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades coinciden en que una hidratación adecuada consiste en escuchar las señales del cuerpo y evitar tanto la deshidratación como el exceso de líquidos.
No siempre es bueno bebe mucha agua en verano
En estas épocas del año, el cuerpo humano pierde agua de forma continua mediante la respiración, la transpiración y la orina, incluso durante las horas de sueño. Por ello, llegar bien hidratado al final del día es una manera de mantener el correcto funcionamiento del organismo durante la noche.
¿Cuál es la importancia de una hidratación adecuada en verano?
Durante el verano, el organismo necesita reponer el agua que pierde para mantener la temperatura corporal y garantizar el funcionamiento de todos los órganos. El calor intenso, la práctica de ejercicio físico o el trabajo en ambientes calurosos incrementan las necesidades de líquidos.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades recomiendan beber agua antes de que aparezca la sensación de sed cuando se realizan actividades físicas en ambientes muy calurosos, ya que la sed suele aparecer cuando el cuerpo ya ha comenzado a deshidratarse. Además, aconsejan beber pequeñas cantidades de forma frecuente, en lugar de grandes volúmenes de una sola vez.
No obstante, esta recomendación no significa que sea conveniente beber agua sin límite. “La hidratación debe ajustarse a las pérdidas reales de líquidos y nunca convertirse en un consumo excesivo”, sugieren.
¿Qué ocurre cuando se bebe demasiada agua?
Uno de los errores más frecuentes consiste en pensar que una mayor cantidad de agua siempre aporta más beneficios. Según explica la doctora Isabel Solares, especialista en Medicina Interna de la Clínica Universidad de Navarra, un exceso de agua puede alterar el equilibrio de minerales esenciales como el sodio, el potasio o el magnesio.
«Cuando la cantidad de agua supera la capacidad del organismo para eliminarla, la concentración de sodio en la sangre disminuye», explica la profesional. A su vez, comenta que este trastorno recibe el nombre de hiponatremia y puede afectar al funcionamiento normal de músculos, nervios y otros órganos.
La Clínica Cleveland sostiene que este exceso de agua hace que las células absorban más líquido del necesario y se hinchen. Cuando esta inflamación afecta al cerebro, la presión intracraneal aumenta y pueden aparecer síntomas neurológicos importantes.
Hiponatremia: el principal riesgo del exceso de agua
La hiponatremia es una de las complicaciones más importantes relacionadas con una hidratación excesiva. El sodio es un electrolito imprescindible para mantener el equilibrio de líquidos dentro y fuera de las células.
Cuando sus niveles descienden demasiado debido al consumo excesivo de agua, el organismo pierde parte de su capacidad para regular correctamente el funcionamiento celular. Esta alteración puede producir síntomas progresivos que van desde leves molestias hasta situaciones de emergencia médica.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades advierten que beber más de aproximadamente un litro y medio de líquidos por hora puede aumentar el riesgo de que la concentración de sodio en sangre disminuya peligrosamente.
¿Cuáles son los síntomas de la intoxicación por agua?
Los síntomas pueden variar según la gravedad del desequilibrio. En los casos leves pueden aparecer náuseas, vómitos, dolor de cabeza, sensación de hinchazón abdominal, cansancio o debilidad muscular. Si el problema progresa, pueden presentarse calambres musculares, inflamación en manos, pies o abdomen, mareos, irritabilidad y confusión.
En situaciones más graves, la intoxicación por agua puede provocar convulsiones, pérdida de conciencia, coma e incluso poner en peligro la vida. Por ello, cualquier persona que presente síntomas importantes tras haber ingerido grandes cantidades de agua debe recibir atención médica lo antes posible.
