Contenido
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- 1 Los cambios en la microbiota intestinal al dejar de fumar
Dejar de fumar es una de las decisiones más importantes para la salud, pero muchas personas se sorprenden al notar un aumento de peso en los meses posteriores. Este cambio suele generar preocupación y, en algunos casos, temor a abandonar el tabaco. Sin embargo, el aumento de kilos no es un efecto inevitable ni permanente. Segun especialistas e instituciones de salud, en el proceso intervienen diversos factores fisiológicos y conductuales que explican por qué el cuerpo reacciona de esta manera.
Es esencial comprender estos mecanismos para normalizar el proceso, evitar la frustración y adoptar estrategias adecuadas para mantener un peso saludable sin recurrir nuevamente al tabaco. Una de las creencias más extendidas es que el aumento de peso al dejar de fumar se debe únicamente a comer más. Aunque en algunos casos esto ocurre, no es la única explicación ni la más importante. El tabaco, y especialmente la nicotina, altera el funcionamiento normal del metabolismo, el apetito y el sistema digestivo. Al abandonar el consumo, el organismo inicia un proceso de readaptación que afecta la forma en que se usa y se almacena la energía. Durante este período, pueden producirse cambios temporales en el peso corporal que forman parte de la recuperación de un metabolismo sano.
Los cambios en la microbiota intestinal al dejar de fumar
Según la farmacéutica Elena Monje García en inFARMArte, el intestino desarrolla un papel clave en el aumento de peso tras dejar de fumar. «El humo del tabaco altera la composición de las bacterias intestinales, afectando la forma en que se absorben y utilizan los nutrientes», explica.
A su vez, menciona que mientras se fuma, se frena la ganancia de peso. Al abandonar el tabaco, la microbiota se reorganiza y el intestino puede producir moléculas que favorecen el almacenamiento de energía. «Este proceso es temporal y forma parte de la recuperación de un equilibrio intestinal saludable», asegura la especialista.
¿Cómo se relaciona el metabolismo y la nicotina?
La nicotina es una sustancia estimulante que acelera el metabolismo basal. Según MedlinePlus, fumar puede aumentar el gasto energético en reposo entre un 7% y un 15%, lo que significa que el cuerpo quema más calorías incluso sin actividad física. Al dejar de fumar, este efecto desaparece y el metabolismo se ralentiza ligeramente.
«Como consecuencia, si se mantienen los mismos hábitos alimentarios de antes, es posible que el cuerpo empiece a almacenar más energía en forma de grasa», aseguran los expertos. Además, comentan que este ajuste metabólico es una respuesta normal y no tiene una consecuencia de daño, sino un retorno al funcionamiento fisiológico habitual.
La recuperación del gusto al dejar de fumar aumenta el apetito
Fumar reduce la sensibilidad del gusto y del olfato, lo que hace que los alimentos resulten menos intensos. Al dejar de fumar, estos sentidos se recuperan progresivamente y la comida se percibe más sabrosa.
Según el Hospital Universitario La Paz de Madrid, este factor puede aumentar el placer al comer y, en consecuencia, la cantidad ingerida. «La nicotina actúa como supresor del apetito, por lo que su ausencia puede provocar una mayor sensación de hambre, especialmente durante las primeras semanas de abstinencia», sostienen.
¿Qué factores emocionales y conductuales influyen?
El acto de fumar no solo responde a una adicción química, sino también a hábitos y rutinas. Muchas personas utilizan el cigarrillo para gestionar la ansiedad, el aburrimiento o la irritabilidad. Al dejar de fumar, es frecuente sustituir ese gesto repetitivo por la ingesta de alimentos, sobre todo snacks ricos en calorías.
Desde Dragonfly, centro de rehabilitación especializado en salud conductual, destacan que la abstinencia de nicotina puede generar cambios de humor que llevan a buscar consuelo en la comida, manteniendo la boca ocupada como antes lo hacía el cigarrillo.
¿Qué alimentos sustituyen al cigarrillo?
Algunos alimentos, como el chocolate, los frutos secos o los productos con menta, producen sensaciones similares a las de la nicotina. El Hospital Universitario La Paz señala que estos productos suelen ser calóricos y fáciles de consumir en cualquier momento, lo que incrementa el riesgo de un consumo excesivo.
Las autoridades de la institución sanitario advierten que, si bien este patrón no siempre es consciente, contribuye al aumento de peso si no se controla adecuadamente durante el proceso de abandono del tabaco.
Cómo controlar el peso al dejar de fumar
Mantenerse activo es una de las recomendaciones más eficaces. La actividad física ayuda a compensar la reducción del metabolismo y a gestionar la ansiedad. Desde MedlinePlus también aconsejan planificar las comidas, elegir alimentos saludables y no llegar a estados de hambre extrema.
A su vez, aconsejan dormir bien y masticar chicle sin azúcar porque son estrategias simples que ayudan a reducir los impulsos. «Lo más importante es entender que el aumento de peso suele ser moderado, controlable y temporal. Dejar de fumar siempre es una ganancia neta para la salud», concluyen.






