Contenido
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- 0.2 La frase de 8 palabras que sirve para tranquilizar a un niño enfadado en 30 segundos y funciona siempre, según los psicólogos
- 0.3 Andrew Martin, psicólogo: «Las personas socialmente dominantes son más seguras de sí mismas, pero no son necesariamente más competentes»
- 1 Los rasgos de personalidad que predicen quién hace voluntariado y quién dona dinero
- 2 Cómo cambian estos rasgos de personalidad con la edad
La psicóloga Wiebke Bleidorn, profesora de la Universidad de Zúrich, ha publicado un meta-análisis que responde a una pregunta concreta: ¿por qué unas personas donan su tiempo o su dinero a la comunidad y otras no? La respuesta, según su investigación, está en la personalidad. Hay rasgos medibles que permiten predecir con bastante fiabilidad el comportamiento prosocial de una persona.
El equipo del Departamento de Psicología de la Universidad de Zúrich analizó datos de 29 estudios internacionales con más de 90.000 participantes. El trabajo examinó los cinco grandes rasgos de la personalidad (apertura, responsabilidad, extraversión, amabilidad y neuroticismo) y su relación con dos formas concretas de contribución: el voluntariado y la donación de dinero a causas benéficas.
Los rasgos de personalidad que predicen quién hace voluntariado y quién dona dinero
Los resultados señalan dos rasgos como los más relevantes. La extraversión (que engloba la sociabilidad y la asertividad) predice la disposición al voluntariado. Las personas extrovertidas buscan el contacto directo, la interacción dentro de grupos y la acción visible, lo que encaja con las demandas de los programas comunitarios presenciales.
La amabilidad, en cambio, predice la donación económica. Los individuos con puntuaciones altas en este rasgo tienden a mostrar más empatía y mayor preocupación por el bienestar ajeno, lo que les lleva a contribuir con dinero aunque no quieran o no puedan implicarse de forma directa.
Los otros tres rasgos (responsabilidad, apertura a la experiencia y neuroticismo) arrojaron resultados poco consistentes. La responsabilidad no mostró una relación clara con ninguna de las dos formas de filantropía. La apertura y el neuroticismo tampoco tuvieron un efecto significativo.
Los hallazgos tienen también una lectura práctica para organizaciones y responsables de políticas públicas. Bleidorn sostiene que conocer estos vínculos permite diseñar estrategias más precisas: apelar a la sociabilidad de los perfiles extrovertidos para captar voluntarios, y a la empatía de los perfiles amables para recaudar fondos.
«Este conocimiento puede emplearse para desarrollar estrategias más específicas orientadas a promover el voluntariado y las donaciones«, afirma Christopher J. Hopwood, último autor del estudio y también profesor de psicología en la Universidad de Zúrich.
Cómo cambian estos rasgos de personalidad con la edad
Los rasgos de personalidad no son fijos. La psicología los describe como estables en términos relativos, pero sujetos a cambios graduales a lo largo de la vida. Cada rasgo sigue una trayectoria diferente:
- Amabilidad. Es el rasgo que más aumenta con los años. Crece de forma notable durante los 30 y los 40, cuando las personas asumen roles de crianza y mayor responsabilidad social.
- Responsabilidad. Sube de forma sostenida desde la juventud hasta la mediana edad, impulsada por las exigencias laborales y familiares. En la vejez avanzada puede estabilizarse o decaer levemente tras la jubilación.
- Neuroticismo. Tiende a reducirse a lo largo de la vida adulta. Las personas ganan estabilidad emocional y mejor gestión del estrés, aunque en edades muy avanzadas puede repuntar levemente.
- Extraversión. Disminuye de forma moderada con los años. La búsqueda de estímulos sociales se reduce y los adultos mayores prefieren entornos más íntimos y tranquilos.
- Apertura a la experiencia. Aumenta en la juventud temprana pero cae en la vejez, cuando las personas tienden a rutinas más estables y muestran menos interés por los cambios drásticos.






