Contenido
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- 1 Por qué tratamos peor a las personas que más queremos
Las personas somos seres emocionales, complejos y profundamente influenciados por nuestras experiencias, vínculos y aprendizajes. Desde que nacemos, buscamos conexión, seguridad y aceptación, y a lo largo de la vida desarrollamos distintas formas de expresar lo que sentimos. Sin embargo, no siempre sabemos gestionar nuestras emociones de manera saludable. En especial, en las relaciones más cercanas, surgen comportamientos contradictorios que pueden resultar dolorosos. Paradójicamente, muchas veces tratamos peor a las personas que más queremos, no por falta de cariño, sino por una mezcla de confianza, inseguridades y dificultades emocionales mal gestionadas.
Según Psicólogos Santander «Las personas tendemos a mostrarnos más impacientes, irritables o exigentes con aquellos a quienes más queremos porque con ellos nos sentimos seguros». Las personas somos seres profundamente emocionales, construidos a partir de vínculos, experiencias y expectativas que influyen en cómo sentimos y actuamos cada día. Amar implica abrirse, mostrarse vulnerable y permitir que otros influyan en nuestro mundo interno. Por eso, las relaciones cercanas despiertan emociones intensas, tanto positivas como negativas. En ese espacio íntimo aparecen el cariño, la empatía y el apoyo, pero también el miedo, la frustración y la dificultad para expresar lo que realmente sentimos.
Por qué tratamos peor a las personas que más queremos
El desafío está en mantener el equilibrio: hablar cuando las palabras son necesarias, y callar cuando el silencio basta para comprender. Al final, las relaciones más sólidas no son las que hablan sin parar, sino las que saben escucharse incluso cuando no hay nada que decir.
«Es en aquellas relaciones más estrechas donde bajamos la guardia emocional, lo que nos lleva a expresar sin filtros emociones que, en otros contextos, intentaríamos controlar», aseguran los expertos de Psicólogos Santander. Tratar peor a quien queremos no siempre nace del desamor, sino de una gestión emocional deficiente que se manifiesta en reacciones automáticas aprendidas y patrones relacionales repetidos sin reflexión consciente durante relaciones cercanas prolongadas a lo largo del tiempo.
La falta de habilidades de comunicación emocional, las heridas no resueltas del pasado y los modelos relacionales aprendidos contribuyen a repetir conductas dañinas. Además, el miedo a perder a la otra persona puede transformarse en control, críticas o reproches constantes.
Las causas por las que tratamos peor a las personas que más queremos
La confianza como espacio de descontrol emocional
Cuando existe una relación cercana, se genera una sensación de seguridad emocional que nos permite bajar la guardia. Esta confianza es necesaria para la intimidad, pero también puede convertirse en un permiso inconsciente para actuar sin filtros.
«Este fenómeno no se debe a una falta de amor, sino a una confianza mal gestionada. A veces damos por hecho que nuestros seres queridos siempre estarán ahí y, sin darnos cuenta, descargamos sobre ellos nuestro cansancio, frustración o estrés», explican desde Psicólogos Santander.
De ahí que este descontrol emocional puede traducirse en respuestas impulsivas, sarcasmo o falta de paciencia.
Inseguridades y miedo al abandono
Las inseguridades profundas influyen de forma silenciosa en nuestras relaciones. El miedo a no ser suficiente, a ser rechazado o abandonado puede provocar conductas defensivas como el control, los celos o la crítica constante.
En Psychology Today explican que «Cuando las personas se valoran poco a sí mismas, que es esencialmente lo que es la baja autoestima, es posible que no se den cuenta de lo hirientes que son sus acciones para otras personas».
Descarga de estrés y frustraciones acumuladas
La vida diaria impone múltiples presiones: trabajo, responsabilidades, expectativas sociales y conflictos personales. Muchas veces no sabemos dónde ni cómo liberar esa tensión emocional.
Por tanto, a veces tratamos peor a las personas que más queremos. Ya que ellos suelen convertirse en el lugar de descarga porque representan un entorno seguro, accesible y constante. Sin embargo, esta dinámica genera un desequilibrio emocional, ya que el otro termina recibiendo emociones que no le corresponden. Con el tiempo, esta descarga constante puede desgastar la relación y generar sentimientos de injusticia o agotamiento.
Falta de educación emocional y habilidades comunicativas
Muchas personas crecieron en entornos donde no se hablaba de emociones o donde expresarlas era visto como una debilidad. Como resultado, en la edad adulta carecen de herramientas para identificar lo que sienten y comunicarlo de forma saludable.
Y entonces en lugar de expresar tristeza, miedo o necesidad de apoyo, aparece el enfado, la ironía o el silencio. Esta dificultad para comunicarse afecta especialmente a las relaciones cercanas, donde las emociones son más intensas y frecuentes.
«La conversación, llena de ejemplos y reflexiones cotidianas, invita a repensar cómo gestionamos nuestras emociones dentro del hogar, la pareja o la familia», aseguran los expertos de Psicólogos Santander.
Patrones relacionales aprendidos en la infancia
Los modelos de diferentes relaciones que observamos durante la infancia influyen profundamente en nuestra forma de relacionarlos con los demás. Si crecimos en un entorno donde el amor estaba acompañado de gritos, críticas, indiferencia o castigos emocionales, es probable que normalicemos estas conductas.
Así, tratamos mal a quienes queremos no por maldad, sino por la repetición de patrones no cuestionados.
Consejos para mejorar el trato a las personas que más queremos
- Reconocer el maltrato
- Aceptar que existe una conducta dañina es el primer paso para transformarla.
- Practicar la comunicación sana
- Expresar lo que sentimos sin atacar, culpar ni desvalorizar al otro.
- Aprender a regular las emociones
- Identificar el enfado, la tristeza o la frustración antes de reaccionar impulsivamente.
- Practicar la empatía
Debemos recordar que la otra persona también tiene emociones, cansancio y heridas. «Trabajar en formas de mejorar la comunicación y establecer reglas básicas para lo que es y lo que no es un comportamiento aceptable de su parte», aconsejan los expertos de psicología de Psychology Today.
Trabajar la autoestima
Cuanto más seguros estamos de nosotros mismos, menos proyectamos nuestras inseguridades en los demás.
Establecer límites
El amor no implica aguantarlo todo ni permitir faltas de respeto. Al contrario, dar el lugar a la pareja es algo imprescindible, de hecho, cuando se empiezan con las faltas de respeto esto evoca a una disolución de la relación a corto o medio plazo.
Si nos cuesta reconocer este hecho, hablar mal a quienes más queremos y no podemos cambiar la situación, es cuando debemos pensar en acudir a los expertos, quienes darán una solución a nuestro problema a base de terapia.








