Por qué hay adultos que se comportan como niños, la ciencia lo explica

Por qué hay adultos que se comportan como niños, la ciencia lo explica

Hay personas que no llegan a la edad adulta en plena madurez emocional especialmente acorde a la edad cronológica. A pesar de que muchas personas cumplen años, mantiene ciertas reacciones ante los conflictos como lo hace un niño. Así, son frecuentes los estallidos emocionales, la incapacidad para tolerar la frustración, una necesidad constante de atención o dificultad para asumir responsabilidades. Se trata de conductas frecuentes en personas que no han desarrollado plenamente las habilidades emocionales adultas, y se comportan como niños.

Según explica Psychology Today, estos comportamientos suelen activarse especialmente cuando la persona se siente amenazada, juzgada o insegura.  «En esos momentos, resurgen patrones infantiles aprendidos en etapas tempranas de la vida, que funcionan como mecanismos automáticos de defensa emocional», mencionan. Además, comentan que la diferencia entre la edad física y la edad emocional ayuda a comprender este fenómeno. «La edad física se mide en cumpleaños, cambios corporales y desarrollo cognitivo básico, mientras que la edad emocional se manifiesta en la forma de gestionar emociones, relacionarse con otros y afrontar la frustración», explican. Un adulto emocionalmente maduro puede reflexionar antes de actuar, regular sus impulsos y tolerar el malestar sin reaccionar de manera desproporcionada. En cambio, quienes conservan una edad emocional infantil suelen responder con ira, evitación o adoptar un papel de víctima y se comportan como niños. «No se trata de maldad ni falta de inteligencia, sino de carencias en el aprendizaje de habilidades emocionales esenciales para la vida adulta», aseguran los expertos.

Por qué hay adultos que se comportan como niños

La inmadurez emocional aparece cuando una persona no logra desarrollar competencias básicas como la autorregulación, la empatía o la responsabilidad afectiva. Desde la psicología, se entiende que muchas de estas carencias se originan en la infancia, especialmente cuando hubo una educación excesivamente permisiva o, por el contrario, emocionalmente ausente. «En ambos casos, el niño no aprende a gestionar límites ni a tolerar la frustración, habilidades imprescindibles para la madurez», explican.

Desde Psychology Today destacan que los adultos infantiles no se comportan así siempre, sino en situaciones que activan inseguridad o sensación de amenaza. «Esto explica por qué alguien puede ser competente en el trabajo, pero inmaduro en sus relaciones personales», sostienen.

Además, aseguran que la reacción infantil surge como un patrón aprendido, no como una elección consciente, lo que hace que resulte tan difícil de modificar sin un trabajo personal profundo.

El síndrome de Peter Pan y la negación de crecer

Uno de los conceptos más conocidos asociados a este tipo de conductas es el síndrome de Peter Pan. Desde Itae Psicología, se define como una manifestación de personalidad en la que el adulto se resiste a asumir responsabilidades propias de su edad.

«Estas personas idealizan la juventud, temen la soledad y presentan una marcada inseguridad emocional. Suelen centrarse en recibir, exigir o criticar, con una tolerancia muy baja a la frustración», mencionan los expertos.

A su vez, entre las características más frecuentes se encuentran el miedo al compromiso, la insatisfacción constante, la tendencia a culpar a los demás y la dificultad para asumir errores.

«No se trata de un diagnóstico clínico en sí mismo, sino de un conjunto de rasgos que afectan la calidad de vida y las relaciones interpersonales», aseguran especialistas de Itae Psicología.

Apego evitativo: los adultos que se comportan como niños

Otra explicación relevante a que los adultos se comportan como niños se vincula con los estilos de apego desarrollados en la infancia. Desde la Clínica Manuel Cassinello señalan que la inmadurez emocional puede estar relacionada con el apego evitativo, caracterizado por la dificultad para conectar emocionalmente y el rechazo a la intimidad.

«Estos adultos aprendieron desde pequeños que expresar emociones no era seguro o no obtenía respuesta, por lo que desarrollaron estrategias defensivas que persisten de mayores», afirman.

Entre las consecuencias están evitar el compromiso emocional y reaccionar de forma infantil cuando precisan necesidades afectivas. Si bien es normal que aparenten autosuficiencia, en el fondo suelen presentar una baja tolerancia al malestar emocional y una escasa capacidad para construir vínculos maduros y estables.

Personalidad narcisista e infantilización emocional

En algunos casos, los adultos que se comportan como niños tienen inmadurez emocional y  rasgos narcisistas. Tal como explican especialistas clínicos, ciertas personas con síndrome de Peter Pan dentro de un espectro donde aparecen conductas egocéntricas, necesidad constante de atención y dificultad para responsabilizarse de sus actos.

La diferencia es que, en la edad adulta, este comportamiento genera conflictos significativos. Por ello, se recomienda la intervención de profesionales de la salud mental que puedan evaluar si existen trastornos de personalidad asociados y orientar un tratamiento adecuado.

¿Cómo se aprende a ser un adulto emocional?

La buena noticia es que la madurez emocional puede aprenderse. Según Psychology Today, aceptar que los adultos se comportan como niños es el primer paso hacia el cambio.

«Aprender habilidades adultas como la toma de decisiones, la regulación emocional y la resolución de problemas es fundamental para abandonar patrones infantiles», sostienen los expertos.

 

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