Contenido
- 0.1 Cuál es el significado de pedir perdón todo el rato: los rasgos de estas personas que hay que vigilar
- 0.2 Pocos españoles lo trabajan: el sencillo hábito que mejora la inteligencia emocional infantil y está comprobado
- 0.3 Qué significa besar con los ojos abiertos: la psicología aclara qué está pasando por la mente de esa persona
- 1 El truco de los 60 segundos antes de comer
El estrés crónico se ha convertido en uno de los grandes problemas de salud del siglo XXI. Vivimos acelerados, con agendas saturadas, pantallas encendidas todo el día y una constante sensación de urgencia que el cuerpo interpreta como amenaza. Esta activación permanente no solo afecta al estado de ánimo, sino también a la digestión, al sistema inmunológico, la microbiota, al descanso y a la salud hormonal. Por eso, cada vez más profesionales sanitarios advierten de la importancia de centrarse en soluciones como el truco de los 60 segundos.
En este contexto, organismos de referencia coinciden en que pequeños hábitos cotidianos que, si se practican en el tiempo y se adaptan a las necesidades reales del cuerpo, pueden tener beneficios. Entre las voces más destacadas está la de la doctora Sara Marín, experta en microbiota y salud femenina. La especialista, entrevistada por Isabel Viña Bas, plantea una visión integradora del estrés, conectando el sistema nervioso, la digestión y la regulación emocional. Sus propuestas tienen como objetivo ayudar al organismo a salir del modo alerta constante. Según explica, el cuerpo necesita señales claras de seguridad para activar el sistema parasimpático, responsable de la calma y la reparación. A través de gestos simples, como la respiración consciente antes de comer, el movimiento tras las comidas y el orden de los alimentos, es posible reducir la inflamación, mejorar la digestión y disminuir la ansiedad asociada al estrés crónico, reforzando así la salud general.
El truco de los 60 segundos antes de comer
Una de las primeras acciones que propone la doctora Sara Marín es respirar conscientemente antes de cada comida. El motivo es fisiológico: cuando el sistema nervioso simpático está activado, el cuerpo prioriza la supervivencia y bloquea procesos como la digestión.
«Respirar durante al menos 60 segundos, con un ritmo de cuatro segundos de inhalación y cuatro de exhalación, envía una señal directa al nervio vago, activando el sistema parasimpático», menciona.
De esa manera, este simple gesto prepara al organismo para digerir mejor los alimentos, reduce la hinchazón y evita que el cuerpo interprete la comida como una amenaza más en un contexto de alerta constante.
Caminar después de comer reduce la inflamación y el estrés
La segunda recomendación se centra en el movimiento suave después de las comidas. “Caminar durante unos minutos ayuda a regular la glucosa en sangre, favorece el tránsito intestinal y disminuye la sensación de pesadez”, según Marín. No se trata de hacer ejercicio intenso, sino de permitir que el cuerpo acompañe la digestión con movimiento.
Este hábito también tiene un impacto directo sobre el estrés, ya que reduce la activación fisiológica y contribuye a una sensación de bienestar general, especialmente en personas que tienden a sentirse hinchadas o cansadas tras comer.
El control de la ansiedad con el truco de los 60 segundos
El tercer hábito propuesto por la doctora se relaciona con el orden en el que se consumen los alimentos. Además del truco de los 60 segundos, la especialista recomienda comer primero fibra, luego la proteína y dejar los carbohidratos para el final porque ayuda a frenar los picos de glucosa.
Esto no solo mejora la digestión, sino que también reduce los antojos posteriores, la sensación de hambre constante y la ansiedad. Una glucosa más estable se traduce en un sistema nervioso menos reactivo y en una mayor sensación de control corporal, algo clave en contextos de estrés sostenido.
Cómo reducir el estrés crónico
Además del truco de los 60 segundos, la Clínica Mayo señala que la actividad física regular, incluso en formas suaves como caminar o realizar tareas domésticas, aumenta las endorfinas y mejora el estado de ánimo.
También destaca la importancia de una alimentación saludable, basada en frutas, verduras y cereales integrales, así como evitar hábitos poco saludables como el exceso de cafeína, alcohol o tabaco.
Por su parte, el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) advierte que el estrés crónico puede afectar el sueño, la concentración, el apetito y empeorar enfermedades físicas y mentales, reforzando la necesidad de intervenir a tiempo.
Dormir, meditar y cuidar el cuerpo
Dormir entre siete y nueve horas, mantener rutinas relajantes antes de acostarse y practicar la meditación contribuyen a reducir el impacto del estrés. Además del truco de los 60 segundos que recomienda Marin, «Meditar ayuda a calmar la mente, disminuir la rumiación y mejorar la regulación emocional», según los expertos del CDC.
En conjunto, estas prácticas no eliminan los problemas cotidianos, pero fortalecen la capacidad del cuerpo para responder de forma más equilibrada. Cuidar el sistema nervioso a diario es una de las formas más efectivas de prevenir las consecuencias del estrés crónico en la vida cotidiana.






