Contenido
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- 1 Por qué hay personas que se ponen las manos en los bolsillos al hablar
Cuando nos comunicamos es común que realicemos gestos con las manos. Se trata de una conducta frecuente que acompaña al lenguaje y complementa el sentido de nuestras palabras. Sin embargo, cuando una persona introduce las manos en los bolsillos mientras conversa, el gesto suele llamar la atención y generar diversas interpretaciones. Si bien algunas personas lo asocian con desinterés, falta de educación o incluso arrogancia, desde la psicología del lenguaje corporal se ofrecen diferentes lecturas. En ese sentido, lejos de ser un gesto vacío, esta postura comunica estados emocionales, niveles de seguridad y formas particulares de relacionarse.
Para diferentes especialistas, comprender qué hay detrás de este comportamiento permite interpretar mejor las interacciones cotidianas humanas. Así, los gestos manuales cumplen una función clave en la comunicación porque refuerzan el mensaje verbal y transmiten coherencia emocional. La psicóloga María del Olmo señala que dejar las manos quietas reduce el poder del discurso, ya que el cerebro del interlocutor procesa mejor la información cuando el movimiento acompaña lo que se dice. Por eso, cuando alguien esconde las manos en los bolsillos, puede proyectar desconfianza, timidez o escasa disposición a conectar. No obstante, advierte que este gesto no siempre implica desinterés consciente. En muchos casos aparece de forma automática ante situaciones de incomodidad, estrés social o inseguridad. «El cuerpo busca regular la tensión interna mediante posturas que brindan una falsa sensación de protección y control», menciona. Por lo tanto, el lenguaje corporal actúa como un termómetro emocional que delata estados internos incluso cuando la persona intenta mostrarse tranquila o segura ante los demás en contextos sociales o profesionales exigentes y formales.
Por qué hay personas que se ponen las manos en los bolsillos al hablar
Las manos son uno de los elementos más expresivos del cuerpo humano. Acompañan el discurso, enfatizan ideas y ayudan a estructurar el pensamiento. A su vez, los expertos confirman que gesticular facilita la comprensión del mensaje, tanto para quien habla como para quien escucha.
Contar con los dedos, señalar tamaños o direcciones y marcar ritmos con las manos son recursos naturales que refuerzan la claridad comunicativa. Cuando estos gestos desaparecen, el discurso puede percibirse más distante o menos auténtico, aunque el contenido verbal sea correcto.
Manos en los bolsillos: una conducta auto consoladora
La psicóloga Liz Rose, especialista en comportamiento humano y recursos humanos, explica que meter las manos en los bolsillos suele ser una conducta auto consoladora. «No responde tanto a la arrogancia como a la necesidad inconsciente de protegerse emocionalmente», asegura.
Cuando una persona se siente vulnerable, insegura o evaluada, el sistema nervioso activa mecanismos de autoprotección. Reducir la superficie corporal expuesta es uno de ellos.
«Ocultar las manos genera una ilusión de refugio que ayuda a disminuir la ansiedad momentánea, aunque el efecto comunicativo hacia los demás pueda resultar negativo», explica.
Hablar con las manos en los bolsillos expresa inseguridad
Ken D. Foster, estratega empresarial, señala que muchas personas esconden las manos para disimular el nerviosismo. El temblor, la sudoración o los movimientos repetitivos pueden delatar ansiedad, y los bolsillos funcionan como una barrera.
En este sentido, el gesto no busca transmitir desinterés, sino evitar mostrar una emoción considerada inapropiada. Sin embargo, en entornos profesionales o formales, esta postura puede interpretarse como falta de seguridad o debilidad, afectando la percepción de liderazgo y credibilidad.
En contextos informales, poner una mano al bolsillo puede comunicar relajación y cercanía. En una charla distendida, apoyarse con naturalidad puede transmitir comodidad social. No obstante, si el gesto se mantiene durante toda la conversación, también puede interpretarse como aburrimiento.
Las personas más reservadas o introvertidas suelen recurrir a esta postura como una forma de marcar distancia emocional mientras observan el entorno y evalúan la interacción antes de abrirse con sus interlocutores.
¿Qué significa tener las manos visibles en una conversación?
El experto en lenguaje corporal Joe Navarro, exagente del FBI y referente internacional en comunicación no verbal, explica que evolutivamente las manos han sido señales clave de seguridad. Antes del lenguaje verbal, los humanos observaban las manos para detectar amenazas.
Por eso, cuando no son visibles, el sistema límbico se mantiene en alerta, aunque sea de manera inconsciente. Esta reacción primitiva sigue influyendo hoy en la percepción de confianza y apertura durante una conversación.
En cuanto a las personas que hablan con las manos en los bolsillos, no son necesariamente desinteresadas o maleducadas. Con frecuencia son individuos que atraviesan un momento de inseguridad, cansancio emocional o tensión social. También puede tratarse de un hábito aprendido o de una estrategia para autorregularse.
Por lo tanto, comprender este lenguaje no verbal permite mejorar la empatía, ajustar la comunicación y evitar interpretaciones erróneas. Las manos hablan incluso cuando intentan esconderse y resulta fundamental analizar la situación y el contexto en el que se produce la conversación.






