Las frases que sirven para tranquilizar a una persona altamente sensible: avalado por la psicología

Las frases que sirven para tranquilizar a una persona altamente sensible: avalado por la psicología

En los últimos años, el término PAS, siglas de Personas Altamente Sensibles, ha comenzado a aparecer con más frecuencia en conversaciones sobre bienestar emocional y salud mental. Muchas personas se reconocen en esta forma de experimentar el mundo con mayor intensidad, aunque durante mucho tiempo no supieron ponerle nombre. Cómo tranquilizar a una persona altamente sensible.

Ser PAS no es una moda ni un diagnóstico clínico, sino un rasgo de la personalidad que influye en la manera de procesar estímulos, emociones y relaciones. Comprender qué significa realmente ser una persona altamente sensible permite desmontar prejuicios y entender mejor los comportamientos que a menudo se interpretan de forma errónea. Hablar de personas PAS implica alejarse de la idea de fragilidad o debilidad emocional. De hecho, la alta sensibilidad está relacionada con una percepción más profunda del entorno, una gran capacidad empática y una tendencia a reflexionar antes de actuar. En una sociedad acelerada y ruidosa, estas características pueden resultar difíciles de gestionar, pero también suponen una enorme riqueza personal y social.

La frase para tranquilizar a una persona altamente sensible

Conocer cómo son las personas altamente sensibles ayuda no solo a quienes se identifican como tales, sino también a su entorno, favoreciendo relaciones más respetuosas y conscientes.

Qué significa ser una persona PAS

El rasgo de alta sensibilidad fue descrito por primera vez en la década de los 90 por la psicóloga estadounidense Elaine Aron. Se refiere a una forma particular de procesar la información sensorial y emocional, caracterizada por una mayor profundidad cognitiva y una elevada reactividad ante estímulos externos e internos. Aproximadamente un 15-20 % de la población presenta este rasgo, tanto en hombres como en mujeres.

Las personas PAS, como explica un artículo publicado por PAS España, no solo perciben más detalles del entorno, sino que también los elaboran de forma más compleja. Esto significa que reflexionan con mayor profundidad sobre lo que les ocurre, anticipan consecuencias y captan matices emocionales que otras personas pueden pasar por alto.

Rasgos habituales de las personas altamente sensibles

Uno de los rasgos más comunes es la intensa vida emocional. Las personas PAS suelen sentir alegría, tristeza, miedo o entusiasmo de forma más profunda. Esto no implica una falta de control, sino una mayor resonancia emocional. También es frecuente que reaccionen con especial intensidad ante el sufrimiento ajeno, mostrando una empatía muy desarrollada.

Otro aspecto característico es la sensibilidad sensorial. Ruidos fuertes, luces intensas, olores penetrantes o ambientes muy cargados pueden resultar abrumadores. Del mismo modo, necesitan más tiempo de descanso tras jornadas exigentes o situaciones sociales intensas, ya que su sistema nervioso procesa una gran cantidad de información.

En las relaciones afectivas destacan por su capacidad de escucha y comprensión emocional. Sin embargo, también pueden verse afectadas por conflictos, críticas o tensiones, incluso cuando no van dirigidas a ellas directamente. Aprender a poner límites emocionales es una de las claves para su bienestar.

Ventajas de la alta sensibilidad

Aunque a menudo se habla de los desafíos, la alta sensibilidad conlleva numerosas fortalezas. Las personas PAS suelen ser creativas, intuitivas y conscientes de los detalles. Esta capacidad las hace especialmente valiosas en ámbitos artísticos, educativos, sanitarios o sociales, donde la empatía y la observación son fundamentales.

Según publicaciones de la American Psychological Association, la sensibilidad elevada está asociada a una mayor capacidad de aprendizaje en entornos favorables y a una profunda conciencia ética. Cuando se desarrollan en contextos respetuosos, estas personas pueden mostrar altos niveles de resiliencia y compromiso.

Dificultades más frecuentes en el día a día

Uno de los principales retos es la sobreestimulación. Vivir en ciudades ruidosas, trabajar bajo presión constante o mantener agendas muy cargadas puede generar agotamiento físico y emocional. A veces, las personas PAS se sienten incomprendidas, ya que su necesidad de descanso o silencio se confunde con falta de interés o debilidad.

También es habitual que tiendan a la autoexigencia y a la rumiación mental. Dar demasiadas vueltas a una conversación o a una decisión puede aumentar la ansiedad si no se gestionan adecuadamente estos patrones.

La importancia del autoconocimiento

Identificarse como persona altamente sensible suele suponer un alivio. Poner nombre a lo que se siente permite dejar de compararse constantemente con los demás y empezar a respetar las propias necesidades. Aprender a regular los estímulos, priorizar el descanso y rodearse de entornos emocionalmente seguros es fundamental.

Instituciones como el National Health Service (NHS) del Reino Unido destacan la importancia del autocuidado emocional y la gestión del estrés para personas con una alta reactividad sensorial, subrayando que no se trata de cambiar la personalidad, sino de aprender a convivir con ella de forma saludable.

Como frases para tranquilizar a una persona altamente sensible, podemos decir que no solamente una y está en consonancia con hacerles sentir mejor. Hay que transmitir que ser PAS no es algo malo: «la sensibilidad no una debilidad», “Aprovecha tu condición para ver más allá”.

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