Contenido
- 1 Por qué las personas mayores dejan de preocuparse por las cosas
- 1.1 La teoría de la selectividad socioemocional y el cambio en las prioridades
- 1.2 El efecto de la positividad: las personas mayores dejan de preocuparse por las cosas
- 1.3 La acumulación de experiencias reduce el nivel de preocupación
- 1.4 Menos ansiedad y mayor bienestar en la madurez
- 1.5 Atención, concentración y menor divagación mental
- 1.6 Cómo preocuparse menos
Las personas mayores suelen mostrar una actitud distinta ante diferentes situaciones de conflictos o problemas cotidianos. En este sentido, la evidencia psicológica sugiere que, con el paso del tiempo, el cerebro reorganiza sus prioridades y redefine aquello que merece atención emocional. Por lo tanto, lo que en la juventud se vive como urgencia constante (éxito, reconocimiento, metas futuras), en la madurez pierde intensidad frente a experiencias más inmediatas. Hay factores que explican por qué las personas mayores dejan de preocuparse por las cosas.
Esta transformación no implica resignación, sino una adaptación psicológica que permite administrar mejor la energía mental y reducir preocupaciones innecesarias. Según diversos psicólogos, el envejecimiento no solo conlleva cambios biológicos, sino también una profunda reestructuración motivacional. A medida que las personas perciben que el tiempo es más limitado, modifican sus metas y expectativas. En lugar de invertir recursos en logros a largo plazo o en preocupaciones hipotéticas, priorizan aquellas relaciones algo más estables, duraderas, con estabilidad emocional y bienestar presente. A su vez, esta reorganización se acompaña de una mayor regulación de las emociones, menor ansiedad y una actitud más selectiva frente a la información negativa. Así, preocuparse menos no significa desinterés, sino una evaluación más estratégica de lo que realmente importa.
Por qué las personas mayores dejan de preocuparse por las cosas
La teoría de la selectividad socioemocional y el cambio en las prioridades
Una de las explicaciones más influyentes, publicada en Global English Editing, proviene de la Teoría de la Selectividad Socioemocional, desarrollada por la psicóloga Laura Carstensen en la Universidad de Stanford. Este modelo sostiene que la percepción del tiempo disponible modifica radicalmente los objetivos vitales.
«Cuando el horizonte temporal parece amplio, como ocurre en la juventud, predominan metas orientadas al aprendizaje, la exploración y el crecimiento profesional», menciona la profesional. En cambio, cuando el tiempo se percibe como más limitado, las personas priorizan la satisfacción emocional inmediata y las relaciones significativas.
«Este cambio no quiere decir abandono de metas, sino una selección más cuidadosa. Las personas mayores tienden a invertir su energía en actividades que les generan bienestar ahora, en lugar de posponer la felicidad en función de recompensas futuras», asegura Carstensen.
En este sentido, la fundamentación teórica explica que la reorganización motivacional reduce la exposición a situaciones estresantes innecesarias y, en consecuencia, disminuye la preocupación constante.
El efecto de la positividad: las personas mayores dejan de preocuparse por las cosas
Otro argumento a favor de que las personas mayores dejan de preocuparse por las cosas o lo hacen mucho menos se basa en el llamado “efecto positividad”. Según la Asociación para la Ciencia Psicológica, los adultos mayores tienden a prestar más atención a estímulos positivos y a reducir el impacto de los negativos.
Aunque ciertas áreas cerebrales pueden experimentar cambios con la edad, los mayores activan con más frecuencia mecanismos de control cognitivo para regular sus emociones.
“Esto significa que no ignoran los problemas, sino que filtran mejor aquello que no requiere una respuesta emocional intensa”, sostienen los expertos. Así, en lugar de recrearse en lo negativo, lo procesan y lo dejan ir con mayor facilidad. Esta capacidad de regulación contribuye a que experimenten menos ansiedad y menos rumiación mental que los adultos jóvenes.
La acumulación de experiencias reduce el nivel de preocupación
La experiencia también desempeña un papel central. A lo largo de las décadas, las personas enfrentan crisis, pérdidas, fracasos y desafíos que, con el tiempo, se resuelven o pierden relevancia.
Según análisis divulgados en Psychology Today, esta exposición repetida permite desarrollar una perspectiva más amplia: no todos los problemas son urgentes ni definitivos.
«Con el paso de los años, resulta más fácil distinguir entre amenazas reales e inconvenientes pasajeros. Esta capacidad de evaluación reduce la tendencia a anticipar catástrofes o a sobredimensionar dificultades», aseguran. También indican que la preocupación disminuye porque muchas inquietudes no justifican un desgaste emocional prolongado.
Menos ansiedad y mayor bienestar en la madurez
Los expertos de Senior Home Plus especifican que los niveles de ansiedad y depresión suelen ser más altos en adultos jóvenes que en personas mayores. En la madurez, especialmente cuando existe buena salud física y mental, aumenta la satisfacción con la vida. Se observa también mayor amabilidad, conciencia emocional y estabilidad afectiva.
«Este bienestar surge de una actitud más equilibrada frente a la incertidumbre. En lugar de preocuparse constantemente por el futuro profesional o financiero, muchas personas mayores centran su atención en la calidad de su vida cotidiana», explican. De esa manera, al desplazar el foco desde escenarios hipotéticos hacia el presente concreto, la carga mental se reduce de manera significativa.
Atención, concentración y menor divagación mental
A su vez, las personas mayores dejan de preocuparse por las cosas según la mente. Por lo que las investigaciones del Instituto de Neurociencias del Trinity College Dublin concluyen que los adultos mayores pueden mostrar menor divagación mental involuntaria que los jóvenes.
Además, pese a ciertos cambios cognitivos asociados a la edad, los mayores compensan mediante mayor motivación y estrategias más eficientes para concentrarse. Esta reducción de la mente errante está vinculada a menores niveles de ansiedad.
«Cuando la atención se mantiene enfocada en la tarea presente, disminuyen los pensamientos repetitivos sobre problemas futuros. Así, la preocupación pierde terreno frente a una actitud más centrada y deliberada», afirman.
Por lo tanto, preocuparse menos con la edad no es señal de indiferencia, sino de madurez emocional. Los diversos especialistas nombran que la reorganización de prioridades, la experiencia acumulada, la regulación cognitiva y el efecto positividad configuran una adaptación psicológica que favorece el bienestar de las personas mayores.
Cómo preocuparse menos
Pasos para dejar la mente en blanco
Las preocupaciones relacionadas con las diferentes cuestiones del día a día aparecen de la nada. En principio, no es tan fácil dominarlas. ¿Qué podemos hacer para evitar que esos temas importantes pero no tan urgentes arruinen los momentos de felicidad y tranquilidad?
Las opiniones de los profesionales en la materia son encontradas. Algunos creen que es imposible poner la mente totalmente en blanco. Otros, apoyados por diversos estudios científicos, consideran que efectivamente hay un punto en el que se pierde el rastro de la mente, pero éste está reservado para unos pocos. Por lo tanto, la mayoría deberíamos quedarnos satisfechos con relajarnos si nos hace falta.
