Las personas que pasan más tiempo en la naturaleza pueden encontrar en ella mucho más que un lugar para desconectar de las obligaciones diarias. Caminar entre árboles, pasear por un parque o contemplar un paisaje ayuda a reducir el estrés, favorece el bienestar emocional y ofrece una pausa frente al ritmo acelerado de la vida moderna. No sólo les ayuda a combatir la soledad, sino a sentirse mucho mejor. De hecho, diversas investigaciones relacionan el contacto con los espacios verdes con una mejor salud física y psicológica, además de una mayor conexión con el entorno.
Aunque cada persona vive esta experiencia de manera diferente, incorporar pequeños momentos al aire libre puede influir positivamente en cómo se siente, piensa y relaciona con los demás. No existe una personalidad única que defina a quienes disfrutan de los paseos por el bosque o prefieren pasar sus ratos libres en jardines y parques. Sin embargo, las investigaciones apuntan a posibles beneficios relacionados con la paciencia, la atención, la empatía y la capacidad de gestionar las emociones. También sugieren que las personas que pasan más tiempo en la naturaleza pueden entonces reforzar la conciencia ambiental y modificar la manera en que las personas perciben sus necesidades y las de su entorno. Desde la Escuela de Salud Pública de Harvard destacan que el contacto con espacios verdes puede contribuir a una vida más saludable, equilibrada y consciente.
¿Cómo son las personas que pasan más tiempo en la naturaleza?
Uno de los efectos más interesantes del contacto habitual con la naturaleza es la posibilidad de afrontar las dificultades cotidianas con mayor serenidad. Otros combaten la soledad porque se encuentran rodeados de flora y fauna.
Según un artículo de Psychology Today, pasar tiempo al aire libre puede crear una distancia entre una situación estresante y la reacción que provoca. “Esa pausa permite contemplar los problemas desde otra perspectiva y evitar que una frustración determine inmediatamente el comportamiento”, mencionan los especialistas.
Por ejemplo, una persona que acaba su jornada laboral con un paseo por un parque puede encontrar un momento para ordenar sus pensamientos antes de volver a casa. En este sentido, los expertos comentan que, si bien las preocupaciones no desaparecen, las personas disponen de un espacio para procesarlas con menos presión.
Los expertos de Psychology Today también señalan que el contacto diario con el entorno natural puede favorecer la paciencia, la humildad y la empatía. Estas cualidades no aparecen automáticamente por caminar entre árboles, pero la experiencia de detenerse, observar y prestar atención puede ayudar a desarrollar una actitud más reflexiva ante las circunstancias y las personas.

¿Cuáles son los beneficios de la naturaleza para la salud mental?
La Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard recoge asociaciones entre la exposición a espacios verdes y una mejor salud mental. Heather Eliassen, profesora de nutrición y epidemiología, explica que el contacto con la naturaleza se ha relacionado con una disminución de la ansiedad, una mayor presencia de emociones positivas y una recuperación de la atención.
“El entorno natural ofrece una combinación de estímulos sensoriales y una pausa frente a la sobrecarga característica de muchos espacios urbanos”, sostiene la experta. A su vez, destaca que los sonidos de los pájaros, el movimiento de las hojas o la luz que atraviesa las ramas pueden proporcionar una experiencia diferente a la que se vive frente a pantallas, notificaciones y tráfico constante.
Según la información publicada por Harvard, también se han observado asociaciones de quienes pasean o están en contacto con árboles, parques y jardines con un mejor descanso y una presión arterial más baja. Parte de estos efectos podría estar relacionada con el hecho de que los parques y jardines facilitan actividades como caminar, correr o montar en bicicleta.
En la infancia, además, los espacios verdes ofrecen oportunidades para jugar y pasar menos tiempo delante de las pantallas. Estas experiencias pueden contribuir al bienestar durante el desarrollo.
¿Qué relación existe entre la naturaleza, el estrés y la piel?
El bienestar físico también forma parte de esta relación. La dermatóloga Almudena Nuño destaca que el contacto con la naturaleza puede ayudar a reducir el estrés y el cortisol, una hormona implicada en la respuesta del organismo ante situaciones exigentes. También relaciona estos cambios con una menor inflamación, un proceso que interviene en distintos mecanismos asociados al envejecimiento.
Ahora bien, el estrés no es el único factor que influye en la salud cutánea, ya que también intervienen la genética, la exposición solar, el descanso y los hábitos cotidianos. Por eso, disfrutar de espacios verdes puede formar parte de un estilo de vida saludable.
En este caso, Nuño anima a incorporar paseos en entornos naturales como una forma accesible de cuidar el bienestar general. No es necesario vivir en el campo para disfrutar de esta posibilidad: los jardines, las zonas arboladas y los parques urbanos también pueden proporcionar momentos de desconexión.
¿Cómo influye el contacto con la naturaleza en la empatía ambiental?
Los beneficios de pasar tiempo al aire libre no se limitan al bienestar individual. Un estudio de revisión disponible en los Institutos Nacionales de Salud (NIH) analiza las asociaciones entre la exposición a la naturaleza, la salud y los comportamientos favorables al medio ambiente.

La investigación señala que estas experiencias pueden fortalecer la conexión con la naturaleza, el apego a determinados lugares y los valores que reconocen la importancia de los seres vivos.
En consecuencia, las personas que pasan más tiempo en la naturaleza suelen desarrollar una relación más estrecha con su entorno pueden mostrar una mayor disposición a protegerlo, aunque esta relación depende de distintos factores personales, culturales y sociales.
En general, los expertos analizan que aquellos que pasean o están más en contacto con los árboles, por ejemplo, no acaban de definir su personalidad, pero sí puede reflejar una forma de cuidar el bienestar y relacionarse con el entorno. Muchas veces estos paseos, el entorno, la búsqueda de la soledad y poder así disfrutar del medio ambiente puede explicar mucho más sobre las necesidades que tiene una persona en ese momento que sobre su carácter permanente.






