Contenido
- 0.1 Alerta sin precedentes entre los veterinarios españoles: un estudio afirma que el 85% ha sufrido insomnio
- 0.2 Si una persona no acepta las críticas en el trabajo es porque carece de habilidades sociales, según la psicología
- 0.3 Las personas que no quieren madurar tienen un problema y la psicología lo explica sin complicaciones
- 1 ¿Qué características tienen las personas que no hacen la cama?
El acto cotidiano de dejar las sábanas revueltas al despertar suele interpretarse como una señal de indisciplina o falta de estructura personal. Sin embargo, la realidad psicológica detrás de este comportamiento es considerablemente más profunda. Hay personas que jamás hacen la cama y esto no siempre es un descuido consciente ni una rebelión contra las normas domésticas, sino más bien un reflejo de una jerarquía de prioridades donde la eficiencia inmediata o el descanso mental prevalecen sobre la estética del dormitorio. Además, en un mundo que valora la productividad extrema, este pequeño acto de omisión puede interpretarse como una necesidad de validar el deseo personal frente a las expectativas externas.
A su vez, la psicología contemporánea ha comenzado a observar que las personas que jamás hacen la cama suelen poseer rasgos de personalidad vinculados a la espontaneidad y a una mayor tolerancia a la ambigüedad. No se trata simplemente de pereza, sino de una configuración mental que prioriza el flujo de pensamiento sobre el orden visual estricto, sugiriendo que quienes conviven con el desorden pueden ser más propensos a la innovación y a la resolución creativa de problemas complejos. Al evitar esta tarea, el cerebro no se ve forzado a entrar en un modo de «cumplimiento de reglas» desde el primer minuto del día, lo que mantiene abierta la puerta a un pensamiento más divergente y menos estructurado durante las horas siguientes. Además, diferentes instituciones y profesionales del ámbito de la salud han introducido variables biológicas que justifican esta práctica, señalando que la ventilar la cama y la habitación puede reducir la proliferación de ácaros, lo que aporta un argumento higiénico que refuerza la decisión de las personas.
¿Qué características tienen las personas que no hacen la cama?
Existe una relación entre el entorno físico y los procesos cognitivos. Mientras que el orden se asocia frecuentemente con la autodisciplina y la estabilidad, el desorden controlado suele ser el refugio de mentes altamente creativas.
Según la Universidad de Navarra, el orden excesivo puede limitar la capacidad de generar ideas novedosas, ya que el cerebro se acostumbra a patrones predecibles y rígidos.
«Las personas que no hacen la cama se sienten cómodos en la improvisación y que no necesitan una estructura externa para sentir control interno», aseguran los expertos.
Este comportamiento también se vincula con la gestión del tiempo. Quienes ignoran esta tarea suelen dedicar esos cinco minutos a la meditación, a la lectura de noticias o simplemente a disfrutar de un café sin prisas.
Para ellos, la gratificación de dejar la cama ordenada resulta un momento sumamente fugaz, especialmente considerando que volverán a deshacerla apenas unas horas después.
La resistencia a las normas de casa
La resistencia a hacer la cama puede ser un indicador de una personalidad con baja «necesidad de cierre cognitivo». Esto significa que estas personas no sienten ansiedad ante las tareas inacabadas o los espacios asimétricos.
Además, se trata de perfiles que fluyen mejor con los cambios y que poseen una gran resiliencia ante la incertidumbre. En el ámbito laboral, esto se traduce en empleados que pueden controlar la crisis sin entrar en pánico, ya que su umbral de tolerancia al caos es más elevado que el de sus compañeros más meticulosos.
De acuerdo con informes sobre comportamiento humano de la Organización Mundial de la Salud (OMS) enfocados en el bienestar mental en el hogar, el entorno personal debe ser un refugio de autenticidad.
En este sentido, mencionan que obligar a una persona naturalmente desordenada a mantener un orden estricto puede generar niveles innecesarios de estrés y frustración. «La aceptación de que cada individuo interactúa de forma distinta con su espacio vital es fundamental para la convivencia y la salud emocional», comentan.
¿Cuál es el beneficio para la salud de las personas que no hacen la cama?
En lo que respecta al bienestar físico integral, lo que antes se consideraba una falta de higiene, en la actualidad presenta un respaldo científico. La Universidad de Kingston en el Reino Unido realizó un estudio que concluye que quienes no hacen la cama es mejor para la salud respiratoria.
Al no cubrir el colchón inmediatamente con la colcha, permitimos que la humedad acumulada durante la noche se evapore. Esto dificulta la supervivencia de los ácaros del polvo, que necesitan ambientes húmedos para reproducirse.
«Así, las personas que nunca se hacen la cama podrían estar, de manera inconsciente o informada, protegiendo su sistema inmunológico contra alergias y asma», destacan los especialistas.
Según el doctor Stephen Pretlove, dejar la cama sin hacer durante todo un día puede reducir considerablemente las condiciones de humedad de las sábanas y el colchón y hacer que los ácaros se vayan a otra parte o incluso mueran. Por lo tanto, la ciencia ratifica que un dormitorio que se ventila adecuadamente es un entorno más hostil para los alérgenos.






