Contenido
- 0.1 Las personas que están en pijama en casa tienen un rasgo común y los psicólogos lo saben
- 0.2 El significado de tocarse siempre el pelo en conversaciones incómodas, esto es lo que dicen los psicólogos
- 0.3 Insultar o hablar mal (de vez en cuando) no tiene nada de malo, lo avala la ciencia
- 1 Por qué los adultos tienen problemas con los amigos nuevos
La amistad en la edad adulta suele verse afectada por la falta de tiempo, los cambios vitales y la falsa creencia de que los vínculos profundos aparecen de forma espontánea. Sin embargo, mantener relaciones significativas sigue siendo una necesidad emocional básica. A diferencia de la infancia o la adolescencia, donde la convivencia diaria facilita el acercamiento, los adultos tienen problemas con los amigos nuevos porque precisa de intención, constancia y apertura. En este sentido, comprender cómo se construyen los lazos adultos permite reducir la soledad, fortalecer el bienestar psicológico y desarrollar relaciones más auténticas. Por lo tanto, mejorar la amistad en esta etapa no engloba grandes gestos, sino pequeños esfuerzos sostenidos.
Muchos adultos creen que la amistad auténtica depende del destino o de acciones inmediatas, pero la evidencia psicológica muestra lo contrario. Según Psychology Today, las personas que entienden la amistad como un proceso que requiere esfuerzo se sienten más comprometidas socialmente y menos solas. «En la edad adulta, las relaciones suelen crecer de manera lenta, a partir de interacciones breves y repetidas. Un saludo cotidiano, una conversación casual o un mensaje ocasional pueden convertirse, con el tiempo, en una relación profunda», mencionan. Aceptar que la amistad necesita de procesos nos mantiene abiertos a nuevas conexiones. “Esta mentalidad reduce la frustración inicial, fomenta la paciencia emocional y permite que las relaciones den a conocer su verdadero potencial sin expectativas irreales ni comparaciones constantes”, comentan los especialistas.
Por qué los adultos tienen problemas con los amigos nuevos
Además, comprender este proceso favorece relaciones más estables, realistas y cuidadas, alineadas con los ritmos adultos, donde el compromiso mutuo pesa más que la intensidad inicial del vínculo afectivo.
Durante la adolescencia, la amistad ocupa un lugar central en la construcción de la identidad y el sentido de pertenencia. Sin embargo, al llegar a la madurez, muchas personas relegan la amistad frente a las exigencias laborales, familiares y personales.
Desde el Centro de Atención Psicológica SENS señalan que este desplazamiento no elimina la necesidad emocional de la amistad, sino que la vuelve menos visible y reconocer su importancia es el primer paso para fortalecerla.
«Hacer amigos nuevos en la edad adulta requiere habilidades sociales específicas, como la comunicación asertiva, la empatía y la capacidad de adaptación a distintas realidades vitales», explican los especialistas.
Amistad adulta: reducir las expectativas y los efectos inmediatos
Uno de los principales obstáculos para mejorar las relaciones con los amigos nuevos es la expectativa de conexión instantánea. Desde Psychology Today destacan que creer que la amistad “simplemente sucede” suele asociarse con mayor sensación de soledad.
En cambio, quienes asumen que tales relaciones se construyen con esfuerzo tienden a perseverar más tiempo y a generar lazos más sólidos. «La amistad en la edad adulta se nutre de pequeños momentos acumulados. Permitir que una relación crezca de forma gradual reduce la presión y abre espacio a conexiones más auténticas y duraderas», aseguran.
Apoyarse en la estructura y los horarios
La espontaneidad, tan común en la juventud, pierde fuerza en la madurez. Los amigos nuevos suelen beneficiarse más de la estructura que del azar. En este sentido, resulta fundamental programar encuentros para cuidar y fortalecer los vínculos.
Las autoridades de Acenda Salud Integrada subrayan que anotar una cita en el calendario evita la postergación constante y genera expectativa positiva. A su vez, destacan que las comidas mensuales, las caminatas semanales o las videollamadas periódicas funcionan como mantenimiento social. «No se trata de verse todo el tiempo, sino de sostener la frecuencia y la continuidad del contacto», recomiendan.
Hacer espacio para la vida del otro
Con el paso de los años, las personas consolidan rutinas, valores y prioridades. Estas diferencias pueden convertirse en barreras si no se controlan con flexibilidad. Un amigo puede centrarse en la educación de sus hijos, otro en su carrera o en proyectos personales.
Para que la amistad prospere, es necesario practicar la acomodación mutua. Así, es clave ajustar horarios, intereses o expectativas para demostrar respeto por la realidad del otro. Una amistad madura no exige coincidencias absolutas, sino comprensión y disposición para acompañar.
Reconocer la vulnerabilidad y ser auténticos
Fortalecer los amigos nuevos implica animarse a mostrar vulnerabilidad. Desde el enfoque psicológico, la afirmación, el apoyo emocional y la aceptación de la identidad son pilares.
Desde SENS sostienen la importancia de compartir dificultades, alegrías y cambios personales para profundizar la conexión y reforzar la confianza. En este sentido, entender la amistad como un espacio seguro donde ser auténticos sin temor al juicio.
¿Cuáles son los beneficios de mantener los amigos nuevos?
Las amistades fortalecen la salud mental, emocional e incluso física. A su vez, amplía los espacios seguros, combate la soledad y favorece el crecimiento personal. «Cultivar la amistad adulta no es un lujo, sino una inversión consciente en bienestar y calidad de vida», concluyen los especialistas.






