Contenido
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- 0.2 La psicología sugiere que las personas que apilan la ropa en una silla no son vagos, sólo necesitan una transición entre la jornada laboral y su tiempo libre
- 0.3 No hay que dramatizar aún, pero un estudio sugiere que los niños nacidos en diciembre podrían tener más dificultades
- 1 Por qué la soledad y el declive cognitivo en mayores están más relacionados de lo que se pensaba
- 2 Cómo evitar la soledad en los mayores para proteger la memoria
Con los años, la vida social cambia. Lo que antes eran quedadas con amigos, comidas familiares y planes espontáneos se va reduciendo hasta convertirse, para muchos mayores, en uno de los factores que más pesan sobre su salud mental.
Un estudio psicológico liderado por Luis Carlos Venegas-Sanabria, de la Universidad del Rosario, acaba de poner cifras a ese proceso y su conclusión es clara: la soledad y el declive cognitivo en mayores están más relacionados de lo que se creía, aunque no de la manera que los expertos esperaban.
Por qué la soledad y el declive cognitivo en mayores están más relacionados de lo que se pensaba
La investigación apunta a que la soledad no acelera el deterioro progresivo, pero sí deteriora el punto de partida. Funciona, en palabras del propio Venegas-Sanabria, como un estado que «impacta en la memoria, pero no en la velocidad de su deterioro a lo largo del tiempo«. Eso lo convierte en un factor más sutil y, en cierta medida, más difícil de detectar clínicamente.
El equipo analizó los datos de 10.217 adultos de entre 65 y 94 años distribuidos en 12 países europeos a lo largo de seis años, entre 2012 y 2019, dentro del marco del estudio SHARE (Survey of Health, Ageing and Retirement in Europe).
Los participantes realizaron pruebas de recuerdo inmediato y diferido en tres momentos distintos. Los que declaraban altos niveles de soledad arrancaban con puntuaciones de memoria significativamente más bajas. Sin embargo, el ritmo al que su memoria empeoró fue prácticamente el mismo que el del resto.
Detrás de ese vínculo hay mecanismos conocidos. La soledad sostenida eleva los niveles de cortisol, la hormona del estrés, que en exceso daña las neuronas y debilita las áreas cerebrales implicadas en la memoria. A ello se añade que las personas que se sienten solas interactúan menos con su entorno, lo que reduce la estimulación cognitiva y merma la reserva mental acumulada a lo largo de la vida.
También presentan mayor prevalencia de depresión, hipertensión y diabetes, factores que el propio estudio identificó como variables que empeoran el punto de partida cognitivo.
El factor que más influyó en la velocidad del deterioro fue la edad. A partir de los 75 años, los puntajes de memoria cayeron con más rapidez. Después de los 85, el descenso fue más pronunciado. La diabetes también resultó significativa en el deterioro del recuerdo diferido a lo largo del tiempo.
Cómo evitar la soledad en los mayores para proteger la memoria
Los autores del estudio señalan que abordar la soledad en etapas tempranas del envejecimiento puede marcar la diferencia en el nivel de partida cognitivo. No se trata únicamente de estar rodeado de personas, sino de mantener conexiones con significado real.
La participación en actividades grupales, ya sea en talleres, clubes o asociaciones de voluntariado, ofrece al cerebro el tipo de estimulación social que frena la pérdida de reserva cognitiva.
El ejercicio físico moderado, practicado al menos una vez al mes, también apareció en el estudio como un factor que elevaba el punto de partida de la memoria. Los participantes físicamente activos recordaron más palabras en las pruebas, tanto de forma inmediata como diferida.
El estudio publicado en Aging & Mental Health recuerda, además, que soledad y aislamiento social no son lo mismo. Una persona puede tener una red social amplia y sentirse sola. La percepción subjetiva es lo que altera la memoria, no el número de personas que la rodean.






