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- 1 Qué es el sadfishing y su impacto en la salud mental
En la actualidad, las tecnologías digitales y las redes sociales ocupan un lugar central en la vida cotidiana de millones de personas. A través de móviles inteligentes, plataformas digitales y aplicaciones, se comparten opiniones, imágenes, emociones y experiencias personales de forma constante. Este contexto ha transformado la manera en que las personas se comunican, se informan y construyen su identidad. Sin embargo, junto con los beneficios de la conectividad, también han surgido nuevas problemáticas sociales y psicológicas. Entre ellas, fenómenos vinculados a la exposición emocional online, como el sadfishing, que requieren un análisis crítico y reflexión en la sociedad actual.
Según la Fundación AMAI TLP «El sadfishing es un término reciente que alude a la salud mental y el uso de internet y redes sociales. Cuando esta exposición, además, tiene la finalidad de atraer la atención de los demás y buscar su simpatía, así como otros beneficios secundarios». Se trata de un fenómeno que se refiere a la publicación reiterada de contenidos emotivos, tristes o dramáticos con el objetivo de obtener atención, validación o apoyo emocional. Este comportamiento se ve potenciado por el funcionamiento de las plataformas digitales, donde los “me gusta”, comentarios y visualizaciones actúan como refuerzos inmediatos. En redes sociales, las experiencias personales se vuelven públicas y pueden ser exageradas o manipuladas para generar mayor impacto emocional.
Qué es el sadfishing y su impacto en la salud mental
El sadfishing no siempre implica una intención maliciosa; en muchos casos, refleja una necesidad de ser escuchado. Sin embargo, cuando se vuelve recurrente, puede afectar la salud mental del usuario y de su audiencia, generando dependencia emocional, normalización del sufrimiento y confusión entre la ayuda auténtica y la búsqueda constante de atención, especialmente en adolescentes y jóvenes, quienes son más vulnerables a la presión social digital y a la exposición permanente en línea cotidiana actual.
La palabra se construye con el término “sad”, que significa triste y el término “fishing”, que significa pesca. «Estos dos términos, llevan a la escritora Rebecca Said a utilizar este concepto por primera vez en 2019 en referencia a la manifestación emocional de las personas en internet y en redes sociales», explica la Fundación AMAI TLP.
Es un término que se utiliza para describir la práctica de publicar de forma reiterada contenidos tristes, dramáticos o emocionalmente intensos en redes sociales con el objetivo de obtener atención, validación, apoyo o reacciones por parte de otros usuarios.
Este fenómeno está estrechamente vinculado al funcionamiento de las plataformas digitales, donde los “me gusta”, comentarios y visualizaciones actúan como recompensas inmediatas. Las redes sociales fomentan la exposición constante de la vida personal, y en algunos casos, el sufrimiento emocional se convierte en una herramienta para generar interacción.
Aunque no siempre existe una intención consciente de manipular, esta práctica puede reforzarse cuando la respuesta del público es intensa, creando un ciclo de dependencia emocional y validación digital. El Centro En Madrid Psicólogos afirma que «Inevitablemente se asocia el sadfishing a la búsqueda de atención, por ello, puede ser frecuentemente asociado a personas con dificultades de habilidades sociales, sentimientos de soledad, baja autoestima, etc. así como puede esconder problemas más complejos como trastornos de personalidad del tipo: histriónico, narcisista y límite».
Este comportamiento es especialmente común en adolescentes y jóvenes, quienes se encuentran en etapas clave de desarrollo emocional y social.
Las características del sadfishing
- Exposición excesiva de problemas personales o conflictos emocionales.
- Uso de frases ambiguas o dramáticas que buscan generar preocupación.
- Repetición constante del mismo contenido emocional.
- Búsqueda explícita o implícita de atención y validación.
- Dependencia de la reacción del público para sentirse acompañado o comprendido.
¿Cómo son las personas que practican sadfishing?
- Dificultades para expresar emociones en espacios privados.
- Uso excesivo de redes sociales como principal vía de comunicación emocional.
- Necesidad elevada de aprobación y reconocimiento externo.
- Baja autoestima o inseguridad personal.
- Sensación de soledad o falta de apoyo en su entorno cercano.
- Mayor vulnerabilidad emocional, especialmente en adolescentes y jóvenes.
Las diversas formas de prevenir el sadfishing
Algunas estrategias clave para prevenir este fenómeno son:
- Enseñar a diferenciar entre compartir emociones y exponer la intimidad.
- Fomentar la educación digital desde edades tempranas.
- Promover la autoestima y el autoconocimiento.
- Incentivar espacios de diálogo fuera de las redes sociales.
- Limitar el tiempo de uso de plataformas digitales.
Tratamiento para vencer el sadfishing
Cuando este fenómeno ya está presente, es importante abordarlo de manera adecuada:
- Buscar apoyo profesional si el malestar persiste.
- Limitar el uso de redes sociales
- Trabajar la gestión emocional y la expresión de sentimientos.
- Escuchar y acompañar.
Para un uso saludable de las redes sociales y la prevención del sadfishing, se recomienda:
- Priorizar el diálogo y la comunicación directa o personal con personas de confianza.
- No medir el valor personal a través de “me gusta” o comentarios.
- Reflexionar antes de publicar contenido emocional sensible.
- Promover el autocuidado y el bienestar emocional.






