Cumplir 100 años despierta curiosidad por los hábitos que acompañan una vida larga. La filóloga María Luisa López Grigera, profesora y especialista en literatura del Siglo de Oro, ha compartido algunas de sus costumbres al llegar al siglo de vida. Entre ellas menciona la alimentación sencilla, los paseos, las relaciones sociales y una copa de vino Albariño. Sin embargo, su historia no demuestra que el vino prolongue la vida: permite conocer la experiencia personal de una mujer centenaria. Su experiencia también invita a observar otros hábitos cotidianos más allá del vino.
En una entrevista para Tudo Gostoso, María Luisa López explicó que no considera la longevidad únicamente un mérito propio y atribuyó parte de ella a la genética y a la educación recibida. También dijo que procura mantener la mente activa, conversar y caminar, aunque no se define como especialmente deportista. En la alimentación, asegura que prefiere productos naturales, come de todo en pequeñas cantidades y evita abusar de ultraprocesados. Sobre el vino, comentó que ahora bebe principalmente agua, pero suele permitirse una copa de Albariño y cree que ese hábito la ayudó a llegar hasta aquí.
La historia de una centenaria y el vino para llegar a la longevidad
Esa afirmación debe entenderse como una percepción individual, no como una conclusión médica. La Organización Mundial de la Salud advierte que el alcohol entraña riesgos incluso en cantidades bajas, por lo que no se recomienda empezar a beber para intentar vivir más. La longevidad depende de muchos factores y no puede explicarse por una sola costumbre.
Alimentación sencilla y moderación
López Grigera nació en A Coruña y desarrolló una carrera académica dedicada al español clásico. Resta importancia a haber llegado a los 100 años por méritos propios y considera que la genética y la libertad de pensamiento recibida de sus padres forman parte de su historia. Envejecer depende también del entorno y las circunstancias personales.
La profesora afirma que come alimentos naturales y variados, de origen vegetal y animal, en porciones moderadas. No describe una dieta rígida: procura disfrutar de la comida sin excesos y priorizar ingredientes poco procesados. El Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de Estados Unidos destaca que una alimentación con frutas, verduras, cereales integrales y proteínas adecuadas puede ayudar a mantener la salud durante la vejez. Las necesidades varían según el estado de salud y la actividad.
Una copa de vino Albariño, siempre con moderación
El vino Albariño ocupa un lugar simbólico en el relato de López. Lo relaciona con su identidad gallega y lo menciona como una costumbre que cree que la ha acompañado durante su vida. Pero no hay base para concluir que ese vino explique su edad.
Algunos estudios han observado asociaciones entre consumo moderado y ciertos indicadores de salud, pero otros hábitos pueden influir y esos resultados no prueban que el alcohol alargue la vida.
La OMS relaciona el alcohol con enfermedades hepáticas, cardiovasculares y tipos de cáncer, y afirma que no existe un nivel de consumo libre de riesgo. Por eso, la historia de una centenaria que ha bebido vino no debe convertirse en una recomendación para incorporarlo a la dieta. Quien no bebe no tiene un motivo de salud para empezar; quien sí lo hace puede consultar con un profesional sobre sus riesgos.
Caminar y mantener vivas las relaciones
Además de la alimentación, la abuela centenaria valora las conversaciones y el contacto social. Disfruta caminando, una actividad accesible para mantenerse en movimiento según las posibilidades individuales. La actividad física, las relaciones sociales y hábitos saludables pueden apoyar la independencia y la calidad de vida en la vejez. No garantizan poder llegar a una edad determinada, como a los 100 años, pero pueden favorecer el bienestar.
No existe una fórmula única para la longevidad
Su historia invita a mirar más allá del vino. Dormir bien, mantenerse activa, cultivar intereses y conservar relaciones pueden contribuir al bienestar, aunque sus efectos varían. También influyen la genética, las condiciones socioeconómicas y el acceso a la atención médica. No es posible aislar una variable y atribuirle el resultado de una vida entera.
La experiencia de María Luisa López muestra cómo una centenaria interpreta sus costumbres. Su copa de Albariño forma parte de su relato, pero no prueba que el vino alargue la vida. al contrario, la OMS y los expertos aconsejan no beber, y nutrirse de agua.
La conclusión prudente es observar el conjunto de hábitos que describe y distinguirlos de las evidencias científicas. La longevidad no se consigue copiando una bebida concreta: cuidar la salud implica atender a muchos factores y no exige añadir alcohol a la rutina.






