Una bebida tan habitual como un refresco puede volver a estar en el centro del debate sobre alimentación y salud. Un estudio difundido en agosto de 2026 relacionó el consumo diario de bebidas azucaradas y un mayor riesgo de desarrollar cáncer de estómago. La investigación, realizada con datos de más de 112.000 personas en Estados Unidos, apunta a que tomar una bebida azucarada cada día se relacionaría con una probabilidad 2,45 veces superior de padecer un tumor gástrico. El hallazgo no demuestra que estas bebidas causen directamente cáncer, pero sí plantea nuevas preguntas.
Los resultados analizados por Science-et-vie proceden de dos grandes cohortes estadounidenses: el Estudio de Salud de Enfermeras y el Estudio de Seguimiento de Profesionales de la Salud. En conjunto, reunieron información de 112.284 participantes, cuyos hábitos alimentarios fueron evaluados mediante cuestionarios realizados con varios años de diferencia. Durante el seguimiento se registraron 278 casos de cáncer de estómago. La categoría de bebidas estudiada no se limitó a los refrescos tradicionales: también incluyó ponches, limonadas y bebidas deportivas. Según los resultados, el consumo de una bebida azucarada al día se asoció con un incremento relativo del 145% de riesgo. Sin embargo, los propios datos no permiten establecer una relación causal directa.
¿Cómo se relaciona el consumo de bebida azucarada y el cáncer de estómago?
La investigación pone el foco especialmente en las bebidas que contienen azúcares añadidos. Se trata de productos que pueden aportar una cantidad considerable de calorías sin generar necesariamente la misma sensación de saciedad que los alimentos sólidos. Cuando su consumo es frecuente, pueden favorecer un exceso de energía en la dieta y contribuir a cambios metabólicos relacionados con el peso corporal.
El Centro Médico-Quirúrgico de Enfermedades Digestivas señala que la relación entre refrescos azucarados y cáncer gástrico no está demostrada como una causalidad directa. El Dr. Eugenio Freire, cirujano general y digestivo de este centro, destaca que existen asociaciones indirectas vinculadas con la obesidad, la resistencia a la insulina y las dietas con una elevada carga glucémica.
Esta distinción resulta importante. Que una investigación encuentre una asociación estadística no significa que beber un refresco provoque por sí mismo un tumor. Puede haber otros factores relacionados con los hábitos alimentarios, el estilo de vida o el estado metabólico que contribuyan al resultado observado.
¿Qué factores influyen en el cáncer gástrico?
El cáncer de estómago tiene un origen complejo y no depende de un único alimento o bebida. Según el Centro Médico-Quirúrgico de Enfermedades Digestivas, uno de los factores de riesgo más relevantes es la infección por Helicobacter pylori.
“Esta bacteria puede provocar una inflamación persistente de la mucosa gástrica y favorecer, con el tiempo, cambios que aumentan el riesgo tumoral”, mencionan los especialistas.
También se señalan otros elementos relacionados con la alimentación. Las dietas con un consumo elevado de sal y productos ultra procesados pueden perjudicar la protección natural del estómago. En particular, determinadas carnes procesadas contienen compuestos que pueden participar en la formación de sustancias potencialmente dañinas.
La obesidad y la resistencia a la insulina constituyen igualmente factores relevantes. En este contexto es donde el consumo habitual de bebida azucarada puede adquirir importancia, ya que un exceso de azúcar y calorías puede favorecer alteraciones metabólicas asociadas con mayor adiposidad.
Azúcar, metabolismo y riesgo de cáncer
Según Benjamín Ramírez, especialista en Enfermedades Crónicas, doctor en Bioquímica y Nutrición Clínica, existe relación entre el consumo elevado de azúcares de absorción rápida presentes en refrescos y otras bebidas gaseosas que generan alteraciones metabólicas. Desde esta perspectiva, el problema no estaría únicamente en una bebida aislada, sino en un consumo frecuente dentro de un contexto alimentario determinado.
El Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge también ha señalado que las bebidas con una elevada cantidad de azúcar, incluidos algunos zumos de fruta, pueden contribuir a un exceso de calorías y fructosa.
Este exceso puede favorecer el aumento de peso y alteraciones metabólicas relacionadas con la adiposidad, la resistencia a la insulina, el estrés oxidativo y la inflamación, procesos que pueden participar en el desarrollo y progresión de distintos tipos de cáncer.
¿Las bebidas light son una alternativa?
El estudio difundido por Science-et-vie no encontró una asociación similar entre las bebidas azucaradas y las versiones endulzadas artificialmente. Sin embargo, esto no significa que las bebidas light puedan considerarse automáticamente beneficiosas.
El Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge recuerda que también se han planteado posibles relaciones entre el consumo de bebidas con edulcorantes artificiales y determinados problemas metabólicos.
Por tanto, el mensaje principal no consiste en señalar una bebida concreta como causa del cáncer de estómago. Los resultados disponibles describen una asociación que debe seguir investigándose y que encaja dentro de un panorama mucho más amplio de factores de riesgo.
Para los expertos, reducir el consumo habitual de bebidas azucaradas puede formar parte de una alimentación equilibrada, pero no sustituye la prevención, el diagnóstico ni la valoración médica de los factores individuales.






