John Cryan, neurobiólogo, revela cómo el café puede mejorar la salud mental y reducir el estrés, incluso descafeinado

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John Cryan, neurobiólogo, revela cómo el café puede mejorar la salud mental y reducir el estrés, incluso descafeinado

El café es una de las bebidas más consumidas del mundo y, además de ayudar a combatir el cansancio, podría desempeñar un papel interesante en la respuesta del organismo al estrés. Sus efectos, sin embargo, son más complicados de lo que parece: la cafeína influye en la actividad cerebral, mientras que otros compuestos vegetales pueden intervenir en mecanismos relacionados con la inflamación y la protección celular. Una investigación publicada en Nature ha explorado cómo esta bebida modifica la microbiota intestinal y su comunicación con el cerebro, con resultados que invitan a revisar algunas ideas sobre el café y el bienestar emocional. Aunque todavía no permite afirmar que beberlo reduzca el estrés, sí aporta nuevas pistas sobre sus efectos.

La relación entre el café y el estrés no es sencilla, porque depende de distintos factores, como la cantidad consumida, la frecuencia, la sensibilidad individual a la cafeína y los hábitos de cada persona. Mientras que algunos consumidores experimentan mayor concentración y sensación de energía, otros pueden notar nerviosismo, inquietud o dificultades para descansar. A esta diversidad se suman los posibles efectos de los polifenoles y otros componentes presentes en los granos, que podrían actuar mediante vías diferentes a las de la cafeína. Los estudios recogidos en ScienceDirect abordan estos mecanismos desde perspectivas complementarias: la comunicación entre el intestino y el cerebro, la regulación de los neurotransmisores y la respuesta celular al daño. Sus resultados ayudan a comprender por qué los efectos del café no pueden resumirse en una única respuesta sobre el estrés.

Cómo el café puede mejorar la salud mental

La investigación publicada en Nature analiza el eje microbiota-intestino-cerebro, una vía de comunicación bidireccional que conecta los microorganismos intestinales con el funcionamiento cerebral.

El estudio examinó cómo influye el consumo de café en personas sanas y si sus efectos dependen exclusivamente de la cafeína. Los resultados mostraron diferencias en la composición de la microbiota fecal entre consumidores y no consumidores, además de variaciones en determinados metabolitos intestinales.

Entre los cambios observados figuró una mayor abundancia relativa de especies de los géneros Cryptobacterium y Eggerthella en quienes bebían café. “También se detectaron niveles inferiores de ácido indol-3-propiónico, indol-3-carboxialdehído y ácido gamma-aminobutírico (GABA), una sustancia relacionada con la regulación de la actividad neuronal”, mencionan los expertos.

En el comportamiento aparecieron diferencias relevantes: los consumidores presentaron mayor impulsividad y reactividad emocional, mientras que quienes no bebían café obtuvieron mejores resultados en las pruebas de memoria.

Estos datos no demuestran que el café provoque necesariamente esos comportamientos, pero sí apuntan a una relación entre su consumo, la microbiota y determinadas funciones cognitivas.

¿Cómo influye el café en el cerebro y el estado de ánimo?

La cafeína es uno de los componentes más conocidos del café. Según la información recogida por ScienceDirect, actúa bloqueando los receptores de adenosina, una sustancia que participa en los mecanismos asociados al cansancio. De esta manera, puede aumentar el estado de alerta y favorecer la concentración durante un tiempo.

La cafeína también interviene en procesos relacionados con los neurotransmisores, mensajeros químicos que permiten la comunicación entre las células nerviosas. La dopamina, vinculada a la motivación y la recompensa, participa en estos circuitos cerebrales. Sin embargo, la respuesta emocional al café no es idéntica en todas las personas y no debe interpretarse como una garantía de bienestar psicológico.

Además, el consumo de esta bebida puede elevar temporalmente los niveles de cortisol, una hormona implicada en la respuesta fisiológica al estrés. Con la ingesta habitual puede producirse cierta adaptación, aunque la evidencia sobre sus efectos globales continúa siendo desigual. Por eso, sentir más energía después de una taza no significa necesariamente que el organismo esté gestionando mejor una situación estresante.

Los compuestos vegetales y la protección celular

La cafeína no es el único componente que merece atención. El café contiene ácidos fenólicos y otros fitoquímicos que podrían participar en diferentes procesos biológicos.

Una investigación difundida por ScienceDaily ha estudiado la interacción de algunos de estos compuestos con el receptor NR4A1, relacionado con la regulación de la actividad genética y la respuesta del organismo ante el estrés celular. “Este receptor interviene en mecanismos asociados a la inflamación, el metabolismo y la reparación de los tejidos”, sostienen los profesionales.

Según el trabajo descrito por ScienceDaily, determinados compuestos del café, entre ellos el ácido cafeico, mostraron una actividad destacada en relación con NR4A1. Los efectos protectores observados desaparecieron cuando se eliminó el receptor, lo que reforzó la hipótesis de su participación en esos mecanismos.

El hallazgo resulta interesante porque ayuda a explorar posibles explicaciones biológicas de algunos beneficios asociados al café. No obstante, proteger las células frente a determinados tipos de daño no equivale a reducir directamente el estrés psicológico. Son procesos diferentes y se necesitan más investigaciones para establecer cómo se relacionan.

Los expertos destacan que la clave está en interpretar los hallazgos con prudencia y distinguir entre los posibles efectos biológicos de sus componentes y los beneficios emocionales que aún deben confirmarse.

 

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