Núria Márquez, fisioterapeuta, avisa sobre el error que cometemos muchas personas al caminar: «Tienes que educar a tu cerebro para que no lo haga»

Núria Márquez, fisioterapeuta, avisa sobre el error que cometemos muchas personas al caminar: "Tienes que educar a tu cerebro para que no lo haga"

Caminar es una de las actividades físicas más sencillas y accesibles, pero realizarla de manera adecuada puede marcar una gran diferencia en el bienestar del organismo. Una caminata regular ayuda a mantener el cuerpo activo, favorece la movilidad y contribuye al funcionamiento saludable de músculos, articulaciones y sistema cardiovascular. Sin embargo, no solo importa cuánto caminamos, sino la manera en la que lo hacemos.

Según el Centro de Fisioterapia Cerro Prieto, saber cómo caminar correctamente puede marcar la diferencia en tu salud, tu forma física y hasta en cómo te sientes a lo largo del día. Adoptar una postura correcta y coordinar adecuadamente los movimientos permite aprovechar mejor cada recorrido y reducir la posibilidad de molestias. Aunque caminar parece un movimiento automático, hacerlo con una técnica inadecuada puede generar esfuerzos innecesarios en diferentes partes del cuerpo. Una postura encorvada, dar pasos demasiado largos, apoyar incorrectamente los pies o mantener los hombros tensos son algunos hábitos que pueden afectar la comodidad durante una caminata.

El error que cometemos muchas personas al caminar

Caminar correctamente implica mantener una alineación corporal equilibrada, mover los brazos de manera natural y permitir que los pies entren en contacto con el suelo de forma progresiva. Además, es importante adaptar el ritmo y la longitud de los pasos a las propias condiciones físicas y al terreno.

Prestar atención a estos aspectos ayuda a realizar desplazamientos más eficientes y cómodos, especialmente cuando se camina durante períodos prolongados o como parte de una rutina de actividad física.

Para aprender a caminar correctamente, es necesario prestar atención a la posición del cuerpo y a la coordinación de cada movimiento. Estas son algunas de las principales formas de mejorar la técnica:

Mantener una postura erguida

“El cuerpo tiene que ir recto, ni hacia adelante ni hacia atrás”, afirma el Centro de Fisioterapia Cerro Prieto. La espalda debe permanecer relativamente recta y alineada, evitando tanto encorvarse hacia adelante como exagerar la curvatura lumbar. La cabeza debe mantenerse en una posición natural, con la mirada dirigida hacia adelante.

Relajar los hombros

Los hombros deben permanecer relajados y alejados de las orejas. Caminar con tensión en esta zona puede generar incomodidad, especialmente durante recorridos largos. Es recomendable dejar que los brazos se muevan libremente.

Apoyar correctamente los pies

El movimiento del pie debe ser natural y progresivo. En una caminata habitual, el talón suele entrar primero en contacto con el suelo, seguido por la parte media del pie y, finalmente, los dedos, que ayudan a impulsar el siguiente paso.

Los expertos de Fisioterapia en Móstoles afirma que existe mucha gente caminando que arrastra los pies y asegura que “No debería porque no tiene ninguna patología neutológica. Tienes que educar a tu cerebro a que no lo haga”.

Dar pasos naturales

No es necesario exagerar la longitud de la zancada. Dar pasos excesivamente largos puede aumentar el impacto y dificultar la coordinación. Una longitud de paso cómoda permite mantener un movimiento fluido y estable.

Mover los brazos

Los brazos deben acompañar el movimiento de las piernas de manera natural, generalmente con un balanceo alternado. No es necesario realizar movimientos amplios ni mantenerlos rígidos.

Prestar atención al terreno

Caminar correctamente también engloba observar el lugar por donde se transita. Superficies irregulares, obstáculos, pendientes o zonas resbaladizas requieren ajustar la velocidad y la longitud de los pasos para mantener la estabilidad.

Los beneficios de caminar

Consejos para caminar correctamente

Utilizar calzado cómodo y adecuado, permita mover los pies con naturalidad y resulte apropiado para la superficie.

Comenzar con un ritmo moderado y aumentar la intensidad progresivamente.

Evitar caminar con los hombros rígidos o con los brazos excesivamente tensos.

Mantener una buena hidratación, especialmente durante caminatas prolongadas o en condiciones de calor.

Elegir superficies seguras y prestar atención a obstáculos o cambios de nivel.

Evitar aumentar bruscamente la distancia, duración o intensidad de las caminatas.

Si aparece dolor persistente, mareo, falta de aire inusual u otra molestia importante, detener la actividad y consultar con un profesional de la salud.

Incorporar las caminatas de manera progresiva a la rutina diaria, especialmente cuando se pasa de un estilo de vida sedentario a uno más activo.

 

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