Ni nadar ni yoga: el ejercicio de gimnasia que los mayores de 65 años pueden hacer en la piscina para ganar fuerza sin impacto

Según fisioterapeutas especializados, mejora el equilibrio, reduce el riesgo de caídas y tiene beneficios cardiovasculares

Una jubilada preparada para hacer ejercicio en la piscina. Foto: Freepik
Una jubilada preparada para hacer ejercicio en la piscina. Foto: Freepik

Una jubilada preparada para hacer ejercicio en la piscina. Foto: Freepik

El aeróbic acuático combina el trabajo de fuerza y resistencia con la protección articular que ofrece el agua. Para las personas mayores de 65 años, representa una alternativa especialmente indicada: la flotabilidad reduce el impacto en las articulaciones, mientras que la resistencia del agua obliga a los músculos a trabajar más que en el aire.

Según Anna White, fisioterapeuta de Banner Physical Therapy, practicar este tipo de gimnasia acuática aporta mejoras en múltiples sistemas del organismo de forma simultánea. La presión hidrostática del agua favorece la circulación, la resistencia acuática refuerza la musculatura y la ausencia de impacto permite trabajar grupos musculares que en tierra resultarían difíciles de ejercitar sin riesgo de lesión.

¿Por qué el aeróbic acuático en la piscina es mejor que nadar para los mayores de 65 años que quieren ganar fuerza?

A diferencia de la natación, que prioriza el desplazamiento y la técnica de estilo, el aeróbic acuático trabaja el fortalecimiento muscular mediante movimientos controlados en posición vertical. El cuerpo se mantiene erguido y los ejercicios reproducen los patrones de movimiento del día a día (caminar, subir escalones, mantener el equilibrio), lo que lo convierte en una herramienta especialmente útil para la prevención de caídas.

La fisioterapeuta White señala que la práctica regular reduce el riesgo de enfermedades crónicas, mejora la salud cerebral, favorece el control del peso y contribuye a la calidad del sueño. La reducción del estrés articular hace posible que personas con artrosis, sobrepeso o problemas de movilidad puedan mantener un programa de actividad física con continuidad.

¿Qué ejercicios de aeróbic acuático puede hacer en la piscina una persona mayor de 65 años?

Banner Physical Therapy propone una serie de movimientos que pueden realizarse en la parte poco profunda de la piscina. La marcha en el agua (hacia adelante, hacia atrás y de lado) activa la musculatura de las piernas y mejora la coordinación. Las zancadas trabajan el cuádriceps y los glúteos con el apoyo de la flotabilidad. Los ejercicios de equilibrio sobre un pie (talón-punta) entrenan la estabilidad y reducen el riesgo de tropiezos.

Para el trabajo de la parte superior del cuerpo, la especialista recomienda las flexiones apoyadas en el borde de la piscina: con los brazos apoyados en el bordillo, el peso del cuerpo se sumerge y se eleva varias veces, ejercitando pectorales, tríceps y hombros con una carga ajustable según la profundidad del agua. También se incluyen elevaciones de brazos contra la resistencia del agua y estiramientos de piernas en varias direcciones.

Un ejercicio de menor impacto es el movimiento de bicicleta de piernas con ayuda de un flotador o churro de piscina, que permite trabajar la musculatura abdominal y la cadera sin apoyar los pies en el suelo.

¿Hay alguna precaución que los mayores de 65 años deban tener al hacer aeróbic acuático en la piscina?

La principal advertencia que hace Anna White es que el ejercicio acuático no sustituye completamente al ejercicio en tierra. La flotabilidad, que protege las articulaciones, también reduce la carga que estas reciben; sin esa carga, el hueso y el cartílago se estimulan menos. Por eso recomienda combinar la gimnasia en el agua con alguna actividad sobre tierra firme.

Antes de comenzar cualquier programa de actividad acuática, las personas mayores deben consultar con su médico o fisioterapeuta, especialmente si presentan condiciones como insuficiencia cardíaca, heridas abiertas o alergias al cloro. La tolerancia a la temperatura del agua y a los productos químicos de la piscina es también un factor que debería considerarse antes de la primera sesión.

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