Contenido
- 0.1 Pilates para abdominales: Esculpe tu core con estos 15 ejercicios
- 0.2 Ni pesas ni caminatas: este es el mejor ejercicio para los mayores de 65 años, según los entrenadores
- 0.3 La rutina de ejercicio de Cristina Pedroche en sus peores días: “A veces incluso lloro”
- 1 El ejercicio que recomienda Harvard en contra del estrés
- 2 La relación entre el yoga y la alimentación
Vivimos acelerados, es una realidad que se nota en la respiración, en la cabeza llena de cosas y en el cuerpo que pide una pausa. Buscamos mil formas de bajar revoluciones: desde correr con auriculares hasta engancharse a rutinas de alta intensidad que prometen más energía… y a veces sólo dejan más cansancio. Pero desde la Universidad de Harvard, una de las voces más autorizadas en temas de salud, llega una recomendación que descoloca a más de uno: practicar yoga dos veces por semana.
A simple vista puede parecer poca cosa, especialmente si lo comparamos con otras actividades más explosivas. Sin embargo, lo que sorprende de este descubrimiento es su impacto real y sostenido.
Más allá del cliché de los estiramientos y la respiración profunda, el yoga está demostrando ser una herramienta eficaz para combatir el estrés.
El ejercicio que recomienda Harvard en contra del estrés
Según la Escuela de Medicina de Harvard, quienes integran el yoga en su rutina (aunque sea en pequeñas dosis) empiezan a notar cambios relevantes. Mejora la calidad del sueño, disminuye la ansiedad y aumenta la capacidad de concentración. Y sí, también hay efectos físicos: mayor flexibilidad, mejor postura, menos tensión muscular. Pero lo interesante es cómo repercute en la forma de vivir el día a día.
Un aspecto clave que destaca Harvard es la conexión cuerpo-mente que se desarrolla con esta práctica. La atención que se pone en la respiración, en la sensación de cada movimiento, hace que el cuerpo no vaya por un lado y la mente por otro. Esa coherencia interna es, según los expertos, una de las claves para reducir los niveles de cortisol (la hormona del estrés) y ganar estabilidad emocional.
No obstante, el beneficio más silencioso y, al mismo tiempo, más poderoso, es que el yoga entrena algo que se nos olvida constantemente: estar presentes. En un mundo donde todo compite por nuestra atención, eso es casi revolucionario.
La relación entre el yoga y la alimentación
Otra línea de estudio que está desarrollando Harvard tiene que ver con los efectos del yoga más allá de la esterilla. Uno de los más llamativos es cómo mejora la relación con la comida. Quienes practican yoga regularmente tienden a comer de forma más consciente, a identificar cuándo tienen hambre real y cuándo no, y a saborear los alimentos en lugar de engullirlos distraídos frente a una pantalla.
Ese cambio no surge por magia, sino porque el yoga fomenta una mayor conexión con las señales del cuerpo. Esto, con el tiempo, también se traduce en un mejor manejo del peso, sin dietas restrictivas ni obsesiones. Es otra forma de cuidar la salud, más sostenible y, sobre todo, menos agresiva.
Harvard no lo presenta como una solución mágica, pero sí como una práctica efectiva que, con algo de constancia, mejora la vida en más aspectos de los que uno espera. Tres horas a la semana no suenan a sacrificio, y viendo los beneficios, cuesta entender por qué no más gente se anima a intentarlo.