La podóloga deportiva Leli Arroyo, conocida en Instagram como @podosalud.leliarroyo, ha mostrado en un vídeo cómo hacer un chequeo de 10 segundos para descartar unas zapatillas para correr poco adecuadas antes de pagarlas. Según explica, casi nadie hace esta comprobación en la tienda.
El método consiste en tres gestos con las manos, sin necesidad de probarse el calzado ni salir a correr con él. Arroyo recomienda repetirlo con cualquier par que se esté considerando, tanto para entrenar como para el uso diario.
Las tres pruebas de Leli Arroyo para elegir bien una zapatilla de running
La primera prueba consiste en doblar la zapatilla por la puntera. Tiene que ceder en el antepié, la zona donde se flexiona el pie al caminar, y no en el centro de la suela.
«Si cede en el centro, la zapatilla no acompaña tu pisada. Te va a forzar donde no toca», advierte Leli Arroyo en el vídeo.
El segundo gesto es torcer la zapatilla, con el talón y la puntera girando en sentidos opuestos. Una zapatilla con buena estructura se resiste un poco a ese movimiento. Si se retuerce sin apenas resistencia, el pie pierde el soporte lateral, algo que con el tiempo puede derivar en sobrecarga.
El tercer paso es presionar el talón por detrás, en la zona del contrafuerte, que tiene que mantenerse firme. Si se aplasta con facilidad, el talón queda sin control, y esa falta de estabilidad afecta a toda la pisada.
¿Por qué el contrafuerte y la torsión son claves para elegir una zapatilla de correr?
La Academia Americana de Medicina Deportiva Podológica (AAPSM) recomienda un chequeo manual que combina firmeza del contrafuerte, resistencia a la torsión y flexibilidad localizada en el antepié, los mismos tres puntos que aplica Arroyo en su vídeo.
Según la entidad de salud, un contrafuerte que se inclina hacia dentro o se abomba es señal de que el pie está pronando en exceso.
La organización recomienda además revisar el desgaste de la suela y probarse el calzado caminando o corriendo unos minutos antes de decidir la compra.
El podólogo Bruce Williams, expresidente de la AAPSM, detalló en la revista especializada Lower Extremity Review que una mayor rigidez torsional mejora la estabilidad en los cambios de dirección, y que un contrafuerte firme reduce el ángulo con el que el talón se inclina hacia dentro durante la carrera.
Para Williams, la flexibilidad localizada en el antepié es el factor más determinante a la hora de evaluar cualquier zapatilla deportiva, porque permite una pronación progresiva sin una compresión que la prolongue más de lo necesario.
Los podólogos españoles avisan del riesgo de una zapatilla demasiado flexible
Blanca Lafuente, podóloga en Clínicas Beiman, advierte en Salud + Deporte de que el pie actúa como una palanca en el momento del despegue, una función que se pierde si la zapatilla es demasiado flexible en su conjunto. El mismo portal recoge la opinión de Guillermo Lafuente, profesor de biomecánica en la Universidad de Sevilla, en la misma línea.
Ambos podólogos recomiendan completar estas pruebas caseras con un estudio de la pisada en una clínica especializada. En torno al 60 % de las personas pronan en algún grado al caminar o correr, mientras que ser supinador (apoyar más peso en el borde externo del pie) es mucho menos frecuente, según el mismo medio. El tipo de zapatilla ideal varía de una pisada a otra.
