El hábito de Lydia Bosch con el que cuida su figura y se mantiene en forma a sus 62 años

El hábito de Lydia Bosch con el que cuida su figura y se mantiene en forma a sus 62 años

Mantenerse en forma a lo largo del tiempo no es solo una cuestión de genética o de entrenamientos extremos. En muchos casos, tiene más que ver con la constancia, los hábitos diarios y una relación equilibrada con la comida y el movimiento. La actriz Lydia Bosch es un buen ejemplo de esta filosofía. A lo largo de los años ha hablado abiertamente de su manera de cuidarse, basada en rutinas sencillas pero sostenidas, lejos de soluciones milagro o dietas restrictivas que prometen resultados rápidos.

En una entrevista junto a la presentadora Patricia Perez, Lydia Bosch compartió algunos de los pilares que le permiten mantenerse activa y con energía. Sus hábitos combinan una alimentación organizada, el respeto por los ritmos del cuerpo y una actitud flexible que prioriza el bienestar por encima de la obsesión estética. Lejos de un enfoque rígido, su rutina se adapta a las distintas etapas de la vida, incluida la menopausia, un momento clave en el que muchas mujeres buscan estrategias saludables para sentirse mejor sin renunciar al placer de comer.

Las rutinas de Lydia Bosch para cuidar su figura

Uno de los aspectos más destacados de los hábitos de Lydia Bosch es la importancia que concede a las primeras horas del día. Cuando sus hijos eran más pequeños, se despertaba temprano y organizaba su mañana en función de ellos. Actualmente, ya sin depender de la rutina de sus hijos, se permite levantarse algo más tarde, entre las nueve y las nueve y media, sin sentir culpa por ello. Esta flexibilidad muestra una relación sana con el descanso y con las propias necesidades.

En ambos casos, hay un elemento que se repite: salir a caminar y a hacer actividad física. La caminata matinal no solo cumple una función física, sino también mental. Diversos estudios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) señalan que caminar a diario mejora la salud cardiovascular y contribuye a regular el estado de ánimo, algo que encaja con este hábito sencillo pero constante.

Un desayuno variado y planificado

El desayuno ocupa un lugar central en su rutina. Bosch apuesta por opciones variadas que combinan proteínas, hidratos y grasas saludables. Algunos días toma claras de huevo con cereales y pomelo; otros, cereales con queso fresco y frutos secos. También prepara combinaciones de proteínas con chocolate, nueces, miel y plátano, que deja listas en la nevera para facilitar la organización.

Esta variedad evita la monotonía y favorece la adherencia a largo plazo. Según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), un desayuno equilibrado contribuye a un mejor reparto energético durante el día y ayuda a mantener niveles estables de glucosa, algo especialmente relevante en etapas hormonales como la menopausia.

La importancia de comer cinco veces al día

Otro de los pilares de su rutina es la distribución de las comidas. Para Lydia Bosch, realizar cinco ingestas diarias es clave para no pasar hambre y mantener la energía. Además de las comidas principales, incorpora tentempiés saludables, como helados caseros elaborados con chocolate sin azúcar, pensados para media mañana.

Este enfoque no busca restringir, sino anticiparse al hambre. Comer de forma regular ayuda a evitar atracones y favorece una relación más tranquila con la comida. La Organización Mundial de la Salud señala que la regularidad en las comidas puede contribuir a una mejor gestión del apetito y a una mayor estabilidad metabólica.

Una dieta proteica, pero sin excesos

Aunque su alimentación es mayoritariamente proteica, Bosch insiste en que las cantidades son moderadas. No se trata de eliminar grupos de alimentos ni de seguir una dieta extrema, sino de priorizar aquellos nutrientes que ayudan a preservar la masa muscular y a sentirse saciada. La proteína juega aquí un papel importante, especialmente a partir de cierta edad.

Este tipo de enfoque es habitual en mujeres que buscan compensar los cambios asociados a la menopausia, como la pérdida de masa muscular o la tendencia a acumular grasa. Instituciones como la International Menopause Society recomiendan prestar atención a la calidad de la dieta durante esta etapa, más que a la restricción calórica.

Comer con placer, incluso con disciplina

Uno de los matices más interesantes de sus hábitos es que Lydia Bosch afirma no pasar hambre y disfrutar de la comida. El sacrificio, según explica, se da más en el plano social que en el nutricional. Mantener horarios, respetar formas de cocción y elegir determinados alimentos implica, en ocasiones, renunciar a improvisaciones o comidas fuera de casa.

Los hábitos de Lydia Bosch no responden a una fórmula mágica, sino a una suma de decisiones coherentes mantenidas en el tiempo. Caminar a diario, organizar las comidas, priorizar alimentos de calidad y aceptar que cada etapa vital requiere ajustes distintos son claves que pueden resultar inspiradoras para muchas personas.

 

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