Caminar 10.000 pasos diarios está bien, pero hay un ejercicio mejor para perder peso y ganar fuerza a partir de los 50

Caminar 10.000 pasos diarios está bien, pero hay un ejercicio mejor para perder peso y ganar fuerza a partir de los 50

La pérdida progresiva de masa muscular es una consecuencia natural del envejecimiento, pero no significa que sea inevitable reducir la fuerza y la autonomía a medida que cumplimos años. De hecho, el entrenamiento de fuerza se ha convertido en una de las herramientas más eficaces para preservar la calidad de vida después de los 50 años. Realizar ejercicios específicos varias veces por semana ayuda a mantener la musculatura, proteger los huesos, ganar fuerza y facilitar las tareas cotidianas durante más tiempo.

A partir de los 30 años, la masa muscular comienza a reducirse aproximadamente un 0,5% anual. Sin embargo, según la Universidad de Stanford, este proceso se acelera entre los 50 y los 60 años, cuando la pérdida puede situarse entre un 1% y un 3% cada año. En las mujeres, además, el descenso de los niveles de estrógeno durante la perimenopausia y la menopausia favorece la aparición de la sarcopenia y aumenta el riesgo de osteoporosis. Por este motivo, la doctora Marily Oppezzo, directora del pilar de Nutrición Saludable de Stanford Lifestyle Medicine, destaca que incorporar ejercicios de fuerza resulta fundamental para conservar la independencia, mejorar la movilidad y mantener una buena salud física a largo plazo. A su vez, destacan que el fortalecimiento muscular también ayuda a prevenir caídas y retrasar la dependencia.

Cinco ejercicios para ganar fuerza a partir de los 50

Ejercicios de empuje para fortalecer el pecho

Los movimientos de empuje trabajan principalmente el pecho, los hombros y los tríceps, músculos que intervienen en acciones tan habituales como empujar una puerta o levantarse del sofá.

La doctora Marily Oppezzo recomienda comenzar con flexiones apoyadas en la pared o con las rodillas en el suelo si existe poca experiencia. Quienes tengan un mayor nivel físico pueden incorporar el press de banca con pesas, siempre utilizando una carga adaptada a sus capacidades y priorizando una técnica correcta.

Ejercicios de tracción para fortalecer la espalda

Los ejercicios de tracción ayudan a reforzar la musculatura de la espalda, mejorando la postura, ganar fuerza y reduciendo el riesgo de molestias derivadas de la debilidad muscular. Entre las opciones recomendadas por Stanford destacan los remos con bandas elásticas y las máquinas de remo.

Estos movimientos también fortalecen los brazos y favorecen el equilibrio entre la musculatura anterior y posterior del cuerpo, algo especialmente importante para mantener una buena estabilidad con el paso de los años.

Movimientos de sentadilla para ganar fuerza

La sentadilla es uno de los ejercicios más funcionales porque reproduce un gesto cotidiano: sentarse y levantarse de una silla. Para quienes empiezan, la versión utilizando una silla como apoyo resulta una alternativa segura y eficaz.

A medida que aumenta la fuerza, puede añadirse una mochila con una botella de agua para incrementar ligeramente la resistencia. Este ejercicio fortalece piernas y glúteos, mejorando la capacidad para caminar, subir escaleras y realizar actividades diarias con mayor facilidad.

Movimientos de bisagra para proteger la espalda

Los ejercicios de bisagra fortalecen la cadena posterior del cuerpo, especialmente glúteos, isquiotibiales y zona lumbar. Según Stanford, la elevación de cadera y el peso muerto con cargas ligeras permiten aprender a inclinarse correctamente para recoger objetos del suelo sin sobrecargar la espalda.

“Estos movimientos también mejoran la estabilidad de la columna y reducen el riesgo de lesiones durante las actividades cotidianas”, destacan los especialistas.

Movimientos unilaterales para mejorar el equilibrio

Los ejercicios realizados con una sola pierna ayudan a corregir diferencias de fuerza entre ambos lados del cuerpo y mejoran el equilibrio. Subir escalones a una plataforma elevada o levantarse de una silla utilizando una sola pierna son ejemplos propuestos por la doctora Oppezzo.

Estas actividades favorecen la coordinación y reducen el riesgo de caídas, uno de los principales problemas asociados al envejecimiento.

Elevaciones de talones

Los músculos de la pantorrilla desempeñan un papel fundamental en el equilibrio y en la estabilidad durante la marcha. Las elevaciones de talones permiten fortalecer esta zona mientras también contribuyen a mejorar la movilidad de tobillos y rodillas.

Realizar el ejercicio sujetándose a una pared o una barandilla aumenta la seguridad, especialmente en personas con menor estabilidad.

La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) recomienda realizar ejercicios de fortalecimiento de intensidad moderada entre dos y tres días por semana, completando de una a tres series de ocho a doce repeticiones para los principales grupos musculares.

«Además de aumentar la masa y la potencia muscular, este tipo de entrenamiento mejora el metabolismo, ayuda a controlar los niveles de glucosa y colesterol, previene la osteoporosis y facilita una marcha más rápida y segura», aseguran los expertos.

Tanto la Universidad de Stanford como la SEGG coinciden en que nunca es tarde para empezar a entrenar la fuerza, siempre adaptando los ejercicios a las condiciones físicas de cada persona y progresando de forma gradual.

 

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