Es oficial: la Ley de Bienestar Animal prohíbe a todos los propietarios de perros y gatos someterlos a trabajos inadecuados o excesivos en tiempo o intensidad
La valoración depende de factores como la edad, la condición física, el estado de salud
La regla afecta a situaciones en las que una persona exige a un animal un esfuerzo incompatible con sus condiciones físicas
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La Ley de Bienestar Animal española establece límites sobre la manera en que pueden utilizarse los animales de compañía y los silvestres en cautividad. Entre las prohibiciones generales, una destacada pero que puede pasar desapercibida: la prohibición de los propietarios de perros y gatos a someterlos a trabajos inadecuados o excesivos en tiempo o intensidad en función de sus características y de su estado de salud. La regla afecta a situaciones en las que una persona exige a un animal un esfuerzo incompatible con sus condiciones físicas. No basta con que el animal parezca capaz de aguantar.
La Ley 7/2023, del 28 de marzo, de protección de los derechos y el bienestar de los animales, fue publicada en el BOE y entró en vigor seis meses después. Su artículo 25 establece distintas prohibiciones generales y, en su apartado g), recoge la relativa a los trabajos excesivos. La valoración depende de factores como la edad, la condición física, el estado de salud y las características del propio animal. La Organización Mundial de Sanidad Animal define el bienestar teniendo en cuenta su estado físico y mental, y las condiciones en las que vive y muere.
La Ley de Bienestar Animal y la nueva normativa
Qué prohíbe exactamente la norma
El artículo 25 prohíbe someter a animales de compañía y silvestres en cautividad a trabajos inadecuados o excesivos, tanto por duración como por intensidad, según sus características y estado de salud.
La norma no fija una cantidad universal de horas o esfuerzo, sino que obliga a valorar cada situación según el animal. Debe atenderse también a la capacidad individual y al contexto concreto de cada actividad.
Una actividad asumible para un animal joven y sano puede no ser adecuada para otro enfermo, anciano, lesionado o fatigado.
El estado del animal es determinante
La edad y la condición física son elementos importantes para valorar qué esfuerzo puede realizar un animal. También deben considerarse enfermedades, lesiones, periodos de recuperación o signos de agotamiento.
La OMS señala que el bienestar está estrechamente relacionado con la salud y que un animal debe mantenerse en condiciones de seguridad, comodidad y ausencia de sufrimiento.
No significa prohibir cualquier trabajo
La norma, dentro de la Ley de Bienestar Animal, no establece que los animales de compañía no puedan realizar actividades. El punto fundamental está en evitar los trabajos inadecuados o excesivos. Pasear, realizar actividades de adiestramiento o participar en ejercicios adaptados no equivale automáticamente a someter al animal a un trabajo prohibido.
La responsabilidad recae en quien debe valorar que la actividad sea compatible con las características y el estado de salud del animal y que no genere sufrimiento o un esfuerzo desproporcionado.
Qué animales quedan fuera de esta ley
El artículo primero de la Ley 7/2023 excluye determinadas categorías de su ámbito. Entre ellas están los animales utilizados en actividades deportivas reconocidas por el Consejo Superior de Deportes, las aves de cetrería y los perros pastores y de guarda del ganado.
También quedan fuera los animales utilizados en actividades profesionales, como los perros de rescate, los animales empleados en intervenciones asistidas y los animales de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad o de las Fuerzas Armadas. Además, los perros de caza, las rehalas y los animales auxiliares de caza se regulan por la normativa europea, estatal y autonómica correspondiente.
En este sentido, no refiere a excepciones dentro del artículo 25, sino a animales y actividades que quedan fuera del ámbito de aplicación de esta ley concreta.
También hay límites para espectáculos
El artículo 25 de la Ley de Bienestar Animal establece que no pueden utilizarse animales en espectáculos públicos o actividades artísticas, turísticas o publicitarias cuando estas les causen angustia, dolor o sufrimiento. También prohíbe su utilización en atracciones mecánicas o carruseles de feria y el uso de animales pertenecientes a especies de fauna silvestre en espectáculos circenses.
Qué debe tener en cuenta el responsable
La persona responsable debe observar al animal antes, durante y después de una actividad. Cambios de comportamiento, fatiga excesiva, dificultad para recuperarse, dolor o alteraciones físicas pueden ser señales de que el esfuerzo no es adecuado.
La Comisión Europea explica que las políticas de bienestar animal deben apoyarse en criterios científicos y tener en cuenta las condiciones en las que se mantienen y utilizan los animales. Ese enfoque ayuda a entender que no existe una medida idéntica para todos.
Una norma basada en el bienestar
La Ley de Bienestar Animal no establece que los animales deban permanecer inactivos ni elimina todas las actividades que puedan realizar. Lo que fija es un límite frente a esfuerzos inadecuados o excesivos respecto a sus características y salud.
La idea fundamental es sencilla: la capacidad de un animal no debe medirse únicamente por lo que consigue hacer, sino por las condiciones en las que lo hace. El bienestar, la salud y la ausencia de sufrimiento deben ser elementos centrales al decidir qué actividades puede realizar.