Ricardo Arroyo, actor de ‘La que se avecina’, ingresado por estrés, carga contra sus compañeros
El duro testimonio de Ricardo Arroyo, actor de 'La que se avecina'
El intérprete concedió una entrevista en 'El tiempo justo'
Ricardo Arroyo, conocido por interpretar a Vicente Maroto en La que se avecina y a Higinio Heredia en Aquí no hay quien viva, ha concedido unas declaraciones a El tiempo justo en las que ha revelado el mal momento personal que atraviesa debido a la depresión que sufre. El actor, además, ha desenmascarado a sus compañeros de reparto de ambas series, de los que dice que no se han preocupado por él.
El duro testimonio de Ricardo Arroyo
El pasado 24 de febrero, Joaquín Prat daba paso a una inesperada noticia: el mal momento que atraviesa Ricardo Arroyo. «Está recuperándose. Nos ha costado mucho localizarlo. Casi seis meses porque él desapareció de la vida pública hace tres años. Su personaje se fue de repente. Hemos dado con él y nos ha contado que el ritmo acumulado y la presión le llevaron a estar dos años ingresado por estrés», comenzaba diciendo el presentador.
Ha sido entonces cuando el actor ha irrumpido a través de una llamada: «Estoy recuperándome en una clínica de descanso. Me pudo el estrés. Llegó un momento que dije que hasta aquí. Fui de urgencias y de una clínica pasé a otra y de otra a otra. Para recuperarme del todo me falta tener memoria. De todo. De ser un tío normal. Voy cada vez mejor, pero tengo que tener cuidado. Los pasos, que no me maree. He tenido casi 20 caídas por la calle», ha relatado.
Arroyo contó que lleva ingresado casi dos años y que, para estar en esta clínica especializada, paga 3.000 euros al mes. ¿El motivo? El ritmo frenético de su vida: «Eso no me ha pasado por la fama, sino por la prisa. El estar trabajando un día, llegar a casa a las ocho o nueve de la noche, ponerte a cenar, ponerte a estudiar y levantarte al día siguiente a las seis o siete de la mañana para volver a trabajar».
Desde el programa de Telecinco, han apuntado que fue el estrés lo que le llevó a estar así, pues trabajaba más de doce horas diarias: «Sabemos que los rodajes son durísimos. Él dice que no tenía vida después del trabajo. No tenía tiempo para su familia, no tenía tiempo para descansar… Al final son muchos años y le ha pasado factura. Echa de menos la interpretación y también ha echado de menos a sus compañeros -los de La que se avecina-, que no han estado a su lado durante estos años».
Una polémica que el propio Ricardo ha suscrito: «Ninguno de ellos se ha puesto en contacto. Aquí, cuando tienes popularidad o estás trabajando, eres la hostia. En cuanto desapareces del grupo, nadie se acuerda de ti. Te sientes abandonado. No doy por hecho el no volver a actuar. Lo echo de menos. Hablar con Alberto, con Laura, los directores… Estoy seguro de que contarían conmigo».