La relación que condujo a Isabel Preysler a la verdadera libertad
La pareja se reencontró la noche de los Oscar 2015
Isabel Preysler organizó una cena en la que estuvo invitado el Nobel
El 22 de febrero de 2015 será siempre una fecha que Isabel Preysler nunca olvidará. La reina de corazones se reencontraba con Mario Vargas Llosa, con el que protagonizó una historia de cine que terminó con un final infeliz marcado por los celos del Premio Nobel, según la socialité. Pese su amarga ruptura, la madre de Tamara Falcó siempre recordará la noche de su comienzo, que coincide con la celebración de la gala de los Premios Oscar.
Isabel Preysler, libre tras separarse de Mario Vargas Llosa
Tras dos matrimonio fallidos -con Julio Iglesias y con Carlos Falcó-, la de filipinas encontró el amor en Miguel Boyer, Ministro de Economía y Hacienda durante el gobierno de Felipe González. Sin embargo, el político perdía la vida en 2014 y dejaba viuda a su mujer, que un año después reharía su vida con Mario Vargas Llosa, con el que mantenía una amistad desde hace años.
Es sabido que la reina de corazones es una cinéfila empedernida y que en su casa suele hacer reuniones para comentar películas -a las que ahora acude su amigo Pablo Motos-. El 22 de febrero de 2015, coincidiendo con la noche de los Premios Oscar, la madre de Tamara Falcó organizó una cena para ver la gala. Antes de su primer beso en Londres tras un evento organizado por Porcelanosa, el escritor aceptó la invitación de la socialité de acudir a Villa Meona para ver estos galardones -a la que también estaba invitada Patricia Vargas Llosa, aunque no estaba en España y por eso no fue-.
Desde entonces, el Nobel ya fallecido y la reina de corazones no se separaron y protagonizaron una de las historias de amor más sonadas -y también escandalosas- del papel couché. Sin embargo, tras unos años de una consolidada relación que inclusive tenía planes de boda, Preysler anunciaba en su revista de cabecera -coincidiendo con el Día de los Santos Inocentes- que había roto su relación con Vargas Llosa por «celos infundados».
Una noticia que amplió a finales del pasado año cuando sacaba a la luz la publicación de sus memorias y a través de una carta que le escribió al Nobel: «Me cuesta encontrar las palabras adecuadas para explicarte el asombro que me produjo tu ridícula escena de celos la noche después de la fiesta de Moët & Chandon. ¿Cómo pudiste decirme levantando la voz, a lo que no estoy acostumbrada, que me estaba tomando demasiadas libertades? Sabes perfectamente que era una fiesta a la que acudí porque formaba parte de mi trabajo y que, además, lo hice acompañada de mi hija Ana. Y utilizo el adjetivo de ridícula porque, a nuestra edad y en nuestro caso, las escenas de celos infundados están totalmente fuera de lugar y dan hasta vergüenza».