La nieta favorita de Donald Trump cuenta cómo es salir con alguien mientras vive escoltada
Convertida en una estrella de las redes sociales y apasionada del golf, es la hija mayor de Donald Trump Jr. y de Vanessa Trump
A sus 18, compagina su vida académica con una intensa preparación deportiva de cara a su ingreso en la Universidad de Miami
Kai Trump tenía apenas diez años cuando entendió que su infancia no sería como la de los demás. Mientras sus compañeros cruzaban solos la puerta del colegio, ella lo hacía rodeada por agentes del Servicio Secreto. Una escena que, con los años, se convertiría en parte inseparable de su identidad pública. «Estaría mintiendo si dijera que no es duro», confesó recientemente en el pódcast Impaulsive, donde habló sin filtros sobre lo que significa crecer bajo vigilancia permanente.
Durante el tiempo en que su abuelo, Donald Trump, estuvo fuera de la Casa Blanca, Kai saboreó algo parecido a la normalidad. Podía salir con amigas, ir al cine o sentarse en una cafetería sin sentir todas las miradas encima. Pero en enero de 2025, con el regreso presidencial, la escolta volvió a su vida como una sombra constante. Desde entonces, cada plan social, cada entrenamiento y cada paseo tiene un acompañamiento detrás.
Lejos de mostrarse rebelde, la joven ha aprendido a convivir con esa realidad. «Su único trabajo es protegerme. Yo me centro en mí y dejo que ellos hagan el suyo», explicó. Incluso en los momentos más íntimos, como una cita, la seguridad sigue ahí. «Es raro. Estás sentada con un chico y hay dos personas detrás de ti. Es una locura», contó entre risas nerviosas, dejando ver la otra cara de una vida que muchos imaginan perfecta.
El golf como refugio en la vida vigilada de Kai Trump
Hija mayor de Donald Trump Jr. y de Vanessa Kay Pergolizzi, Kai es la nieta mayor del presidente y, como él mismo ha dicho en más de una ocasión, «una de sus favoritas». Quienes siguen de cerca a la familia aseguran que el vínculo entre abuelo y nieta es especial: comparten la pasión por el golf, largas charlas y una complicidad que se deja ver en los eventos públicos, donde Trump no duda en presumir de ella.
Su popularidad no se queda solo en los pasillos del poder. En Instagram supera el millón de seguidores y en YouTube suma más de un millón y medio de suscriptores, donde muestra una versión más cercana de su vida: entrenamientos, viajes familiares, risas con amigos y pequeñas confesiones que alimentan la curiosidad de quienes la siguen.
Sobre su vida sentimental, Kai prefiere mantener cierto misterio. No se le conocen parejas oficiales, aunque su nombre ha sido relacionado en redes con algunos compañeros de instituto y jóvenes deportistas. Ella, sin embargo, ha dejado claro que no es fácil abrir su corazón cuando cada salida está vigilada.
Más allá del apellido, su gran pasión es el golf, un deporte que comparte con su abuelo, pero que quiere llevar a su propio nivel. Entrena a diario, compite en torneos y se prepara para comenzar su etapa universitaria en la Universidad de Miami, donde formará parte del equipo de los Hurricanes. «Cuanto más juego, mejor soy», le gusta decir.
Ni siquiera una reciente operación en la muñeca izquierda ha frenado su determinación. Fue ella misma quien tranquilizó a sus seguidores desde sus redes sociales y prometió volver al campo «sin dolor y más fuerte». Para ella, el deporte se ha convertido en refugio y en promesa, un espacio donde puede ser simplemente ella, lejos de la política y de los titulares.
Porque si algo tiene claro es que no quiere seguir el camino del poder. «No quiero tener nada que ver con la política. Es muy peligrosa», afirmó sin rodeos. Prefiere hablar de torneos, de universidad, de amigos y de sueños que no se miden en votos ni en discursos.