El motivo por el que Amancio Ortega nunca olvidó ser humilde
Amancio Ortega celebra este sábado, 28 de marzo, su 90º cumpleaños
El empresario amasa una gran fortuna después de haber vivido una infancia marcada por la escasez económica
Amancio Ortega está de celebración. Este sábado, 29 de marzo, cumple 90 años, y lo hace manteniéndose en el puesto número diez de los hombres más ricos del mundo, según Forbes. Su patrimonio oscila los 148.000 millones de dólares y con esta gran fortuna todo parece apuntar a que vive una vida llena de lujos y exclusividades. Pero nada más lejos de la realidad. Apenas se da caprichos y disfruta de una vida discreta y sencilla en La Coruña, donde se centra en su familia y su trabajo sin alardear excesivamente de su riqueza.
Si echamos la vista atrás, esta actitud humilde podría tener su origen en su infancia, la cual estuvo marcada por la modestia y las estrecheces económicas. Nació el 28 de marzo de 1936 en Busdongo de Arbas, un pueblo de montaña del municipio de Villamanín, situado en la provincia de León. Su padre fue Antonio Ortega Rodríguez y era ferroviario, mientras que su madre, Josefa Gaona Hernández, se dedicaba al cuidado del hogar. Amancio era el menor de cuatro hermanos y, en varias ocasiones, se trasladó junto a ellos y sus progenitores a distintas zonas de nuestro país en búsqueda de una mejor vida. Y es que cabe destacar que se encontraban en plena posguerra española, una época en la que la clase trabajadora se las ingeniaba para sobrevivir de la mejor manera. Los hijos de este tipo de familias aprendieron el valor del trabajo y del ahorro desde muy pequeños y un claro ejemplo de ello es la humildad que siempre ha caracterizado al protagonista de esta noticia.
Después de trasladarse a Tolosa (Guipúzcoa), se instalaron en La Coruña, concretamente en el barrio de Os Castros y fue precisamente allí donde Amancio, con apenas 12 años, vivió una escena que le marcaría para siempre y por la que tal vez, a día de hoy, nunca se ha olvidado de ser humilde. Acompañó a su madre a una tienda de ultramarinos de la zona donde vivían y, al intentar comprar comida a crédito, el tendero se negó por sus circunstancias económicas. Fue en ese momento cuando el fundador de Inditex se prometió a sí mismo trabajar incansablemente para que su familia nunca más volviera a pasar hambre. Y dicho y hecho, así ha sido.
A los 14 años, Amancio abandonó los estudios para dar sus primeros pasos en el mundo laboral y, así, poder ayudar económicamente en casa. Según varios medios, comenzó como chico de los recados de la mercería La Maja, donde conoció a Rosalía Mera, quien se convertiría en su primera mujer. Años más tarde, junto a sus hermanos y la mencionada, se lanzó a confeccionar sus propias batas guateadas, las cuales fueron todo un éxito. De ahí se pasaron a diseñar otro tipo de prendas de ropa y fue entonces cuando Amancio fundó Confecciones GOA. Y de ahí en adelante, la historia se cuenta sola. En 1975 abrió su primera tienda de Zara en La Coruña y en 1985 creó Inditex, uno de los imperios textiles más conocidos y poderosos del mundo.