Citas imposibles y vida vigilada: la adolescencia de Kai Trump bajo la Casa Blanca
Kai Madison Trump ha relatado cómo es crecer bajo la constante vigilancia del Servicio Secreto
A sus 18 años, la joven golfista e influencer ha aprendido a convivir con la escolta
Pese a la atención mediática y las restricciones de privacidad, Kai se concentra en su carrera deportiva y en la universidad
Kai Madison Trump, la mayor de los diez nietos de Donald Trump, ha hablado con total franqueza sobre lo que significa crecer bajo la protección constante del Servicio Secreto. La joven de 18 años, prometedora golfista y creadora de contenido en redes sociales con más de 2,6 millones de seguidores en Instagram y 3,6 millones en TikTok, se ha sincerado en el pódcast Impaulsive, conducido por los youtubers Logan Paul y Mike Majlak, sobre cómo esta vigilancia condiciona su vida cotidiana. «Estaría mintiendo si dijera que no es duro», ha dicho, destacando las dificultades de convivir con un entorno de seguridad que la sigue a todos lados.
Kai ha confesado que esta experiencia no es nueva para ella. Durante el primer mandato de su abuelo, de enero de 2017 a enero de 2021, siendo apenas una niña de diez años, la escolta se convirtió en parte inseparable de su rutina escolar. «Ir al instituto con un tío alto detrás de mí fue duro», explica. La seguridad constante limitaba la espontaneidad típica de su edad y la obligaba a vivir bajo una vigilancia permanente, un factor que la alejaba de la normalidad que cualquier adolescente esperaría experimentar. Durante la presidencia de Joe Biden, la escolta desapareció y Kai pudo disfrutar de cierta libertad, experimentando por primera vez lo que significa una vida cotidiana sin vigilancia constante. Sin embargo, desde enero de 2025, con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, los agentes volvieron a acompañarla en cada paso.
La joven ha relatado también cómo esta protección afecta a su vida personal y social. «Es raro cuando estás en una cita con un chico y están sentados dos mesas detrás de ti», comentó entre risas incómodas. Aunque reconoce que los agentes no interfieren en la vida de otros ni pueden detener situaciones ajenas, su presencia constante modifica la dinámica de cualquier encuentro social. «Su único trabajo es protegerme. Yo me centro en mí y dejo que ellos hagan el suyo», dice, aclarando que solo actúan si existe una amenaza directa contra su seguridad.
Con el tiempo, Kai ha aprendido a convivir con la escolta y a no dejar que interfiera en su vida diaria. «Durante los primeros meses fue duro, no es fácil tener a alguien siguiéndote constantemente. Pero llegó un momento en que pensé: ‘Ellos están aquí para protegerme. Yo me enfoco en lo mío y los dejo hacer su trabajo’. Desde ahí, todo fluyó mejor», explica en el pódcast. Su madurez se refleja en su capacidad para adaptarse a circunstancias poco habituales para alguien de su edad, demostrando que ha aprendido a balancear la protección y su libertad personal.
Más allá de su relación con el Servicio Secreto, Kai se encuentra en un momento crucial de su vida personal y profesional. La joven, apasionada del golf, compite en torneos y entrena diariamente con el objetivo de convertirse en profesional, una meta que persigue con determinación incluso tras someterse recientemente a una cirugía en la muñeca izquierda. «Espero con ansias mi rehabilitación. Estoy emocionada por poder jugar al golf sin dolor», explicó a sus seguidores en redes sociales tras la intervención. Próximamente se unirá a la Universidad de Miami para formar parte del equipo de golf de los Miami Hurricanes, combinando su formación académica con su carrera deportiva.
Pese a la fama y la constante atención mediática, Kai Trump ha dejado claro que no tiene intención de involucrarse en política. «Es muy peligrosa. No quiero tener nada que ver con la política», ha afirmado, destacando que prefiere enfocarse en sus estudios y en su futuro deportivo. Con solo 18 años, Kai se enfrenta a una vida compleja donde la normalidad y la privacidad son conceptos relativos, pero su madurez, disciplina y pasión por el golf demuestran que está preparada para afrontar los retos que vienen con su apellido y su posición en la familia Trump.