13 años del día que cambió la vida de la infanta Cristina para siempre
La vida de la infanta Cristina daba un gran vuelco en 2010 tras verse envuelta en una trama de desvío de fondos públicos
Casa Real reaccionaba quitándoles cualquier tipo de privilegio y alejándose por completo de los Urdangarin
La vida de la infanta Cristina no ha vuelto a ser igual desde que en 2010 saliese a la luz la trama relacionada con el caso Nóos. Y es que una exhaustiva investigación encauzada por el juez José Castro Aragón destapaba el presunto desvío de más de 6 millones de euros públicos hacia el Instituto Nóos, donde su entonces marido, Iñaki Urdangarin, ejercía como presidente.
Un escándalo sin precedentes para la familia real, ya que también era la primera vez que un miembro directo de Casa Real se sentaba en el banquillo, después de que la infanta fuese imputada en abril de 2013, -han pasado ya 13 años-. En el caso de la hermana de Felipe VI, ella fue investigada por su relación con la sociedad Aizoon (donde participaba al 50% con su marido) y que fue empleada para desviar dichos fondos. De ese modo, y pese a que finalmente resultaba absuelta en febrero de 2017, este incidente tuvo graves consecuencias tanto para ella, como para la imagen de la Corona. De hecho, fue completamente apartada de la familia real, y su hermano, -quien accedía al trono en 2014-, decidía romper todo lazo con los Urdangarin. Tanto es así, que en 2015 le revocaba el título de duquesa de Palma.
La nueva vida de la infanta Cristina
Mientras que era Iñaki Urdangarin el que se llevaba la peor parte, siendo condenado a más de cinco años de prisión por malversación, fraude y tráfico de influencias. Una condena que, inevitablemente, pasaba factura su matrimonio. Y es que mientras que Urdangarin ingresaba en la prisión de Brieva, en Ávila, en 2018; Cristina siguió adelante con su vida en Ginebra, Suiza, donde residía con sus hijos. Allí, procuró continuar con la rutina familia y adaptarse a su nueva realidad, enfocándose en el cuidado de Pablo, Juan, Irene y Miguel, y manteniendo un perfil bajo.
Muchos hablaron incluso de «destierro» o «reclusión», aunque estar lejos de España le permitió recuperar la estabilidad y centrarse en su trabajo en la Fundación Aga Khan (AKF), donde se desempeña como coordinadora de interagencias para proyectos de desarrollo socioeconómico y salud global. Pese a ello, y una vez que las aguas se calmaron, Cristina también se ha permitido pasar largas temporadas en nuestro país. Y no solo eso, sino que las última informaciones apuntan a que tendría intención de mudarse a Barcelona. Sobre todo ahora que sus hijos ya han emprendido su propio camino lejos de casa. En dicha ciudad, los Urdangarin también vivieron los momentos más felices de su matrimonio.
En cuanto a su relación con Iñaki Urdangarin, no cabe duda de que se vio terriblemente afectada por las circunstancias. Tanto es así, que en enero de 2022 anunciaron su separación a través de un comunicado. De ese modo, esperaron hasta que su hija menor, Irene Urdangarin, alcanzase la mayoría de edad, para llevar a cabo los trámites pertinentes. Un proceso que llevaron con la máxima discreción y que firmaron ante notario. Así, ambos decretaron que Iñaki no recibiría indemnización ni pensión, aunque sí llegaron a un acuerdo económico en lo referente a las necesidades y gastos de sus hijos. El divorcio se hizo efectivo en diciembre de 2023, y desde entonces ambos han emprendido una nueva etapa por separado. En el caso de Iñaki Urdangarin, él ha recuperado la ilusión junto a Ainhoa Armentia, a la que conoció mientras trabajaban en el bufete de abogados Imaz & Asociados en Vitoria.