A 315 metros de altura China está instalando 27 espejos en las montañas para acelarar la construcción de la presa más alta del mundo
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En las montañas de Sichuan, a unos 2.200 metros sobre el nivel del mar, el invierno se pasa con una temperatura en torno a los 20 grados bajo cero de modo que no parece el lugar más sencillo para levantar una presa de 315 metros de altura. Sin embargo China lleva años haciéndolo y ahora además ha encontrado una manera de aprovechar algo que sí tiene disponible incluso en los meses más fríos: el sol. Un conjunto de 27 espejos dirige su luz hacia la zona de la obra en la que se encuentra el núcleo de arcilla de la presa de Shuangjiangkou.
No se trata de una instalación destinada a producir energía solar y tampoco formará parte de la central cuando todo esté terminado. En este caso, los espejos tienen una misión bastante más inmediata que es calentar la arcilla para poder seguir trabajando con ella. Así, al reflejar la radiación solar consiguen aumentar su temperatura unos tres grados y con ello, algunos días ese pequeño margen permite continuar las tareas durante tres horas más. La diferencia importa porque el invierno acorta mucho el calendario. En determinados momentos, el periodo en el que se puede trabajar en buenas condiciones queda reducido a menos de seis meses.
China instala 27 espejos en las montañas para acelarar la construcción de la presa más alta
Desde fuera, las dimensiones de Shuangjiangkou son lo primero que llama la atención. Sin embargo, uno de los puntos delicados de su construcción se encuentra dentro. La presa utiliza roca y otros materiales de relleno alrededor de un núcleo de arcilla que debe impedir el paso del agua. No basta con depositarla. Hay que extender el material y compactarlo bajo unas condiciones determinadas para conseguir la densidad necesaria.
Con temperaturas extremadamente bajas, esa tarea deja de ser tan sencilla. La arcilla congelada no responde igual durante la compactación y los trabajos tienen que ralentizarse o detenerse. Los 27 espejos se han colocado precisamente para intentar ampliar esas horas en las que el material puede manejarse correctamente. La idea recuerda al funcionamiento de las instalaciones termosolares que concentran la radiación mediante espejos, aunque aquí el destino del calor no es una torre ni un sistema de generación eléctrica. La luz acaba directamente sobre una zona de la obra. Y todavía queda trabajo. La previsión es completar el relleno de la presa en 2027.
Una obra que necesita más de 45 millones de metros cúbicos de material
Shuangjiangkou lleva décadas sobre el papel de una forma u otra. Los primeros estudios sobre las posibilidades hidroeléctricas del río Dadu se remontan a los años 50. El proyecto pasó después por diferentes planteamientos y una propuesta anterior fue descartada en 2003 por las consecuencias que podía tener la inundación prevista. Finalmente se eligió otra ubicación aguas arriba. Finalmente, las obras preparatorias comenzaron en 2008 y desde entonces, construir a esa altitud ha obligado a enfrentarse no sólo al frío, sino también a las características geológicas y sísmicas de la región.
Las cifras dan una idea del tamaño de la intervención. La presa requiere más de 45 millones de metros cúbicos de materiales de relleno. Para 2025, la inversión acumulada rondaba los 36.000 millones de yuanes, alrededor de 4.700 millones de euros según el cambio utilizado en las informaciones sobre el proyecto. Así, cuando llegue a su cota definitiva tendrá 315 metros desde la base hasta la coronación. Es decir, aproximadamente diez metros más que Jinping-I, la presa que actualmente encabeza la clasificación mundial por altura entre las ya terminadas.
Produce electricidad antes de estar completamente acabada
La imagen de los espejos calentando la montaña contrasta con lo que sucede unos metros más abajo. Allí, parte de la central hidroeléctrica ya está trabajando. La primera unidad de 500 megavatios entró en servicio en junio de 2026. Dos más comenzaron a funcionar posteriormente y el proyecto contempla cuatro en total. Cuando todas estén operativas, Shuangjiangkou contará con una potencia instalada de 2.000 megavatios.
La producción prevista ronda los 7.700 millones de kilovatios hora anuales. El futuro embalse tendrá capacidad para almacenar unos 2.900 millones de metros cúbicos de agua, mientras que la infraestructura también desempeñará funciones de regulación del caudal y protección frente a inundaciones. Eso explica otra aparente contradicción del proyecto y es que la presa continúa creciendo mientras parte del complejo ya genera electricidad.
El récord de 315 metros podría durar pocos años
La de Shuangjiangkou nos puede parecer alta, pero lo cierto es que China tiene otras presas que son también muy altas. Por ejemplo, están la de Jinping-I de 305 metros y Lianghekou de 303. Luego encontramos en Tayikistán la presa de Nurek de 300 metros; la de Xiaowan mide 294,5 y Baihetan, 289. Shuangjiangkou pasará por delante de todas ellas cuando alcance los 315 metros previstos. Sin embargo, ser la presa más alta del mundo no implica ser la central hidroeléctrica más potente. Las Tres Gargantas, también en China, tiene una altura muy inferior, de unos 181 metros, y aun así dispone de 22,5 gigavatios de potencia instalada mientras que Shuangjiangkou tendrá dos. E incluso el récord de altura puede ser provisional. Tayikistán construye actualmente Rogun, cuyo proyecto contempla una presa de 335 metros.