España
Ministerio del Interior

Qué hay tras Blocus, la red de perfiles anónimos que promueve los disturbios en Barcelona y otras ciudades

Está conformado por una red de perfiles anónimos y efímeros que pretenden actuar “como en Francia”

TikTok actúa como capa de captación y viralización, mientras que WhatsApp y Telegram como espacios de coordinación

Los Mossos d’Esquadra y la Policía Nacional investigan quién está detrás de Blocus, la plataforma anónima que promovió los disturbios en Barcelona, con 23 comercios vandalizados, 15 policías heridos, así como daños en mobiliario urbano, y planea en otras ciudades españolas, como Madrid, Valencia, Alicante o Bilbao. Los incidentes en Cataluña se han saldado con 450 sujetos identificados y 130 detenidos, de los cuales 76 son menores de edad. 

Según señalan a OKDIARIO policías expertos en Inteligencia, Blocus debe entenderse como una «red de perfiles anónimos y efímeros», no como una organización formal acreditada. TikTok actúa como capa de captación y viralización, mientras que WhatsApp y Telegram como espacios de coordinación. Su rasgo diferencial es «la capacidad de movilizar adolescentes y jóvenes sin trayectoria militante previa, mezclando una cobertura educativa con vandalismo, saqueo y desafío a la Policía».  

Blocus aparece asociado a múltiples cuentas de TikTok con nombres similares, algunas creadas entre el 18 y el 19 de octubre y no existe evidencia pública de una estructura jerárquica, dirigentes identificados o membresía formal. Los Mossos investigan quién está detrás y trabajan con otros cuerpos europeos para reconstruir la difusión. La jefatura de Mossos sostiene que los autores materiales no responden al patrón clásico de colectivos organizados. 

El episodio del pasado sábado en Barcelona muestra, según los investigadores, una «movilización reticular: jóvenes que se incorporan por imitación, oportunidad de pillaje o atractivo de la confrontación, sin necesidad de una organización estable». 

La conclusión provisional de los agentes es que no puede atribuirse a Blocus la autoría material de todos los disturbios, “sí está acreditado que la etiqueta y sus perfiles funcionaron como vector de convocatoria, amplificación y derivación a canales cerrados”. 

Llaman a «actuar como en Francia»

El nombre remite a los blocus de lycées franceses y al movimiento Lycées Indignés. Los mensajes españoles invocaban formalmente mejoras educativas y llamaban a actuar «como en Francia». En Barcelona, los primeros carteles circulaban al menos desde el pasado martes, 20 de octubre. 

El componente reivindicativo quedó desplazado por una dinámica de imitación de saqueos, destrucción y enfrentamiento. Expertos citados por 3Cat describen una violencia “lúdica” o “gratuita”, más ligada al efecto viral, el grupo y el atractivo de la acción que a una ideología coherente. 

Arquitectura digital

Se han detectado más de 20 perfiles en redes sociales relacionados con la promoción de estos disturbios. La mayoría de los perfiles monitorizados por la promoción de estos altercados tienen pocos seguidores y escasa antigüedad, pero algunas publicaciones alcanzaron decenas de miles de visualizaciones. Desde un sólo perfil se difundieron hasta 59 vídeos en 48 horas. Los enlaces y QR remitían a grupos cerrados, y los canales de mayor alcance en Barcelona y Madrid reunían alrededor de 700 participantes cada uno. Tras los disturbios desapareció la cuenta principal de TikTok, aunque persistieron canales de mensajería. 

La lectura que hacen los investigadores es que «el modelo combina microcuentas desechables, repetición intensiva, algoritmo y migración rápida a espacios cerrados». Por tanto, este patrón de actuación es «es barato, resiliente y replicable». 

La convocatoria del pasado sábado en la plaza de Cataluña derivó en ataques a la línea policial, incendios, saqueos y vandalización. Los Mossos levantaron 68 actas por elementos de ocultación, pirotecnia, sprays o piedras y detectaron armas blancas en varios casos. Sólo una minoría de los detenidos tenía antecedentes vinculados a desórdenes públicos, lo que, según los investigadores, «refuerza la existencia de un perfil distinto al habitual en violencia política organizada». 

En cuanto al perfil de la movilización destaca que más de la mitad de los detenidos son menores, se detectó presencia de menores de 14 años y no aparece un núcleo ideológico homogéneo. La agregación se produce en grupos pequeños y móviles, capaces de fragmentarse y reaparecer. 

«El atractivo del saqueo y la exposición en redes parece pesar más que el discurso educativo inicial y no exige militancia, liderazgo conocido ni estructura previa», indican las fuentes de Inteligencia consultadas, destacando que «un contenido viral puede activar en horas a personas sin integración anterior en ningún colectivo».

Tácticas digitales

Los mensajes analizados incluían consignas de anonimización visual y referencias a material pirotécnico. En canales privados se concretaban puntos de encuentro y aparecieron posteriormente contenidos exhibiendo productos presuntamente sustraídos. 

Así, las señales prioritarias, según la Policía, «son la creación simultánea de cuentas, alta frecuencia de publicación, repetición de cartelería, QR a mensajería privada y migración rápida entre ciudades». Ninguna prueba por sí sola coordinación criminal y su coincidencia eleva el valor de alerta. 

El 31-O, la próxima convocatoria

La marca se ha difundido más allá de Barcelona. Hubo convocatorias para Madrid y Granollers, y tras los incidentes han aparecido llamamientos para el próximo sábado, 31 de octubre, en Barcelona, Madrid, Algeciras y San Pedro de Alcántara (Málaga). El alcance de las convocatorias es desigual y existen contradicciones en cuanto a horarios y lugares. 

En Barcelona, un canal denominado Blocus BCN seguía activo después de los disturbios y promovía nuevas acciones. «El principal riesgo no es la permanencia de una cuenta concreta, sino la replicación de la metodología con otra marca», señalan los investigadores.

Ahora se investigan posibles conexiones exteriores, sin evidencia pública concluyente. «El riesgo analítico es doble: Inventar una estructura central donde puede haber autoorganización o infravalorar una coordinación oculta por la apariencia caótica», indican los agentes.

Prioridad alta para la Policía

Así, Blocus representa un modelo emergente de desórdenes: convocatoria rápida, población muy joven, escasa trazabilidad, difusión algorítmica y salto a mensajería privada. 

Los expertos consultados sostienen que «la prevención exige integrar inteligencia de redes, información territorial, movilidad y explotación posterior de detenidos e identificados». 

Las líneas de interés son la atribución de administradores; la cronología de creación y publicación; la reutilización de dispositivos, teléfonos o correos; las relaciones entre cuentas; los administradores de grupos; la coincidencia de participantes entre ciudades; el origen de la cartelería; los posibles incentivos; cuentas espejo y relación temporal con fenómenos homólogos europeos. 

En clave operativa, el punto débil del modelo está en los nodos que enlazan red abierta y canal cerrado, como son los QR, invitaciones, administradores, teléfonos y cuentas concentradoras. 

 Para los investigadores, Blocus es más relevante por el modelo de movilización que por su identidad actual: «Cómo perfiles recién creados pueden aprovechar TikTok para alcanzar a menores, derivarlos a canales cerrados y transformar en días una consigna difusa en violencia real».

Su evaluación final es que estamos ante «un fenómeno de alta prioridad preventiva hasta aclarar autoría, administradores y capacidad de reiteración». «La clave no es perseguir una etiqueta, sino comprender y anticipar la arquitectura digital que permite que esa etiqueta se convierta en acción colectiva violenta», concluyen.